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Es hora de enseñar la ciencia desde las bases
  • Es hora de enseñar la ciencia desde las bases

Crédito de la imagen: Dieter Telemans/Panos

De un vistazo

  • Sistemas educativos a menudo fallan en olvidar los instintos de aprendizaje de los niños

  • Incorporar actividades al aire libre hace la ciencia relevante para la vida de los estudiantes

  • Esto puede ayudar a combatir la desigualdad social pero requiere un cambio sistémico

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Enseñanza al aire libre aprovecha el instinto de aprender de los niños, pero demanda cambios sistémicos, dice Nir Orion.

Durante la última década ha habido un creciente interés por implementar el programa educativo Planeta Azul desarrollado por el Instituto Weizman de Ciencias de Israel. Es uno de docenas de unidades que mi grupo de investigación ha elaborado bajo un plan de estudios titulado Pensar la Ciencia—Entender el Ambiente cuyo objetivo es despertar el instinto natural de aprendizaje de los estudiantes mediante conceptos relevantes a su vida personal.

Planeta Azul ha sido reconocido por la UNESCO (Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura) como un modelo de aprendizaje ambiental con fundamento científico sobre los ciclos del agua. [1] Ha sido traducido al árabe, chino, inglés y español y hemos sido invitados a realizar talleres con profesores de ciencia en países como Argentina, Brasil, Chile, India y Uruguay. Recientemente, el Ministerio de Educación del Perú anunció que adoptará Planeta Azul en el plan escolar de estudios. [2]

Pero ¿cómo puede algo de esto traducirse en una genuina implementación del programa en el Perú o en otro lugar? ¿Es posible? ¿Es realista?

Aprendizaje al aire libre

Planeta Azul, al igual que otras unidades, comienza con una interacción concreta con el tema antes de pasar a conceptos más abstractos, usando una inclusión muy meditada del ambiente de aprendizaje al aire libre.

La secuencia del plan de estudios inicia con una unidad de laboratorio basada en la pregunta que prepara a los estudiantes para las experiencias de aprendizaje al aire libre mediante la reducción de la novedad cognitiva, psicológica y geográfica de este entorno. [3] Esta preparación también permite a los estudiantes experimentar plenamente los fenómenos y contemplar conceptos al aire libre a través de la interacción directa con los temas que se están estudiando. Y les permite plantear preguntas sobre aspectos más abstractos que no pueden resolverse en el campo. Esas preguntas posteriormente forman las bases de la siguiente etapa de aprendizaje al regresar a la escuela.

Los políticos necesitan ser conscientes de la necesidad de ajustar la educación en general, y la educación científica en particular, a los instintos naturales de aprendizaje de los niños”.

Nir Orion


Los estudios sobre los resultados de la implementación del programa a lo largo de una década, que incluyen a miles de estudiantes en Israel, indican consistentemente dos factores cruciales para el desarrollo de las capacidades de los sistemas de pensamiento y la habilidad de entender cómo dos objetos que se relacionan se influyen mutuamente.

Primero, la integración del conocimiento fomentada por el aprendizaje activo tanto en el interior como al aire libre y, segundo, aspectos emocionales como la relevancia personal, el interés y la autoeficacia. Ambos factores están íntimamente relacionados al entorno de enseñanza al aire libre, fundamental para crear la relevancia personal que impulsa la motivación en el aprendizaje.

La base de la evidencia para que esto ocurra es más amplia que nuestra propia investigación —cientos de artículos han demostrado que el aprendizaje al aire libre es importante— pero solo unos cuantos programas lo hacen en la práctica. Y pocos estudios apoyan la teoría con datos basados en la evidencia.

Fracaso en la práctica

Durante los últimos 30 años, he trabajado en todo el mundo con miles de profesores de ciencia. Desafortunadamente, solo unos pocos pueden implementar fácilmente un currículo científico con las características anteriores.

Aunque los obstáculos administrativos y logísticos con frecuencia desaniman a los profesores de dejar la ‘zona segura’ del salón de clase, encontramos que la mayoría todavía ignora el aprendizaje al aire libre incluso cuando dichos obstáculos no existen. La principal razón es que, en la práctica, el aprendizaje al aire libre raramente aparece como una parte integral del plan de estudios o en la capacitación a los profesores.

El año pasado, impartí un taller de cinco días en el Perú para preparar a los profesores de ciencia en la enseñanza del programa Planeta Azul. La reflexión dominante de los participantes está contenida en esta declaración: “Mi escuela está cerca de un río y no puedo entender cómo pude enseñar el concepto del ciclo del agua sin usar el río como un recurso de aprendizaje como lo hicimos en el taller”.

Declaraciones como esta reflejan la trágica brecha entre la retórica de los educadores sobre el significado del aprendizaje y cómo funciona en la práctica. De hecho, esta brecha es tan profunda que el proceso de preparación de los profesores para enseñar dichos programas equivale a un cambio profesional y no solo a un mero desarrollo profesional.

Esto significa que, aunque la voluntad del gobierno peruano de adoptar Planeta Azul es un paso gratificante en la dirección correcta, será un reto implementarlo como fue diseñado. La implementación exitosa requerirá recursos. Pero dependerá en mayor medida de entender la necesidad de un cambio fundamental: darse cuenta de que muchos niños tienen dificultades para aprender en la escuela porque los sistemas educativos en todas partes son creados para satisfacer las necesidades del propio sistema, y no las de los educandos.

Por ejemplo, el Ministerio de Educación del Perú podría decidir que los niños tienen que aprender sobre el ciclo del agua porque los científicos creen que es un concepto importante. Sin embargo, esta necesidad externa no motivará necesariamente a los niños. Ellos tienen que encontrar su propio sentido de la importancia del ciclo del agua, y pueden hacerlo solamente cuando se den cuenta de su importancia en sus vidas.

Al igual que cualquier instinto, la urgencia de aprender solo se pone en juego por un estímulo o una necesidad. El aula clásica ahoga este instinto natural y fomenta así el aburrimiento, el ausentismo o la rebelión. No obstante, muchos gobiernos se adhieren al modelo tradicional, que es mucho más barato y, a través del sistema de clases, mantiene las jerarquías sociales.

Iniciando el cambio

El programa Planeta Azul es una oportunidad para iniciar el cambio. También es una oportunidad para avanzar en la educación científica en los países en desarrollo mediante el uso del aire libre, una fortaleza en lugares, como el Perú, donde las culturas tienen sus raíces en el medio natural.


Está claro que implementar Planeta Azul demanda la adaptación en filosofía pedagógica. Esto es complicado pero posible. Y su cumplimiento depende de los ciudadanos.

El tiempo que se requiere para una auténtica transformación educativa es el doble que el de un ciclo político. Así que siendo realistas, como los sistemas escolares están controlados por los políticos, solo hay una pequeña oportunidad para esa transformación. Esto quiere decir que una genuina revolución en la educación comenzará solo desde los movimientos de base, solo desde aquellos que entiendan que el sistema de escuelas tradicionales inventado hace más de 200 años como parte de la Revolución Industrial, fue diseñado para servir a los intereses económicos de las élites sociales, no los intereses de los alumnos.

Los políticos necesitan ser conscientes de la necesidad de ajustar la educación en general, y la educación científica en particular, a los instintos naturales de aprendizaje de los niños. Solo entonces habrá un verdadero progreso en los alumnos, y un progreso real en cerrar las brechas de desigualdad en la sociedad.

Nir Orion es profesor en el Instituto Weizman de Ciencia de Israel y solo terminó la escuela secundaria. Su trabajo cubre todas las facetas de la educación científica, y su laboratorio se encuentra en varias escuelas, donde se practica investigación, docencia y capacitación de profesores. Se le puede escribir a:  [email protected] 

La versión original de este artículo se publicó en la edición global de SciDev.Net.

Referencias

[1] Weizmann Institute of Science Curriculum on Environment Recognized by UNESCO (Weizmann Institute of Science, 2015)
[2] Thinking locally (Weizmann Institute of Science, 21 January 2015)
[3] Nir Orion and Avi Hofstein Factors that influence learning during a scientific field trips in a natural environment (Journal of Research in Science Teaching, December 1994)
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