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  • Seguridad hídrica y cambio climático: hechos y cifras

El cambio climático afectará la seguridad hídrica de los países en desarrollo. Lucinda Mileham explora sus prioridades para poder enfrentarlo.

El agua dulce es un recurso escaso. Solo el 2.5 por ciento de los 1.4 mil millones de km3 de agua de la Tierra es agua apta para consumo humano, y la mayor parte de este porcentaje es inaccesible: casi el 70 por ciento está ubicada en glaciares, nieve y hielo. Nuestro recurso más grande de agua dulce son los 8 millones de km3 de aguas subterráneas, con solo un 0.3 por ciento de agua dulce (105,000 km3) en ríos, arroyos y lagos. [1]

Los debates sobre la disponibilidad de agua dulce hacen cada vez más énfasis en la seguridad hídrica, entendida como el acceso de la población al recurso, de manera suficiente, segura y asequible para satisfacer sus necesidades de uso doméstico, producción de alimentos y subsistencia. [2]

La inseguridad hídrica puede darse por escasez física, como resultado de factores climáticos o geográficos, por consumo insostenible o sobre explotación. También puede tener orígenes económicos, debido a una pobre infraestructura o capacidad para acceder a los recursos disponibles de agua, u ocurrir donde la polución o la contaminación natural vuelve inaccesibles los recursos hídricos.

La inseguridad y la escasez de agua ya están afectando a gran parte del mundo en desarrollo. En el siglo pasado la demanda global de agua se sextuplicó. Casi tres mil millones de personas (alrededor del 40 por ciento de la población mundial) viven en áreas donde la demanda supera la oferta. [2]

Figura 1: Áreas del mundo que ya confrontan escasez de agua Enlargefull-size image (131kB)

Adaptado de [2]

Esta situación se agravará en las próximas décadas a medida que aumente la población, se desarrolle la economía y se expandan la agricultura y la industria.

Un clima cambiante

Una amenaza adicional para la seguridad hídrica proviene del cambio climático. El mundo está experimentando un calentamiento sin precedentes, con temperaturas actuales 0.5 grados Celsius por encima del promedio de 1961-90.

El cambio climático ya está afectando los recursos hídricos en todo el mundo. Por ejemplo, ha aumentado el nivel medio global del mar en 1.75 mm cada año desde la segunda mitad del siglo XX, [3] ha permitido un retiro generalizado en los glaciares no polares, reduciendo los flujos de agua durante la estación seca, y ha aumentando las temperaturas del mar y de los pozos.

La energía solar atrapada en la atmósfera por los gases de efecto invernadero maneja el ciclo hidrológico, por lo que cualquier aumento intensifica eficazmente el ciclo, cambiando los patrones de lluvias y exacerbando eventos extremos como sequías e inundaciones.

Los efectos del cambio climático sobre la seguridad hídrica ya se pueden ver. A nivel global, el área de tierra clasificada por el IPCC como 'muy árida' se ha duplicado desde la década de los años setenta [4]. Ello ha estado acompañado de inundaciones más severas en las latitudes medio-altas, de sequías más largas y más frecuentes en partes de Asia y África, y eventos más frecuentes e intensos de El Niño, todo lo cual cambia el equilibrio entre la demanda y el suministro de recursos hídricos.

La seguridad hídrica en el mundo en desarrollo es particularmente vulnerable a los impactos del cambio climático, en parte debido a que por su ubicación esas naciones sienten el embate del cambio climático, pero también porque sus bajos ingresos y escasa capacidad institucional limitan su habilidad para hacer frente a cambios en el abastecimiento de agua y porque dependen en gran medida de industrias basadas en el agua, como la agricultura.

En África, el aumento de las temperaturas y de la evaporación y la disminución de las lluvias se han combinado para reducir el flujo de agua en más de 40 por ciento en muchos de los principales ríos, causando sequías recurrentes en el Cuerno de África (Ver Figura 2) [5,6]

Figura 2: Vulnerabilidades e impactos del cambio climático en África, muchos de los cuales son impulsados por cambios en los recursos hídricos Enlargefull-size image (190kB)

Anna Ballance, UNEP/GRID-Arendal, 2002

Un futuro incierto

Es difícil predecir cuáles serán los efectos futuros del cambio climático (Ver Recuadro 1).

Recuadro 1: Incertidumbre

El problema principal en la evaluación de los impactos futuros del cambio climático sobre la seguridad hídrica es la incertidumbre de las predicciones. Esta incertidumbre se debe a la variabilidad interna del sistema climático, la incertidumbre sobre las emisiones futuras y los escenarios de desarrollo, incertidumbre en la forma como los modelos traducen esas emisiones en cambio climático, y preguntas sobre la exactitud de los modelos hidrológicos. [7]

El modelamiento climático por lo general usa modelos de circulación global (GCM por sus siglas en inglés) con gruesa resolución (más de 150 km²), pero en algunas regiones la incertidumbre en las simulaciones climáticas es tan grande que no se pueden dar señales claras de cambio, planteando serios cuestionamientos sobre la relevancia de esos datos para proyectar cambios en la hidrología regional.

Los modelos climáticos regionales (RCM por sus siglas en inglés), con una resolución más fina (menos de 50 km²), pueden proporcionar información más consistente para los modelos hidrológicos. Dichos modelos han mejorado notablemente desde comienzos de los años noventa, pero relativamente pocos han sido desarrollados o aplicados para el mundo en desarrollo.

La falta de datos de campo es un obstáculo importante para el modelamiento climático regional

Wikimedia Commons/Babakathy

Un obstáculo importante para el modelamiento climático regional es la falta de datos de campo de alta calidad, necesarios para validar esos modelos. Se requiere información confiable sobre parámetros meteorológicos locales y regionales, como precipitación, evaporación y temperatura, para los modelos y predicciones de balance hídrico.

En muchas regiones en desarrollo, las observaciones de campo son extremadamente dispersas o no están disponibles. Se requieren urgentemente mejoras significativas en la supervisión de redes para validar modelos climáticos regionales con el fin de mejorar nuestro entendimiento del sistema climático y de los impactos del cambio climático sobre los recursos hídricos.

Sin embargo, casi con seguridad, las temperaturas aumentarán. Las predicciones de los modelos, basadas en un rango de escenarios de emisión, sugieren un aumento en las temperaturas globales de 1.1 a 6.4 grados Celsius para fines de siglo. [4]

De acuerdo con el IPCC, existe abundante evidencia de que los recursos de agua dulce se verían fuertemente afectados por el cambio climático (Ver Tabla 1).

Cambio previsto
Probabilidad

Impacto sobre la seguridad hídrica

Más olas de calor en áreas terrestres

Muy probable

Aumento de la demanda de agua potable y para riego.

Problemas con la calidad del agua, como proliferación de algas.

Inundaciones más frecuentes o intensas

Muy probable

Daño a la infraestructura de almacenamiento de agua.
Incremento de la contaminación del agua.
Alivio potencial a la escasez de agua en algunas áreas.

Costos de operación más elevados para los sistemas de agua.

Intrusión de agua salada en zonas costeras.
Aumento de áreas afectadas por sequías
Probable
Reducción de la disponibilidad de agua.
Reducción de recursos de agua subterránea.
Calidad del agua comprometida.

Aumento del riesgo de enfermedades transmitidas por el agua.

Aumento de la demanda de agua para riego.
Ciclones tropicales más frecuentes e intensos
Probable

Daño a los sistemas de almacenamiento/suministro de agua.

Cortes de energía que causan interrupción del suministro público de agua.

Aumento de la contaminación del agua.

Aumento del riesgo de enfermedades transmitidas por el agua.

Aumento del nivel del mar
Probable

Daño a los sistemas de almacenamiento/suministro de agua.

Intrusión de agua salada en zonas costeras.
Salinización de aguas subterráneas y estuarios.
Deshielo de glaciares

Con gran seguridad

Cambios estacionales en los flujos de corriente.
Mayor riesgo de inundaciones repentinas.
Aumento de la demanda de agua para riego.
Aumento de temperatura del agua 

Con gran seguridad

Aumento de la contaminación del agua.

Problemas con la calidad del agua, como proliferación de algas y reducido contenido de oxígeno disuelto.

Altos costos de operación para los sistemas de agua.
Cambios en el caudal y descarga de los ríos
Probable
Cambios en la disponibilidad estacional del agua.
Mayor riesgo de inundaciones repentinas.
Impactos en la recarga de aguas subterráneas.

Cambios en la disponibilidad de agua para la generación de energía hidroeléctrica.

Aumento de la variabilidad en las precipitaciones

Muy probable

Cambios en la disponibilidad estacional del agua.
Cambios en el almacenamiento de agua.
Aumento de la demanda de agua para riego.

Tabla 1: Cambios climáticos previstos por el IPCC, y cómo se espera que afecten la disponibilidad, acceso y uso del agua (compilado de los datos referidos en [4] y [7]).

En 2008, el IPCC predijo con gran seguridad que los efectos negativos del cambio climático sobre los recursos hídricos podrían superar a los beneficios, con un área sujeta al aumento de estrés hídrico duplicando a la que enfrentará descenso de ese estrés para el 2050. [7]

Tal inseguridad hídrica puede tener efectos devastadores sobre la prosperidad económica de un país y el bienestar de sus ciudadanos (Ver Recuadro 2).

Recuadro 2: Efectos de la inseguridad hídrica sobre el desarrollo

La seguridad hídrica puede impactar profundamente sobre el desarrollo de una nación, en la medida que el agua sostiene la vida tanto de manera directa a través del consumo, como indirecta mediante su uso en la agricultura y la industria. Esto es particularmente cierto para los países en desarrollo, donde los medios de subsistencia rural están intrínsecamente ligados a la disponibilidad y uso del agua.

El aumento de la escasez e inseguridad hídrica conllevará a más muertes por sequía y enfermedades transmitidas por el agua, conflictos políticos sobre los recursos limitados, y pérdida de especies que viven en agua dulce [4].

Un aumento en la frecuencia y severidad de los eventos hídricos extremos y de los desastres naturales puede ser devastador. Los países en desarrollo ya están sufriendo más del 95 por ciento de sus muertes debido a desastres naturales. En 2009, esos desastres mataron a 10,655 personas, afectaron a más de 119 millones y causaron daños económicos valorizados en US$41.3 mil millones, principalmente en el mundo en desarrollo [8].

Después del huracán Mitch en 1998, por ejemplo, las inundaciones en Nicaragua produjeron un aumento de seis veces en la incidencia del cólera [9]. En algunas regiones tropicales, los ciclones y las inundaciones trajeron consigo desastres naturales y enfermedades  que propiciaron la malaria y el dengue.

Las inundaciones también afectan a la agricultura y ganadería. Las inundaciones del este de África, asociadas con El Niño de los años 97-98, causaron pérdidas catastróficas al ganado debido a la enfermedad del Valle del Rift y condujeron a la prohibición de comerciar con el área por parte de los estados del Golfo, con un costo de mil millones de dólares [9].

La agricultura será uno de los sectores más fuertemente golpeados por la inseguridad hídrica inducida por el cambio climático. En África y Asia se usa entre el 85-90 por ciento de agua dulce en la agricultura. Un abastecimiento de agua más variable en esas regiones dañará los cultivos, degradará los suelos y reducirá la producción de alimentos, causando un aumento de la desnutrición y el hambre.

La intrusión de aguas saladas en los suministros costeros de aguas subterráneas también reducirá la seguridad alimentaria, especialmente donde ésta es exacerbada por la sobre extracción del país. Ello ya está ocurriendo en el Delta Yangtze de la China y en el Delta Mekong de Vietnam, dos de los deltas más productivos del mundo [6].

Enfrentar el cambio

Frente a estos cambios en la calidad, cantidad y accesibilidad del agua, ¿qué pueden hacer los países en desarrollo para enfrentarlos?

Las acciones para mitigar el cambio climático reduciendo los niveles de emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera serán esenciales en el largo plazo. Pero el cambio climático ya está ocurriendo, y aun si los efectos de mitigación pudieran reducir de manera inmediata las emisiones de carbono a cero, los suministros de agua ya estarían afectados.

Las estrategias de adaptación son muy necesarias. En la práctica, significa enfocarse en un manejo más eficiente y sostenible del agua.

Las bombas a pedal aprovechan las aguas subterráneas para riego a pequeña escala

Flickr/Mukul Soni

Hoy, muchas nacionesaprovechan solo una pequeña proporción de sus recursos disponibles de agua dulce. Usándolos para abastecimiento podrían aliviar el estrés hídrico que se prevé para muchos países en desarrollo, especialmente si se acompaña de un uso más eficiente de recursos. Ver: Tapping in to this supply (disponible en inglés).

Afortunadamente, esto no requiere necesariamente de nuevas tecnologías. Los gestores de agua usan una gama de herramientas para hacer frente a la variabilidad de los suministros de agua, desde tecnología de punta, plantas de desalinización de alto costo, que transforman el agua de mar en agua dulce, hasta bombas tradicionales de pedal de bajo costo, que aprovechan las aguas subterráneas para riego a pequeña escala (Ver Tabla 2).

Estrategia

Cómo mejora la seguridad hídrica

Algunas tecnologías disponibles
Ejemplo

Extracción de aguas subterráneas

Aumenta la disponibilidad de agua en el corto plazo pero puede reducirla en el largo plazo si no se recargan los acuíferos.

La sobre extracción puede conducir a descenso en la calidad y accesibilidad del agua.

Bombas de mano; bombas a pedal;
pozos; perforaciones; galerías abiertas;

Una bomba de pedal es operada con el pie para succionar el agua a varios metros bajo tierra. La organización no gubernamental International Development Enterprises (IDE) ha revolucionado el uso de las bombas de pedal en la India. En 2009 había 

750.000 bombas de pedal del IDE operando en el país, con más de 50.000 vendidas cada año.

Cosecha del agua

Aumenta la disponibilidad y accesibilidad hídrica al proporcionar una alternativa al abastecimiento de agua.

Agrupamiento de contornos; represas; fosos; diques; azoteas; cisternas;

Los 'Johads' son represas pequeñas que capturan y conservan el agua de la lluvia. Entre 1984 y 2000, se han reactivado más de 3,000 johads en 650 aldeas en Rajastán. Con ello se ha aumentando el nivel de las aguas subterráneas en casi seis metros. Cinco ríos que solían quedar secos después de los monzones, ahora son perennes.

Tratamiento y reciclado de aguas servidas

El tratamiento mejora la calidad del agua y permite su reutilización, particularmente para riego, mejorando así la disponibilidad de agua.

Cribas; tanques de sedimentación; filtros; desinfección; tratamientos químicos; lagunas de estabilización;

humedales.

El programa nacional de reutilización del agua en Tunisia, lanzado en la década de los ochenta, usa agua regenerada para fines industriales, recarga de aguas subterráneas, irrigación y desarrollo de humedales. Para el 2020, se espera que el volumen de agua regenerada alcance los 290 millones de m3 anualmente, y el país ha planificado extender la superficie irrigada con agua regenerada hasta 20.000–30.000 hectáreas (entre 7 y 10 por ciento de su área irrigada) [10].

Desalinización

Mejora la disponibilidad de agua pero sus altos costos pueden conllevar a no mejorar la accesibilidad.

Arena y otros filtros; ósmosis inversa

 

Una planta de desalinización abierta en julio en Madrás, India, está usando ósmosis inversa para purificar el agua de mar y espera suministrar 1.000 litros de agua potable al día por tan solo US$1 [11]

Almacenamiento de agua

Mejora la disponibilidad de agua proporcionando fuentes alternativas durante periodos secos.

 

Presas y reservorios; humedales; acuíferos; lagunas y tanques

 

En Burkina Faso se han construido miles de pequeños reservorios para suministrar agua para uso doméstico, ganadería y riego de pequeña escala. Muchos de ellos han ayudado a las comunidades a adaptarse a vivir en áreas secas.

Transferencia de agua

Aumenta la disponibilidad de agua movilizando recursos de las áreas ricas en el recurso hacia regiones donde la demanda supera la oferta.

 

Bombas de ariete; 'dragones blancos' (tuberías largas y flexibles)

 

Las bombas de ariete usan el poder del agua que fluye a través de gotas desde unos cuantos metros para llevar un pequeño porcentaje de esa agua a una altura mucho mayor. Al iniciarse en 2010, la Fundación AID había instalado 160 bombas de ariete, llevando agua a más de 50.000 personas. A nivel mundial se estima que existen varios miles de bombas de ariete en uso.

Conservación de agua en el suelo

Mejora el uso del agua haciéndola más eficiente y balanceando mejor la demanda y la oferta

 

Labranza cero; manejo de los residuos de los cultivos; rotación de cultivos; compost; abono verde; coberturas; arcillas

 

La tecnología de labranza cero permite al agricultor sembrar semillas con una perturbación mínima del suelo: elimina la necesidad de arar y reduce al mínimo la labranza requerida para plantar. Entre 1991 y 2008, el área bajo labranza cero en Argentina aumentó de 300.000 a 22 millones de hectáreas, mejorando la fertilidad del suelo, creando un estimado de 200.000 empleos agrícolas y asegurando el suministro de cultivos, lo que ayudó a mantener estables los precios mundiales de los alimentos [12].

Riego eficiente

Reduce la demanda total de agua, mejorando su uso.
 

Riego por goteo; 'organopónicos'; cambios en el calendario de riego

 

La instalación de siete sistemas eficientes de riego en un proyecto piloto en Pintadas, Brasil, elevó los ingresos de los agricultores en más de US$80 al mes [13].

Prácticas agrícolas

Reduce la demanda total de agua, mejorando su uso.

Nuevos patrones de cultivo; cambio en los cultivos; nuevas variedades de cultivos o de especies de ganado; rotación de cultivos o pasturas

El ICRISAT, en la India, ha desarrollado y liberado variedades de sorgo, mijo perlado, garbanzo, gandul y cacahuate más tolerantes a la sequía que las variedades existentes.

Tabla 2: Estrategias tecnológicas disponibles para mejorar el manejo del recurso hídrico.

Los formuladores de políticas también pueden usar estrategias legales, económicas y de comunicación para mejorar la eficiencia del agua (Ver Tabla 3). Los incentivos económicos, como el cobro por metraje consumido, pueden ayudar a conservar el agua, y los proyectos educativos pueden mejorar la concientización sobre los impactos probables del cambio climático sobre los suministros de agua.

Estrategia

Cómo mejora la seguridad hídrica

Derechos al agua

Aclara el derecho legal del acceso a los recursos hídricos.

Mercados del agua

Reasigna el agua para usos altamente valorados.

Importaciones virtuales de agua

La importación de alimentos —'agua virtual'— de los países con eficiencia de agua reduce la demanda de agua para riego en el país.

Medición y fijación de precios del agua
Reduce el uso de agua y fomenta su conservación.
Reducción de aranceles de tecnologías eficientes

Promueve la adopción de un manejo eficiente de las tecnologías hídricas y reduce el uso del agua.

Manejo local de cuencas

Equilibra la demanda y el abastecimiento entre sectores de captación local.

Suministro de información

Aumenta el entendimiento de los impactos del cambio climático sobre el agua y permite una mejor planificación y uso de las estrategias para su manejo.

Predicción estacional

Promueve la agricultura sostenible y un uso más eficiente del agua, permitiendo una mejor planificación

Educación

Aumenta el entendimiento de los impactos del cambio climático sobre el agua y permite una mejor planificación y uso de recursos

Tabla 3: Estrategias económicas, legales y comunicacionales para mejorar la seguridad hídrica

Ninguna de las opciones presentadas arriba es una panacea. Escoger cada herramienta dependerá del contexto local, y las estrategias de adaptación requerirán un conjunto integrado de herramientas a través de múltiples escalas (Ver Recuadro 3).

Recuadro 3: Estrategias integradas para mejorar la seguridad hídrica

Estudio de caso sobre altos costos: Arabia Saudita

Arabia Saudita depende exclusivamente de las lluvias, aguas subterráneas y desalinización del agua del mar para satisfacer las demandas de agua que, en 2000, se situó en 17.320 millones de metros cúbicos (MMC).

Las plantas de desalinización de Arabia Saudita tienen un costo estimado de US$ 10 mil millones

Flickr/Waleed Alzuhair

Los recursos de aguas subterráneas en el país son abundantes —más de 2.000 mil millones de metros cúbicos— pero se recargan muy lentamente, tan solo 2.763 MMC cada año. La extracción extensiva y un manejo ineficiente de esos recursos han provocado un descenso en las napas freáticas y en la calidad del agua.

En los noventa, el gobierno se percató de la necesidad de proteger y conservar los recursos hídricos. Comenzó a fomentar sistemas de riego modernos y eficientes, cambiando los subsidios a los cultivos, aplicando tarifas de agua, controlando las fugas, construyendo presas y plantas de desalinización y reciclando las aguas residuales tratadas.

Esas medidas limitaron el uso excesivo de aguas subterráneas fósiles, redujeron la degradación medioambiental, fomentaron la conservación del agua y crearon un marco vigoroso para enfrentar el estrés hídrico.

Pero no fueron baratas: se estima que tan solo las 35 plantas de desalinización del país costaron US$10 mil millones.

Estudio de caso sobre bajos costos: Ghana

Por el contrario, Ghana se ha concentrado en prácticas tradicionales de bajo costo para lidiar con la inseguridad hídrica inducida por el cambio climático. Hoy, Ghana tiene 20 a 30 por ciento menos lluvia que hace 40 años. En la cuenca de Offin, los agricultores de pequeña escala también están enfrentando lluvias más variables, hasta un 45 por ciento menos de flujo del río y secamiento de los pozos, causando caída en los rendimientos y pérdida de los cultivos.

Para hacerle frente, las familias han comenzado a reutilizar las aguas servidas para riego, adoptando técnicas tradicionales de recolección de agua de lluvia en las azoteas, y reemplazando cultivos tradicionales 'sedientos', como el cacao, por cultivos más resistentes a la sequía, como la yuca. Las autoridades locales también distribuyen filtros accesibles para mejorar la calidad del agua y han comenzando a multar a quienes encuentran desbrozando la vegetación a lo largo de los ríos y arroyos, a fin de prevenir la sedimentación y los descensos en los flujos.

Se han construido miles de pequeños reservorios y embalses para el abastecimiento de agua con fines domésticos, ganadería y riego a pequeña escala. El gobierno promueve activamente la propiedad comunitaria y el manejo de los recursos hídricos, proporcionando capacitación y ayuda financiera, y alentando el uso de técnicas de comunicación tradicional para educar a las comunidades sobre el uso, conservación y desarrollo del agua.

La manera en la que los países pueden adaptarse al aumento de la inseguridad hídrica está influenciada por varios factores. El primero, puede haber una limitación física a la adaptación. Por ejemplo, podría ser imposible adaptarse donde los ríos se secan completamente.

Segundo, puede haber problemas económicos: puede que físicamente sea posible adaptarse, pero tal vez no sea asequible.

Tercero, puede haber limitaciones políticas a la adaptación. La construcción de nuevas represas, por ejemplo, puede ser un tema sensible políticamente.

Finalmente, la capacidad de las agencias de manejo de agua puede tener límites institucionales. Muchos países en desarrollo sufren de falta de coordinación entre agencias y sectores, gobernabilidad hídrica ineficiente y escasas competencias de base.

Prioridades políticas

A pesar de los problemas, algunas prioridades políticas siguen siendo claras si los países en desarrollo están enfrentando inseguridad hídrica en un clima cambiante.

La primera es la necesidad de priorizar el manejo de los recursos hídricos. Esto puede parecer obvio, pero muchos países no tienen políticas sobre agua para el largo plazo. Las políticas necesitarán integrar a todos los sectores que dependen del agua, desde la agricultura y la pesca hasta la industria manufacturera y el uso municipal del agua.

El mejoramiento del manejo de cuencas y de sus recursos es también vital. El IPCC ha abogado por el manejo integrado de los recursos hídricos como un marco para la adaptación al cambio climático a través de los sistemas socioeconómicos, medioambientales y administrativos.

La participación de las partes interesadas locales y la promoción de enfoques basados en la comunidad es esencial para asegurar que las opciones de adaptación sean tomadas en cuenta y alcanzar resultados de largo aliento. Esto requiere un mejor entendimiento de los medios de subsistencia basados en el agua en los países en desarrollo, de su vulnerabilidad a los peligros relacionados con el clima y de los impactos de la seguridad hídrica sobre la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia.

Enfrentar las brechas de nuestro conocimiento sobre el cambio climático y el agua es también una prioridad. Los datos de campo son dispersos y, en muchos casos, las redes de observación se están reduciendo. El IPCC ha resaltado "la necesidad de mejorar la comprensión y el modelamiento de los cambios climáticos relacionados con el ciclo hidrológico a escalas relevantes para la toma de decisiones" [7]. También dice que la información acerca de los impactos del cambio climático relacionados con el agua es inadecuada.

Sin una mayor inversión en la recolección de datos y creación de conocimientos, la incertidumbre asociada con los cambios previstos se mantendrá alta, y los estimados del cambio hidrológico continuarán siendo inexactos. Hasta que podamos predecir mejor el cambio, estaremos pobremente equipados para planificar el futuro.

Referencias

[1] UNEP Vital Water Graphics: An Overview of the State of the World's Fresh and Marine Waters (2002)

[2] Molden, D. (ed.) Water for Food, Water for Life: A Comprehensive Assessment of Water Management in Agriculture. London: Earthscan, and Colombo: International Water Management Institute (2007)

[3] Church, J. A. and White, N. J. A 20th century acceleration in global sea-level rise. Geophysical Research Letters 33 (2006)

[4] Parry. M. L. et al (eds) Contribution of Working Group II to the Fourth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change.Cambridge University Press (2007)

[5] Arnell, N. W. Climate change and global water resources. Global Environmental Change 9, s31 (1999)

[6] Cabot, C. Climate change and water resources[286kB]. WaterAid (2007)

[7] Bates, B. C. et al (eds) Climate Change and Water: Technical Paper of the Intergovernmental Panel on Climate Change[7.11MB]. IPCC Secretariat: Geneva (2008)

[8] Vos, F. et al. Annual Disaster Statistical Review 2009: The Numbers and Trends[2.45MB]. Centre for Research on the Epidemiology of Disasters (2010)

[9] DFID The Impact of Climate Change on the Health of the Poor[386kB] DFID Key Sheet (2004)

[10] Carriger, S. Managing the Other Side of the Water Cycle: Making Wastewater an Asset. Global Water Partnership[335kB] (2009)

[11] Natarajan, S. Innovative India water plant opens in Madras. BBC News South Asia (2010)

[12] Trigo, E. et al. The case of zero-tillage technology in Argentina[562kB]. IFPRI Discussion Paper 00915 (2009) 

[13] Obermaier, M. et al. Adaptation to climate change in Brazil: The Pintadas pilot project and multiplication of best practice examples through dissemination and communication networks[56kB]. Proceedings of RIO 9 World Climate Event (2009)