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Energía eólica en Río do Fogo, Brasil.
  • La fórmula de los países líderes en energías renovables

Energía eólica en Río do Fogo, Brasil.
Crédito de la imagen: The Danish Wind Industry Association

De un vistazo

  • Países líderes tienen políticas de impulso a energías renovables y mecanismos que las sustentan

  • Además de beneficios ambientales, producción de energías renovables trae retornos económicos y sociales

  • Actualmente solo siete por ciento de electricidad generada en la región viene de energía renovable

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[SANTIAGO] América Latina fue definida como “la nueva frontera para la energía limpia y sostenible” en el informe Green Energy Leaders, divulgado por WWF durante la pasada COP20 en Lima.

Poco antes, seis países de la región se ubicaron en los 12 primeros puestos de 55 naciones emergentes más atractivas para invertir en energías limpias, según el estudio Climascopio 2014, del BID.

América Latina y el Caribe se están volviendo más verdes. Y la tendencia parece haberse vuelto imparable.

“Podríamos llegar a porcentajes altísimos de energías limpias autóctonas, aumentar nuestra soberanía energética y tener costos energéticos estabilizados por mucho tiempo, volviéndonos más competitivos a nivel global”.

Ramón Méndez, ex director Nacional de Energía de Uruguay


Según el estudio Global Energy Assesment, Latinoamérica y el África Subsahariana tendrán el mayor despliegue de renovables en 2050, “lo que significa que, como mínimo, 40 por ciento de su abastecimiento de energía primaria provendrá de fuentes renovables”. 

Considerando que ese año la demanda energética de América Latina y el Caribe triplicará a la actual, la predicción es ambiciosa. Pero no descabellada.

“La región tiene un enorme potencial de recursos renovables aún por explotar. Se estima que —excluyendo el hidroeléctrico— llega a 80 TWh*, algo así como 22 veces la demanda esperada para la región al 2050”, dice a SciDev.Net Tabaré Arroyo Currás, asesor de la Iniciativa Global de Clima y Energía de WWF, con sede en México, y autor de Green Energy Leaders.

Derribando mitos

Políticas a mediano o largo plazo para impulsar las energías renovables y mecanismos clave que le den sustento, son parte de la fórmula que han seguido los países líderes, plantea Arroyo Currás.

Las naciones que llevan la delantera explotando este potencial son Brasil, Chile, Costa Rica, México y Uruguay. Las fórmulas empleadas y varios mitos derribados en su camino al liderazgo sentarían las bases para fortalecer iniciativas similares en la región.

Uruguay planea tener 50 por ciento de su energía primaria a partir de renovables en 2030; México trabaja por el 33 por ciento de energía limpia para 2018 y Chile se propuso alimentar su matriz eléctrica con 20 por ciento de energías renovables no convencionales (ERNC) en 2025.

Costa Rica quiere llegar a 2021 con 100 por ciento de su energía renovable, y Brasil, con su Plan de Incentivo a las Fuentes Alternativas (2002), alcanzó en 2013 más de 2.200 MW de capacidad instalada de centrales eólicas. Espera sumar otros 7.000 MW hacia 2016.

En todos estos casos, los analistas predicen que las metas se cumplirán antes de lo presupuestado.

Brasil alcanzó casi 80 por ciento de su matriz eléctrica con renovables en 2013 —principalmente hidroeléctrica— y ya es líder continental en generación eólica.

En Costa Rica, más del 90 por ciento de la energía eléctrica se produce con fuentes hidroeléctrica, eólica, geotérmica, solar y de biomasa. “El sector privado anhela aumentar su aporte a la producción eléctrica del actual 15 por ciento del total generado, a por lo menos 25 por ciento, mediante una nueva ley”, dice a SciDev.Net Antonio Monge Santonastasio, presidente de la Fundación Energías Renovables, de ese país. 

En Chile, donde las ERNC ya representan 11,17 por ciento de la matriz eléctrica, se estima que el 20 por ciento se superará con holgura. “No sería difícil llegar a 2025 con 25 o 30 por ciento de ERNC”, dice Roberto Román, consultor en energías renovables y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Matemáticas de la Universidad de Chile.

Una de las razones, argumenta, es que “los precios de instalación de renovables han bajado muchísimo en los últimos tres a cuatro años”.  En Chile esto permitió que, sin necesidad de subsidios, en 2014 el 30 por ciento de las licitaciones de suministro energético se las adjudicaran empresas generadoras de ERNC.
 
“Se ha derribado el gran mito del mayor costo de las renovables y también el que por cada megawatt de ERNC se necesita 1 MW de respaldo de energía convencional [para evitar los problemas de intermitencia de fuentes como viento y sol]”, señala Román.

Uruguay es una prueba de ello. Gracias a una transformación estructural de su sector eléctrico, actualmente hasta 40 por ciento de la energía que consume proviene de fuentes eólicas.

Un innovador mecanismo de despacho de electricidad, donde las centrales hidráulicas alimentan la red solo cuando las fuentes eólicas no satisfacen la demanda, ha permitido estabilizar el sistema eléctrico y bajar el costo de generación del país en 40 por ciento, explica a SciDev.Net Ramón Méndez, ex director Nacional de Energía de Uruguay, y artífice de su política energética.

El experto agrega un tercer mito roto por su país: “que una fuerte presencia estatal ahuyenta al sector privado”.  

Señala que reglas claras, un compromiso de todos los partidos políticos por apoyar la estrategia energética a largo plazo y una fuerte presencia del Estado incentivando alianzas público-privadas y decidiendo cuándo incorporar renovables cuya tecnología está más madura, son incentivos para la inversión privada en un ámbito donde el cambio climático siembra incertidumbre.

Beneficios económicos y sociales

Además de beneficios ambientales, el retorno económico y social asociado a la producción de energías renovables también explica el impulso que han tenido estas fuentes limpias.

Monge estima que reducir las importaciones de derivados del petróleo “triplicaría el PIB de Costa Rica en 2051, con respecto al que tendría en caso de continuar la dependencia del petróleo, y se generarían unos 900 mil empleos”.

México ha dado un fuerte impulso a la formación de recursos humanos a nivel de pre y posgrado en materia energética, alcanzando 26 por ciento más graduados per cápita en esta área que Estados Unidos, según UNESCO.

Y Brasil atrajo US$96 mil millones en inversiones en energías limpias entre 2006 y 2013, equivalente a 75 por ciento de lo invertido en ese rubro en Latinoamérica.

Su posición como principal generador de energía eólica en la región le ha permitido convertirse en productor de bienes y servicios en ese rubro. Para 2016, su industria eólica abastecerá el 100 por ciento de la demanda interna y será el mayor fabricante para gran parte de Latinoamérica, según Green Energy Leaders.

“Esto ayuda a que en Brasil, hoy día, los costos de generación eólica oscilen por debajo de los US$60 por MWh, mientras el precio spot de la electricidad [o de venta a corto plazo] supera los US$80 MWh”, indica Arroyo Currás. Por lo tanto, explica, el bajo costo de generar energía renovable puede permitir un buen margen de utilidades o contribuir a que el precio spot baje, abaratando la electricidad para el consumidor.

Desafíos y oportunidades

Pese a los avances, los desafíos para aumentar el uso de energías limpias en la región son enormes.

Estos incluyen reducir los US$40 mil millones que actualmente se destinan a subsidiar los combustibles fósiles, explotar el enorme potencial desaprovechado de energía solar y eólica y generar políticas energéticas que aseguren estabilidad a largo plazo y bajo riesgo a los inversionistas, dicen los expertos consultados.

Actualmente solo siete por ciento de la electricidad generada en la región proviene de energía solar, eólica, biomasa y geotérmica.

“Pero en WWF creemos posible alcanzar 100 por ciento de energía primaria renovable global al 2050”, dice Arroyo Currás. Para Román es un imperativo: “El IPCC dijo que para 2050 toda la energía a nivel mundial debe generarse sin emisiones de CO2. Si no, será imposible limitar el alza de temperatura a 2°C”.

Para Méndez, es clave avanzar hacia una economía latinoamericana que aproveche al máximo su potencial de energías limpias. Lograrlo, sostiene, pasa por “trabajar colectivamente en la región para hacer una complementación internacional de fuentes renovables”.

Así “podríamos llegar a porcentajes altísimos de energías limpias autóctonas, aumentar nuestra soberanía energética y —al independizarnos de commodities energéticos como carbón, gas natural, petróleo y uranio— tener costos energéticos estabilizados por mucho tiempo, volviéndonos más competitivos a nivel global”.

Y, por qué no, también líderes mundiales en energías limpias.

* Un TWh (teravatio/hora) equivale a generar un billón de vatios por hora


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