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Sao Paulo, historia exitosa de financiación de ciencia
  • Sao Paulo, historia exitosa de financiación de ciencia

Crédito de la imagen: Eduardo Martino / Panos

De un vistazo

  • Sao Paulo produce el 50 por ciento de la ciencia brasilera, financiada por FAPESP

  • La fundación recibe uno por ciento de los ingresos fiscales del estado

  • Modelo permite planificación a largo plazo y otros estados ahora lo están emulando

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Exitosa forma de financiar la ciencia de Sao Paulo se convierte en modelo para todo Brasil, informa Luís Amorim.
 
[RIO DE JANEIRO] La investigación científica en Brasil ha venido creciendo, superando a países como Suiza y Suecia en número de artículos científicos publicados y logrando el puesto 15 en el mundo, según la clasificación de SCImago Journal and Country.
 
Contribuye con el 2.3 por ciento de los artículos de investigación de todo el mundo, mientras que hace 16 años era de 0.8 por ciento. Brasil también contribuye con el 55 por ciento de los artículos publicados por los países de América Latina.
 
Este crecimiento de la ciencia brasilera es en gran medida resultado de la inversión pública de los gobiernos federales y estatales, mediante fundaciones estatales de apoyo a la investigación.

Sao Paulo produce el 50 por ciento de la ciencia brasilera

Celso Lafer, FAPESP


Además, gran parte de este crecimiento ha sido impulsado por la Fundación de Investigación de Sao Paulo (FAPESP por sus siglas en portugués), cuyo modelo de usar el dinero de los impuestos estatales para financiar la investigación independiente ha sido imitado por muchos otros estados desde las pasadas cinco décadas.
 
La inversión ha dado sus frutos.
 
“Sao Paulo produce el 50 por ciento de la ciencia brasilera”, declara a SciDev.Net Celso Lafer, presidente de FAPESP.
 
En 2012, FAPESP realizó una inversión record de US$524 millones, y ha estado celebrando reuniones en todo el mundo, llamadas ‘Semanas FAPESP’ para conmemorar su quincuagésimo aniversario. Una de ellas se está llevando a cabo en la Real Sociedad, la academia científica del Reino Unido, esta semana (del 25 al 27 de setiembre) en Londres.
 
Pero ¿cómo se convirtió FAPESP en un protagonista clave para el auge del financiamiento a la investigación en Brasil y cuáles fueron los componentes básicos de su éxito?
 
Orígenes
 
Los orígenes de FAPESP se remontan a 1947, cuando investigadores y académicos redactaron un documento de apoyo y lo enviaron a la asamblea que elaboraba la constitución para que presionaran a los parlamentarios a establecer una fundación que impulsara la investigación científica y tecnológica.
 
El documento propició el artículo 123 de la Constitución de Sao Paulo, adoptada en julio de 1947, que declara que “la investigación científica será fomentada por el estado a través de una fundación”.
 
Pero FAPESP tuvo que esperar 13 años para que se aprobara una nueva ley antes de poder crearse. Comenzó sus funciones en 1962 por un decreto del gobernador del estado de Sao Paulo.
 
Ennio Candotti, físico y ex presidente de la Sociedad Brasilera para el Avance de la Ciencia, fue uno de los primeros becarios de FAPESP. Candotti fue admitido en 1963.
 
Dice que la creación de FAPESP “hizo mucho más dinámico el sistema de apoyo a la investigación”.
 
Sin embargo, señala, se puede hacer más para fortalecer la autonomía de las fundaciones estatales como FAPESP.
 
El dinero habla
 
FAPESP apoya todas las áreas de investigación a través de subvenciones y becas.
 
Estas últimas apoyan a los estudiantes en sus cursos de maestría o doctorado: en 2012, totalizaron alrededor de US$187 millones.
 
Las subvenciones se otorgan a proyectos dirigidos por investigadores vinculados a los institutos de educación superior de Sao Paulo; el total invertido alcanzó US$327 millones en 2012.
 
Las becas y subvenciones se conceden a través de tres categorías principales de financiamiento que apoyan diferentes aspectos de la investigación: Línea Regular, Programas Especiales e Innovación de la Investigación, que incluye proyectos para el desarrollo de nuevas tecnologías con aplicaciones prácticas.
 
Lafer afirma que el financiamiento para la investigación con aplicaciones prácticas, que, en 2012, llegó a US$39 millones, solo fue posible después que la constitución del estado en 1989 aumentó la cantidad otorgada a FAPESP de 0.5 por ciento a uno por ciento de los ingresos fiscales del estado. Esto representa el 80 por ciento de los ingresos de FAPESP.
 
Subraya que tener ingresos seguros significa que FAPESP puede apoyar proyectos grandes dentro de la Línea Regular de hasta cinco años, y proyectos en la categoría de Innovación de la Investigación por un máximo de 11 años “para que se conviertan en centros autónomos en el desarrollo de la investigación en las fronteras del conocimiento”, expresa.
 
Una de las principales fortalezas de FAPESP es la investigación ambiental, que cuenta con tres programas principales de la categoría de Innovación de la Investigación: el Programa de Investigación en Bioenergía (BIOEN), el Programa de Investigación para la Caracterización, Conservación, Restauración y Uso Sostenible de la Biodiversidad del Estado de Sao Paulo (BIOTA) y el Programa de Investigación sobre Cambio Climático Global.
 
En 2012, FAPESP invirtió aproximadamente US$17.5 millones solamente en estos tres programas.

Los programas de investigación enfocados en temas clave para el estado, como BIOEN y BIOTA, constantemente ofrecen resultados de impacto científico, económico y social

Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de FAPESP


“Los programas de investigación enfocados en temas clave para el estado, como BIOEN y BIOTA, constantemente ofrecen resultados de impacto científico, económico y social”, reconoce Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de FAPESP.
 
También resalta el apoyo a la investigación en cooperación con las empresas. Una reciente evaluación de un programa que apoya la investigación en las pequeñas empresas mostró que por cada dólar invertido por FAPESP se obtiene un retorno de casi diez dólares para la empresa, incluyendo mayores ingresos y nuevas fuentes de financiamiento.
 
Donde FAPESP puede ahora hacer más, puntualiza Candotti, es en fortalecer su alcance y compromiso con el público en general.
 
Estableciendo conexiones globales
 
Aumentar el alcance internacional de FAPESP ha sido un reto desde su fundación, admite Brito Cruz, que está generando buenos resultados.
 
FAPESP ha establecido alianzas con 42 instituciones de educación superior fuera de Brasil y con 22 agencias extranjeras de financiamiento a la investigación,  además de cuatro empresas en los Estados Unidos y Reino Unido.
 
En el evento de Londres, FAPESP presionará por una mayor colaboración internacional en áreas de investigación como biodiversidad, biocombustibles, cambio climático, genómica y nanotecnología.
 
También busca apoyar a estudiantes e investigadores extranjeros interesados en realizar investigación en Sao Paulo.
 
Un modelo para el país
 
Hoy en día el estado de Sao Paulo tiene el 22 por ciento de todos los científicos del país, con FAPESP cumpliendo un papel “fundamental… para el desarrollo económico, social e intelectual del estado de Sao Paulo”, afirma Brito Cruz.
 
Pero los beneficios se están extendiendo también a otros estados.
 
“Dieciocho por ciento de los investigadores apoyados por FAPESP después de graduarse trabajan en otros estados del Brasil”, dice a SciDev.Net.
 
Brito Cruz cree que el éxito de FAPESP se debe a sus ingresos anuales garantizados y a la autonomía con la que opera.
 
El modelo de FAPESP también es alabado por Candotti, quien dice a SciDev.Net que en los últimos 20 años los científicos y las sociedades de ciencia inspiradas por FAPESP han luchado para tener los mismos recursos anuales garantizados y autonomía.
 
“Dieciocho de los 26 estados brasileros han incluido en sus constituciones artículos con este objetivo [de apoyar la investigación], con porcentajes variables de ingresos fiscales”, informa.
 
Aunque, a diferencia de Sao Paulo, “algunos de esos estados no apropian las transferencias como debieran”, puntualiza.
 
Añade que esos recursos significan una mayor autonomía para la investigación científica, evitando la presión política y el cortoplacismo.
 
Según Candotti, en algunos estados ha sido posible hacer planes estratégicos para la investigación científica y la capacitación de recursos humanos.
 
“La planificación a largo plazo es un asunto esencial”, remarca.
 
FAPESP es uno de los donantes de SciDev.Net.
 
La versión original de este artículo se publicó en la edición global de SciDev.Net
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