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  • Resultados mixtos en I+D de grandes farmacéuticas

Las 20 compañías farmacéuticas más grandes del mundo han intensificado sus esfuerzos para mejorar el acceso a los fármacos en el mundo en desarrollo, pero aún queda mucho por avanzar, revela un informe.

El aumento del gasto en investigación y desarrollo (I+D) de enfermedades olvidadas, el intercambio de conocimientos y la colaboración innovativa reflejan los intentos de la industria farmacéutica por abordar las necesidades de los países en desarrollo, según el “Índice de Acceso a Medicamentos 2012” publicado esta semana (28 de noviembre).

Pero el informe, elaborado por la Fundación Acceso a los Medicamentos, también plantea preguntas serias sobre los compromisos de las empresas para llevar a cabo ensayos clínicos seguros y éticos en los países en desarrollo y construir capacidades en I+D en esos países.

David Sampson, uno de los autores del informe y experto en gestión de la información en la fundación, dice que es “bastante notable” que cada empresa haya mejorado el acceso a los fármacos en los últimos dos años a pesar de las difíciles condiciones económicas.

“Aun hay mucho por hacer, pero están en el buen camino y apuntando hacia la dirección adecuada”, dijo Sampson.

La tercera edición del informe bianual hace un ranking de las empresas midiendo sus esfuerzos por mejorar la disponibilidad de tratamientos para 33 enfermedades olvidadas en 103 países de bajos y medianos ingresos.

Si bien algunas empresas obtuvieron calificaciones más bajas que en 2010, eso se debe al uso de criterios más estrictos, en comparación con una reducción real en las actividades del mejoramiento de acceso, dice Sampson.

El informe revela un creciente compromiso en I+D para las enfermedades cubiertas por el índice, tanto en términos de recursos financieros como en la cantidad de potenciales fármacos bajo investigación, con cinco empresas que dedican más de 20 por ciento de su cartera de fármacos a esta área.

También hay intentos por mejorar el acceso usando enfoques innovadores de intercambio de conocimientos y colaboración, agrega el informe.

Por ejemplo, el documento destaca un laboratorio financiado por GlaxoSmithKline en el que los investigadores visitantes pueden colaborar en el estudio de enfermedades olvidadas, y la iniciativa de Eli Lilly de compartir una base de datos en línea sobre moléculas. Ambos son pasos en la dirección correcta, dice el informe.

Mientras que el grueso de los recursos medidos por el índice se concentra en enfermedades de alto impacto como el VIH y la malaria, algunas enfermedades tropicales olvidadas, como la leishmaniasis y la enfermedad de Chagas, reciben una atención significativa, revela el documento.

Este aumento global de la inversión en enfermedades olvidadas es una tendencia alentadora, señala Sampson.

Según dijo a SciDev.Net, la mejora del acceso ha “alejado de la filantropía y ha empezado a ser negocio”.

Pero el desarrollo de fármacos para muchas enfermedades tropicales olvidadas, como la tripanosomiasis africana y la úlcera de Buruli, siempre será económicamente poco atractivo y por lo tanto va a necesitar apoyo no comercial, dice Javier Guzmán, director de investigación de Policy Cures, un think-tank especializado en enfermedades olvidadas.

“La actividad es positiva, pero no se distribuye uniformemente para hacer frente a todas las enfermedades”, agrega.
Otra preocupación surgida del informe es cómo harán las empresas para cumplir altos estándares éticos para los ensayos de medicamentos realizadas por contratistas externos o por organizaciones de investigación clínica por contrato (CRO, por su sigla en inglés).

La ausencia de procedimientos para sancionar a CRO que violan las normas éticas, y una falta general de transparencia acerca de cómo operan estos contratistas, podrían poner en riesgo a los participantes en ensayos de drogas, dice.

Además, el informe señala que las actividades de construcción de capacidades I+D a través del financiamiento, la oferta de formación y el intercambio de conocimiento y tecnología, son escasas, y que la mayoría de los proyectos son simplemente una continuación de proyectos iniciados antes del índice de 2010.

Guzmán, sin embargo, no ve esto como un problema importante. “Las empresas deben apoyar las iniciativas de construcción de capacidad I+D, pero los donantes públicos y filantrópicos deberían asumir las responsabilidades y tomar la iniciativa”, dice.

Enlace al informe completo [PDF, en inglés]