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  • Áreas protegidas pueden reducir pobreza, dice estudio

[BANGKOK] Posiblemente el debate más controvertido en la política de conservación — si proteger las áreas afecta a las personas que viven en sus alrededores — ha dado un paso adelante con la publicación de un ensayo controlado de comunidades que viven a distintas distancias de un parque nacional.

La creación de áreas protegidas para conservar la biodiversidad ha causado preocupación, porque éstas no solo pueden reducir las oportunidades de cultivar y cazar, sino también de acceder a otros recursos naturales.

Pero un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences esta semana (25 de mayo), concluyó que, en promedio, las comunidades que viven cerca de parques nacionales en Costa Rica y Tailandia son en realidad más ricas que comunidades similares que habitan más lejos.

El estudio seleccionó a estos dos países porque fueron de los primeros en adoptar sistemas de áreas protegidas. Comparó a grupos que sólo diferían en su proximidad a las áreas protegidas, anticipándose al argumento de que tales investigaciones generalmente fallan en controlar otros factores que impactan sobre la pobreza, tales como la calidad de la tierra. Todas las áreas estudiadas habían sido protegidas por 15 años o más. 

Entre las comunidades de Tailandia que habitaban cerca de las áreas protegidas, un tercio menos de ellas vivía en la pobreza. En Costa Rica, diez por ciento menos eran pobres.

Los resultados no significan que las áreas protegidas reduzcan la pobreza, según Paul Ferraro, economista de la Universidad Estatal de Georgia y coautor del estudio. Demuestran en cambio que los dos objetivos no son incompatibles y que las políticas generadas para mantener la biodiversidad tienen el potencial de ser diseñadas a la medida para proteger el medioambiente y aliviar la pobreza.

Los investigadores creen que los habitantes locales pudieron aprovechar los subproductos derivados de las áreas protegidas, tales como el turismo, la nueva infraestructura y otras inversiones, o que sus vidas mejoraron debido a los beneficios derivados del aumento de la biodiversidad y de otros servicios del ecosistema dentro de las áreas protegidas.

Sasin Chalermlap, secretario general de la Fundación Sueb Nakasatian, una organización conservacionista tailandesa sin fines de lucro, dijo que la investigación refleja una realidad de varias comunidades cercanas a áreas protegidas en Tailandia.  

“Es cierto que proteger áreas boscosas beneficia a las personas que viven cerca”, dijo.

Los países en desarrollo podrían ampliar su número de áreas protegidas permitidas bajo el programa de Reducción de Emisiones de la Deforestación y Degradación (REDD), como parte del esfuerzo mundial por reducir las emisiones de gases invernadero.