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  • Alto a pérdida de datos oceánicos por vandalismo

Más acción para prevenir daños a boyas oceánicas con datos vitales que cuestan dinero y vidas, dicen Sidney Thurston y M. Ravichandran.

La comunidad global depende de la rápida expansión de las redes de observación de los océanos para entender el clima y los ecosistemas, ayudar a advertir sobre los peligros de los océanos como los tsunamis y las oleadas debido a tormentas causadas por ciclones, y apoyar las misiones de rescate en alta mar.

Los sensores adheridos a boyas ancladas o a la deriva recogen información meteorológica y oceanográfica y la transmiten en tiempo real, vía satélite, a comunidades científicas y operativas de todo el mundo.

Por ejemplo, la Matriz Global de Boyas Fondeadas en el Trópico (GTMBA por sus siglas en inglés) proporciona datos en tiempo real para la investigación y el pronóstico del clima. Sus principales componentes —incluyendo la matriz TAO/TRITON en el Pacífico— monitorean una gama de fenómenos que incluyen El Niño-Oscilación del Sur (ENSO por sus siglas en inglés) en el Pacífico, la actividad de huracanes en el Atlántico y los monzones en el Océano Índico.

TAO Project Office, NOAA/PMEL

Figura 1. Mapa de la red Global Tropical de Boyas Fondeadas en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico.

Source: NOAA

Pero todos los datos oceanográficos de las boyas ancladas están en un riesgo cada vez mayor de daño, sea por vandalismo deliberado o por negligencia.

Y lo que es peor, el vandalismo y el daño ponen en peligro la propia sostenibilidad de las redes de observación más importantes, o de algunas de sus partes más sustanciales, eleva sus costos de operación y, sobre todo, erosiona el valor y los beneficios que el equipo de monitoreo proporciona a la comunidad a través del conocimiento científico.

Los países y los pescadores del sudeste de Asia deben actuar contra el vandalismo de las boyas marinas.

Costos del daño a las boyas

El vandalismo y el daño negligente se expresan de diversas maneras. Incluye colisiones rutinarias de embarcaciones, daños a causa de las líneas, redes o cables para la pesca y explotación directa de los amarres como los dispositivos de concentración de peces.

Por ejemplo, cuando los peces pequeños se arremolinan cerca a la boya para consumir las algas que crecen en ella, atraen a los peces grandes y en ese proceso, los cardúmenes de peces grandes pueden congregarse alrededor de la boya. Los pescadores que tratan de pescar cerca de la boya se enredan con las amarras, y cuando tratan de recuperar sus redes, dañan las líneas de amarre y los sensores instalados en las boyas.

A veces las redes se desplazan debido a las corrientes, especialmente durante las noches, y se enredan con una boya. Los pescadores, molestos por sus redes enmarañadas, pueden dañar las boyas a balazos, o robar los sistemas completos o sus componentes. Esta es una triste realidad que puede y debe ser evitada.

Este daño es más común en el Océano Índico. Más de la mitad de las 36 boyas de advertencia de tsunami del recientemente establecido Sistema de Advertencia de Tsunamis en el Océano Índico y Áreas Adyacentes se dañaron en un lapso de cuatro años.

En un periodo de nueve meses en 2008, 18 estaciones TAO en el Pacífico Tropical quedaron fuera de servicio debido a actos de vandalismo. La restauración costó más de US$ 1 millón.

Y en el Océano Índico, las redes de tsunámetros (equipo usado para detectar tsunamis) sufrieron más de 30 incidentes vandálicos en cuatro años, afectando más de la mitad de estaciones por un costo mayor a US$ 3.5 millones.

Donde sea que ocurra el daño, multiplica el presupuesto necesario para mantener dichos sistemas. No solo eso, se han perdido datos cruciales para los sistemas de alerta temprana y de investigación del clima a largo plazo.

A su vez, esto disminuye las capacidades de predicción del clima y pronóstico marino, haciendo menos confiables los sistemas de alerta de tsunamis y socavando la confianza en ellos.

El resultado pueden ser pérdidas significativas de vidas y propiedades, así como costosas evacuaciones en respuesta a alertas falsas de tsunamis.

No basta con reglamentar

En diciembre de 2009, la Comisión de Pesca del Pacífico Occidental y Central adoptó una medida vinculante para proteger los datos de las boyas fondeadas mediante la restricción de la pesca dentro de una milla náutica.

En septiembre de 2010, la Comisión Interamericana del Atún Tropical (IATTC por sus siglas en inglés), en su 81º reunión, adoptó una fórmula similar no vinculante, la Recomendación para prohibir la pesca sobre boyas de datos. Estas medidas ofrecen una nueva práctica de manejo regional para minimizar el daño, intencional o no, a las boyas con datos de los océanos.

Las medidas prohíben a los estados miembros pescar o interactuar con una boya alrededor de una milla náutica del instrumento o de su línea de atraque; amarrar un barco o cualquier aparejo de pesca a una boya de datos o cortar una línea de anclaje de la boya de datos; o subir a bordo una boya de datos, a menos que se haya autorizado expresamente a ello.

Pero esas regulaciones no son suficientes para prevenir los daños en muchos países en desarrollo. Los pescadores requieren una mayor concientización del por qué las boyas oceanográficas son importantes, y cómo los pueden beneficiar, al ayudarlos con las alertas tempranas de condiciones climáticas severas, ciclones y tsunamis, e incluso proporcionando datos que ayuden a identificar áreas donde se presume que la pesca puede ser abundante.

En cuanto a los daños causados por los buques pesqueros en alta mar, los puertos involucrados tienen que hacer más para promover conciencia sobre la importancia de estos sistemas de vigilancia.

Y tanto los pescadores como las embarcaciones comerciales necesitan información práctica sobre la ubicación de las boyas.

En última instancia, corresponde a todos los que usan el océano comprender que el mantenimiento de estas boyas conlleva enormes beneficios a sus vidas y medios de subsistencia.

Sidney Thurston es coordinador internacional del Programa Global de Observaciones del Clima y el Océano de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) de Maryland, Estados Unidos. M. Ravichandran es científico y jefe del Grupo de Modelación y Observación del Centro Nacional de Servicios de Información Oceánica de la India, del Ministerio de Ciencias de la Tierra.

 
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