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  • ‘Inesperado éxito’ en acuerdo sobre biopiratería

Se llega a un acuerdo internacional para combatir la biopiratería y compartir los beneficios de la investigación de recursos naturales de forma equitativa, pese a los augurios negativos de muchos, durante la décima reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención de Biodiversidad Biológica realizada en Nagoya, Japón, la semana pasada (18 a 29 de octubre). 

Según el acuerdo, quienes busquen usar recursos genéticos o conocimiento tradicional para propósitos de investigación o comerciales, deberán obtener primero la aprobación tanto del país como de la comunidad nativa involucrada, y acordar los términos para compartir cualquier beneficio económico o no económico, incluyendo los derechos de propiedad intelectual. 

El acuerdo no es retroactivo, algo que deseaban muchos países en desarrollo. En cambio, establece un “mecanismo multilateral mundial de beneficios compartidos” para tratar casos en que los recursos genéticos hayan sido adquiridos antes del nuevo acuerdo. 

Algunos académicos han recibido con complacencia el acuerdo: sin éste, dicen, el permiso para acceder a investigación de campo en algunos países podría tomar hasta dos años. 

Bajo el protocolo, los países que lo han ratificado deben designar un “punto focal nacional para el acceso y distribución de beneficios”, que proporcione información sobre los permisos. También debería haber “procedimientos de acceso simplificado” para investigación no comercial, dice el acuerdo. 

A cambio, todas las partes deben compartir los beneficios no económicos. Por ejemplo, investigadores extranjeros podrían permitir la autoría conjunta de artículos científicos o dar reconocimiento en sus artículos al uso de conocimiento tradicional. 

Enlace al texto completo en Science 

Enlace al ‘Protocolo de Nagoya sobre Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios que se Deriven de su Utilización’ (en inglés) [143kB]