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  • Países acuerdan prohibir las emisiones de mercurio

Un tratado mundial legalmente vinculante para reducir el mercurio en el ambiente, establecido luego de una semana de extenuantes negociaciones en Ginebra, también incluirá un mecanismo de financiación para ayudar a los países en desarrollo a eliminar los metales pesados tóxicos de los procesos industriales y de la minería artesanal del oro en África, Asia y América Latina.

La Convención de Minamata sobre Mercurio, que recibe su nombre del puerto japonés donde la población sufrió graves efectos en la salud debido a la contaminación por mercurio en la década de 1950, fue aprobada por más de 140 países, después de conversaciones en Ginebra que se extendieron por una semana y que llevaron a negociaciones que duraron toda la noche del sábado (19 de enero).

Fue una “tarea hercúlea”, dice Fernando Lugris, el diplomático uruguayo que presidió la última serie de negociaciones que llevaron cuatro años en total.

El tratado incluye una prohibición gradual del uso del mercurio en muchos procesos industriales y en productos como termómetros, baterías y lámparas. Introducirá la prohibición de la minería primaria de mercurio y de las emisiones de mercurio de nuevas plantas de electricidad, lo que tendrá lugar dentro de los 15 años posteriores a que el tratado haya entrado en vigor, y se consideran medidas para reducir las emisiones de mercurio de las plantas existentes.

Además se incluyen controles sobre la exportación e importación de metales pesados y medidas para asegurar el almacenamiento seguro de desechos de mercurio.

Sin embargo, no se acordaron fechas precisas para la eliminación gradual del uso de mercurio en existencia, o “artesanal”, y en la minería del oro en pequeña escala. Esto es “por lejos el principal contribuyente” de las emisiones de mercurio en América Latina y África Subsahariana, según el informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) titulado “Mercurio: tiempo de actuar”, que fue publicado este mes.

En su lugar, los países deben elaborar planes nacionales de acción para reducir el uso del mercurio en el sector en los tres años siguientes a la entrada en vigor del tratado.

El tratado no prohíbe el uso del mercurio como conservante en las vacunas, algo que muchos en la comunidad de salud pública temían, porque podría hacer que las vacunas fueran más caras y más difíciles de entregar de manera segura.

Si el tratado se aplica plenamente, la mayor parte del mercurio empleado en el mundo podría eliminarse para el año 2020, de acuerdo con los delegados. Unos 50 países deben ratificar el tratado para que entre en vigor, un proceso que podría tomar otros tres años.

“En general, el mensaje de las negociaciones es que el uso del mercurio va a bajar, y que [la industria] tendrá que encontrar otra cosa [para reemplazarlo]. Es una señal importante para el mercado”, señala a SciDev.Net Elena Lymberidi-Settimo, co-coordinadora de la campaña mundial del grupo de trabajo Mercurio Cero, con sede en Bruselas, y agrega que actualmente existen alternativas para la mayoría de los productos que contienen mercurio.

Noelle Selin, profesora asistente de ingeniería de sistemas y química atmosférica del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Estados Unidos, dice: “Debido a que el mercurio dura tanto tiempo en el ambiente, todas las emisiones que se eviten tienen beneficios a largo plazo”.

Financiando la retirada en los países en desarrollo

Según se acordó, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por su sigla en inglés) —la organización internacional e independiente de financiación— ayudará a pagar la asistencia técnica y las inversiones tecnológicas para colaborar con la reducción o eliminación del mercurio, bajo un “fondo fiduciario” de mercurio.
“Hubo un fuerte apoyo entre los negociadores para que el GEF financie la nueva convención”, dice Lugris.

En la reunión, Naoko Ishii, directora general del GEF, dijo que estaba comprometida a asegurar recursos financieros “nuevos y adicionales” para implementar el tratado.

Esta es una gran victoria para los negociadores de los países en desarrollo que habían estado presionando para lograr asistencia financiera.

El jefe negociador de Suiza, Franz Perrez, jefe de la División de Asuntos Internacionales de la Oficina Federal Suiza para el Ambiente, dice que la cantidad de dinero fijada para el fondo de mercurio aún debe ser establecida.

“Se han propuesto cifras entre US$50 millones y US$100 millones”, dice Perrez a SciDev.Net.

Además, Japón, Noruega y Suiza han prometido que cada uno dará US$ 1 millón como “financiación interina” para ayudar a los países en desarrollo a llevar a cabo el trabajo necesario antes de que el tratado sea firmado en Minamata, Japón, en octubre.

Esto incluye evaluar las necesidades de los países con el fin de cumplir con el tratado “para desarrollar inventarios de los lugares en los que las emisiones de mercurio se están llevando a cabo y para elaborar planes nacionales. Cada país tiene que determinar lo que habrá que hacer”, dice Perrez.

Estos datos “serán clave para el éxito del nuevo tratado”, dijo el director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, durante las conversaciones.

Una colina empinada para subir

“Queda por verse cuán efectivo será el tratado. Solo firmar el acuerdo no será suficiente: los países en desarrollo necesitarán la tecnología [para cumplir con las disposiciones del tratado]”, dice Selin.

Bajo las nuevas reglas, las nuevas plantas de energía y las instalaciones industriales tendrán que asegurar que están utilizando la “mejor tecnología disponible” para reducir las emisiones de mercurio.

Los delegados dijeron que podría costar decenas de miles de millones de dólares llevar a cabo los cambios previstos en el tratado, incluyendo la instalación de filtros y depuradores de mercurio en cientos de plantas de energía a carbón en China y la India.

El Este y el Sudeste de Asia representan aproximadamente 40 por ciento de las emisiones antropogénicas de mercurio a la atmósfera —y China produce alrededor de un tercio de las emisiones globales— y el sur de Asia otro ocho por ciento, de acuerdo con el informe del PNUMA “Evaluación Mundial del Mercurio 2013”, que fue publicado durante las conversaciones.

Selin dijo que la financiación debe centrarse en las fuentes de mercurio más grandes que causan el mayor daño ambiental. “Lo que va a ser importante es obtener el máximo retorno de la inversión”, dice Selin.

La mayor necesidad será financiar las mejores técnicas y prácticas y aplicar normas de emisión a las instalaciones actuales, dice Perrez. “Esta será la parte más costosa para los países en desarrollo”. La lucha contra la minería artesanal requerirá menos dinero, agrega.

El desafío de la minería artesanal

El informe de evaluación del mercurio del PNUMA halló que las emisiones relacionadas con la minería de oro a pequeña escala en los países en desarrollo, las que aumentaron a medida que el precio del oro crecía, se incrementaron desde 2005 hasta representar más de la mitad de las emisiones mundiales de mercurio.

Pero los grupos ambientalistas dicen que las disposiciones para la minería artesanal están entre las más débiles del tratado, y podrían ser difíciles de hacer cumplir.

“La minería de oro artesanal y en pequeña escala ya es ilegal en Brasil, pero es muy difícil de controlar”, dice en Ginebra Zuleica Nycz, de Toxisphera, la organización no gubernamental brasileña de salud ambiental, que es miembro de la Comisión Nacional de Seguridad Química del país.

“La mayoría, por ejemplo en la cuenca del Amazonas, es clandestina, y el mercurio aún está entrando al ambiente”, señala.

Enlace al informe del PNUMA Mercurio: tiempo de actuar  [PDF. En inglés]

Enlace al informe del PNUMA  Evaluación Mundial del Mercurio 2013 [PDF. En inglés]

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