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  • Apoyo a comunidades para mapear adaptación climática

Mejorar acceso de comunidades a tecnologías de información las ayudaría a evaluar su vulnerabilidad e impulsaría planeamiento local, dice John Waugh.

El cambio climático afecta prácticamente a todos los sistemas naturales necesarios para la sobrevivencia humana. Tiene implicancias sobre el suministro de agua, la producción de alimentos, la salud y la seguridad física. Los impactos del cambio climático varían de región a región por lo que la planificación para la adaptación debe tener un contexto específico, a menudo local.

La escala de los impactos potenciales es enorme, y las naciones ya trabajan por encontrar los recursos que necesitan para hacerle frente. Sin un apoyo adecuado a nivel nacional, las comunidades deben volverse más autosuficientes: no tiene mucho sentido ponerse a esperar instrucciones.

Es más rentable mejorar el acceso de las comunidades a la información y a tecnologías de planificación participativa, como los mapas. Una inversión modesta aumentará su capacidad de evaluar la vulnerabilidad local respecto de los impactos del cambio climático, fortalecerá su capacidad de recuperación y ampliará el alcance de los planes nacionales de adaptación.

Innovaciones de base

Los mapas se pueden usar para organizar y transmitir información compleja que apoye las evaluaciones de vulnerabilidad en áreas amenazadas por el cambio climático.

Diversas redes apoyan el mapeo comunitario con herramientas que van desde mapas impresos hasta globos y cometas que levantan mapas usando cámaras digitales, software de escritorio y sistemas de posicionamiento global (GPS).

Se enfocan en la innovación de base, dándoles a las comunidades y autoridades locales los datos más recientes y nuevas perspectivas para la planificación.

PPgis.net, por ejemplo, es un foro abierto sobre tecnologías y sistemas participativos de información geográfica (SIG). El Laboratorio Público de Tecnología y Ciencia Abierta, y su grupo hermano Cartografía de Base (Grassroots Mapping), están construidos con base en el movimiento del software libre.

El grupo Cartografía de Base se creó en respuesta al derrame de petróleo de Deepwater Horizon en el Golfo de México, y proporcionó información más detallada y oportuna sobre los impactos ambientales que ningún gobierno o industria. Desde entonces, evolucionó hasta convertirse en una red internacional de profesionales de cartografía aérea.

Herramientas cartográficas

El software de libre acceso de SIG es una herramienta valiosa porque está ampliamente disponible y accesible a las comunidades. Un esfuerzo concertado para capacitar a más personas en su uso ayudaría a superar una barrera potencial para un mapeo participativo eficaz: los extraordinariamente altos costos de las licencias de los productos SIG disponibles comercialmente, que los alejan del alcance de la mayoría de comunidades.

Data Basin, por ejemplo, es un servicio gratuito en línea, que permite a los científicos, planificadores y partes interesadas colaborar, explorar y compartir datos, y produce mapas personalizados.

TerraLook, una herramienta desarrollada por la agencia espacial de los Estados Unidos, NASA, y el Servicio Geológico de ese país, brinda imágenes de teledetección y herramientas simples que pueden usarse para ver y manipular esas imágenes.

Usando estas herramientas, las comunidades pueden hacer mapas de sus recursos y compararlos con una gama de modelos climáticos existentes para desarrollar escenarios, evaluar riesgos y diseñar sus propias estrategias de respuesta.

Una comunidad agrícola, por ejemplo, puede aprender a conocer cómo se verán afectadas sus tierras por las sequías e inundaciones, y las comunidades costeras pueden determinar la extensión del aumento esperado del nivel del mar y las tormentas fuertes. 

Redes regionales 

Para beneficiarse de estos recursos, las comunidades deben organizarse mediante redes de base que complementen la planificación nacional. Los sistemas de base y los centralizados pueden influirse el uno al otro para fortalecer su impacto.

Los gobiernos y las organizaciones internacionales pueden brindar apoyo a las actividades diseñadas para aumentar la capacidad de planificación de la adaptación, como redes de aprendizaje y capacitación entre pares para el uso del GPS y SIG de libre acceso.

Deben hacer que los datos geográficos y del clima estén públicamente disponibles y autorizar explícitamente su uso en la cartografía de base.

Los proveedores gubernamentales de datos satelitales deben hacer más para compartir sus observaciones de la Tierra en formatos accesibles a poco o sin ningún costo, basándose en el ejemplo de TerraLook. Se podrían instalar centros de información para brindar datos y herramientas a bajo costo y con alta calidad.

El apoyo financiero y técnico de estas iniciativas en el mundo en desarrollo podría provenir de los fondos de adaptación que están creando los organismos financieros multilaterales, así como de donantes bilaterales.

Las organizaciones regionales también cumplen un papel. El Programa Regional Ambiental del Pacífico (SPREP por sus siglas en inglés), el Programa de Mares Regionales del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, organismos forestales como la COMIFAC en la cuenca del Congo, y organismos de cuencas como la Iniciativa de la Cuenca del Nilo, ya están apoyando algunos elementos requeridos para la intervención.

Los centros regionales de excelencia pueden apoyar la innovación y difusión, proporcionar capacitación y asistencia técnica para los enfoques participativos y desarrollar programas piloto para demostrar cómo pueden usarse en la planificación.

Conocimiento local

La identificación de prioridades para planificar la adaptación a nivel local mejora las posibilidades de que reciban un fuerte apoyo. Y los planes participativos se adaptan más fácilmente a las condiciones cambiantes o a la nueva información.

Los gobiernos también se pueden beneficiar de una información local más sutil que a veces no aparece en los datos finales. Ésta puede brindar la tan necesaria comprensión de los conocimientos ecológicos tradicionales, los patrones de uso de los recursos naturales y características demasiado detalladas para reflejarse en algunos datos oficiales.

Además, al permitir que las comunidades evalúen sus propias vulnerabilidades libera a los gobiernos nacionales para realizar actividades que las comunidades no están en capacidad de asumir.

Algunos aspectos de adaptación, como la adaptación a escala de los ecosistemas, quedan fuera de la competencia de las comunidades. Un enfoque basado en la comunidad no sustituye a un enfoque nacional técnicamente riguroso para la adaptación al cambio climático. Pero puede ser un complemento poderoso. 

John Waugh, con sede en Virginia, Estados Unidos, es consultor independiente en estrategias de conservación y planificación. Su trabajo más reciente aborda la cogestión comunal de áreas de conservación, cartografía participativa y participación en los beneficios en África y los Pequeños Estados Insulares.

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