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  • Científicos examinan primer borrador de acuerdo Río+20

[LONDRES] El documento inicial para las negociaciones previas a la Cumbre de RÍO+20 ―el 'borrador cero'― contiene más referencias a la ciencia de las que la comunidad científica esperaba, pero aún carece de suficientes detalles y omite algunas cuestiones críticas vinculadas a la ciencia.

El documento fue publicado esta semana (10 enero) y servirá de base para las negociaciones entre los gobiernos que darán lugar a la firma del documento no vinculante durante la Conferencia de Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable (Río+20) en Brasil este año (20 al 22 de junio).

La sección sobre ciencia y tecnología (CyT) reconoce la importancia de ambas disciplinas y de la innovación en la promoción del desarrollo sostenible, y destaca la necesidad de “mecanismos efectivos, mejores medios, ambientes propicios adecuados y la eliminación de obstáculos para ampliar el desarrollo y la transferencia de tecnología a países en desarrollo”. Propone el fortalecimiento de la cooperación internacional para facilitar “la inversión y la transferencia de tecnología, el desarrollo y la difusión”.

Este artículo forma parte de nuestra cobertura preparatoria de Río+20 —la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible— que tendrá lugar del 20 al 22 de junio de 2012. Para ver otros artículos vaya a Ciencia en Río+20

También señala que los gobiernos deberían “facilitar la investigación colaborativa internacional en tecnologías limpias que involucren a países en desarrollo”; “apoyar a científicos e ingenieros, y a sus respectivas instituciones en países en desarrollo, y fomentar sus esfuerzos para desarrollar tecnologías limpias locales y usar el conocimiento tradicional”, así como alentar la creación de centros de investigación y desarrollo (I+D) de excelencia. 

El borrador también pide que “la base científica para la toma de decisiones sea fortalecida en todo el sistema de la ONU y reconoce que la interfaz entre ciencia y elaboración de políticas debería ser mejorada”.

Este reconocimiento de que las acciones del gobierno deben ser sostenidas por la investigación —y de que se necesita primero la ciencia para permitir la acción política— es crucial, según Peter Bates, director científico del Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU, por su sigla en inglés), que es socio coorganizador del ‘Grupo Principal de la Comunidad Científica y Tecnológica’ junto a la Federación Mundial de Organizaciones de Ingenieros.

El borrador alienta la investigación específica, como “estudios e iniciativas científicas destinadas a despertar una mayor concientización sobre los beneficios económicos de las políticas de gestión sustentable de la tierra que logran campos y suelos saludables y productivos” y pide “asociaciones público-privadas que tengan como fin mejorar la capacidad y la tecnología para la gestión ambientalmente racional de los residuos”.

Bates dijo que, desde el punto de vista de la CyT, el ICSU está “bastante complacido” con el documento.

“La mayoría de las cosas por las que hemos abogado están allí. Pueden ser fortalecidas de varias maneras pero, en general, hay más menciones [a la CyT] de las que esperábamos”.

“Quisiéramos impulsar mecanismos de financiamiento más amplios para la investigación en general en desarrollo sostenible, no solo I+D para las tecnologías limpias, [sino] un mecanismo internacional o un compromiso para brindar financiación consistente”.

Bates dijo que todavía hay margen para presionar por más ciencia en próximos borradores, pues los negociadores no encuentran a la ciencia tan amenazante como otras cuestiones relacionadas con sus otros intereses.

“Lo único que sería amenazante para ellos es si realmente se comienza a pedir más dinero. Pero en general, la idea de la transferencia de tecnología, el aumento de la capacidad para el desarrollo y ese tipo de cosas no son particularmente amenazadoras, por lo que espero que terminen bien”.

Una llamativa ausencia es la mención a las nuevas tecnologías emergentes, como la biología sintética o la geoingeniería, y sus regulaciones, temas que querían incluir los grupo no gubernamentales. 

Farooq Ullah, jefe de política y defensoría del  Stakeholder Forum, un grupo de presión civil, dijo: “Tiene que haber algún tipo de control, incluso potencialmente una convención mundial para el control de tecnologías nuevas y emergentes”.

“Estas son potencialmente soluciones muy, muy poderosas en términos de que nos dan la capacidad para hacer frente a algunos de los problemas clave de la era [como el calentamiento climático o el suministro de energía], pero, si se usan de la manera equivocada, o con consecuencias impredecibles, pueden causar sus propios problemas”.

El borrador cero sugiere que los gobiernos deberían formar un consejo de desarrollo sostenible, o mejorar el trabajo de la actual Comisión para el Desarrollo Sostenible (CSD, por su sigla en inglés). No menciona un panel intergubernamental sobre ciencia que podría ayudar al consejo a tomar decisiones. 

Este panel, conocido como ‘Panel Intergubernamental sobre Desarrollo Sostenible’, habría intentado reunir el conocimiento científico fragmentado bajo un mismo techo, para ayudar al consejo propuesto. Habría sido propuesto por Indonesia, el Stakeholder Forum, el Grupo Principal para Niños y Jóvenes, y otros organismos.


Otra limitación importante del documento es su foco en el crecimiento económico limpio sin discutir el concepto políticamente sensible de los límites naturales del planeta, según Ullah. “Este es un concepto clave en el desarrollo sostenible; que no sea mencionado es para mí un peligroso descuido”.


Enlace al borrador cero completo [119kB]

Este artículo es parte de nuestra cobertura sobre Ciencia en Río+20