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  • Reducen fondos a investigación de enfermedades olvidadas

[LONDRES] El financiamiento total para la investigación y desarrollo (I+D) de las enfermedades olvidadas sufrió recortes importantes como consecuencia de la crisis financiera global, aunque el impacto ha sido reducido gracias a un aumento sustancial del financiamiento del sector privado, según un importante informe anual.

La cuarta encuesta del Fondo Global de Innovación de Enfermedades Olvidadas (G-FINDER por sus siglas en inglés), lanzada el 8 de diciembre, encontró que de un año a otro el financiamiento para la I+D de las enfermedades olvidadas disminuyó en 3,5 por ciento (US$109 millones) de 2009 a 2010, la primera gran reducción desde que comenzó la encuesta en 2007.

El descenso es resultado de menores contribuciones por parte del sector público, que sin embargo proporcionó casi dos tercios del financiamiento global en 2010, así como del sector filantrópico.

“Es mucho peor de lo que esperábamos”, dijo a SciDev.Net Javier Guzmán, durante el lanzamiento del informe. El es director de investigación de Political Cures, un grupo de investigación independiente y sin fines de lucro con sede en Australia, que lo publicó.

“No es tanto por el dinero en sí, sino porque vemos recortes [de muchos donantes] que no habíamos anticipado”, señaló.

Ocho de los 12 donantes principales de las enfermedades olvidadas han recortado sus inversiones, confirmó Guzmán.

“Vimos una edad de oro muy hermosa, un pico muy bonito, pero provenía de muy pocas personas, de muy pocas agencias de cooperación. Ahora esas entidades están en problemas [y] se ve claramente el impacto”, añadió.

La investigación de enfermedades que dependen de la inversión de los sectores público y filantrópico —como el VIH/SIDA, la malaria y las enfermedades diarreicas— fueron las más afectadas, por ejemplo el financiamiento para el VIH/SIDA disminuyó en cinco por ciento.

Por el contrario, enfermedades con financiamientos importantes de la industria, como la tuberculosis y el dengue, estuvieron protegidos en gran medida.

Guzmán predijo que la brecha entre el financiamiento del sector privado y el filantrópico será más estrecha el próximo año, pero advirtió que el sector privado no será capaz de mantener un flujo constante de fondos por su cuenta.

“El aumento de las inversiones del sector privado todavía estará allí [el próximo año]. Pero nos está diciendo muy claramente que las alianzas, la cofinanciación y el apoyo público son necesarios”, sostuvo.

Guzmán señaló que los institutos nacionales de salud de los Estados Unidos proveen la mayor parte del financiamiento público, y está concentrado en investigación básica y preliminar más que en productos en fases II y III de ensayos clínicos.

Incluso con el aumento del financiamiento del sector privado, el cambio hacia la investigación básica observado en el informe del año pasado de G-FINDER ha continuado, pero las alianzas para el desarrollo de productos han sufrido un descenso de US$47 millones.

“Tenemos una mina de oro en conocimientos y portafolio de productos”, afirmó durante el lanzamiento Joris Vandeputte, de la Iniciativa Vacuna contra la Tuberculosis. “Pero tienen que ser subvencionados para que lleguen a los países en desarrollo [que los necesitan]”.

Vandeputte indicó que se requieren mecanismos innovadores y creativos de financiamiento para traducir los resultados de la investigación básica en productos asequibles.

Algunas vías posibles a seguir incluyen obtener más dinero para ello de las economías emergentes o apoyo adicional de los departamentos de comercio e industria de Occidente, precisó Guzmán.

“Una base amplia es importante, con más gente que contribuya y más financistas sumándose”, concluyó.