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Impresión 3D lista para remodelar viviendas

Crédito de la imagen: Flickr/Forgemind ArchiMedia

De un vistazo

  • Para solucionar la crisis de vivienda debemos pensar en cómo planeamos y construimos

  • Impresión 3D puede ser la manera más rápida y barata de construir nunca antes vista

  • Cada año se reducen los costos a la mitad y se duplican la velocidad y el área de impresión

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La tecnología permite una construcción más rápida, barata y verde, dice Anielle Guedes.

Los optimistas tienden a ver el futuro con ciudades perfectamente automatizadas, rebosantes de tecnología y sin pobreza ni hambrunas. Muchos de ellos no piensan en la ruta necesaria para crear este nuevo panorama urbano, como si milagrosamente surgieran ejemplos al estilo del asentamiento futurístico y planificado de la ciudad de Masdar, en Abu Dhabi.

Pero ese no es el escenario más probable para el futuro de las ciudades –por lo menos, no si seguimos apoyando modelos obsoletos de planificación urbana.

Considere la vivienda. Puede sonar absurdo, pero cuando los métodos convencionales de construcción (bloques de concreto y morteros) se utilizan para levantar cien metros cuadrados en el mundo en desarrollo, más del 45 por ciento de los materiales se desperdician. En la mayoría de las ciudades una casa puede tardar tres años en construirse, a un costo de hasta US$30.000.

Globalmente, ONU-Habitat estima que tres mil millones de personas ya requieren de una casa, y este número podría duplicarse en los próximos quince años. Así que aunque los gobiernos locales inviertan más dinero en infraestructura, fracasarán en satisfacer las necesidades de las personas antes que la ciudad se convierta en un vasto tugurio.

Es hora de que adoptemos nuevas técnicas para solucionar la presión de la crisis de vivienda y de los refugios. No me estoy refiriendo únicamente a los tugurios, a la reconstrucción post desastre de Haití o Nepal, o a la crisis de refugiados en el Medio Oriente, Norte de África y Europa. También me refiero al enfoque completo de la urbanización y la construcción: tenemos que pensar en cómo construimos, planificamos y regulamos. No solo necesitamos construir más, sino mejor.

Pero también tenemos las herramientas tecnológicas y el intelecto necesarios para atacar este desafío. La impresión 3D es un ejemplo. Fue originalmente creada hace más de 30 años, pero ahora se consolida como un producto factible y mercadeable, con una tecnología verdaderamente escalable.

Pioneros de la impresión

La tecnología de impresión 3D se basa en una manufactura aditiva (hacer algo depositando el material capa tras capa), y en tecnologías de fabricación digital. Un puñado de compañías y grupos de investigación alrededor del mundo la están experimentando con propósitos de vivienda y refugios.

“Tenemos que pensar en cómo construimos, planificamos y regulamos. No solo necesitamos construir más, sino mejor”.

Anielle Guedes


Uno de ellos es WASP, un grupo de investigación italiano que ha creado una impresora 3D de doce metros de altura y puede imprimir chozas utilizando barro. Su objetivo principal es proveer refugio en regiones desérticas, tales como el Norte de África, en donde ha impreso las primeras estructuras. WASP cree en el uso de materiales locales para evitar los costos ambientales y de logística por el transporte de materiales de construcción.
 
WinSun, en China, ha desarrollado un método para imprimir pequeñas casas a partir de concreto pre-modulado. El inventor de la tecnología reivindica que cada unidad puede construirse por menos de US$5.000 y puede ser impresa en 15 días, lista para ensamblar en tan solo tres horas. La compañía planea abrir 100 plantas de manufactura en los próximos dos años.

Otra empresa es Urban3D, una start-up brasileña, que yo fundé y lidero desde entonces. Urban3D tiene un enfoque diferente. Para nosotros, es crucial ser capaces de escalar productos, tanto en tamaño físico como en términos de servir a miles de personas. Por esta razón nos enfocamos en usar la impresión para crear procesos más baratos, limpios, rápidos y sostenibles que los métodos tradicionales y construir edificios en concreto de muchos pisos para áreas urbanas.

La rentabilidad también es una parte importante del rompecabezas lo que nos motiva a tener en cuenta los compuestos reciclados que puedan convertirse en nuevos tipos de concreto. Este material reduce el costo de una casa impresa en 3D en más del 30 por ciento en promedio. Al tiempo que la tecnología evoluciona, esperamos que el proceso se vuelva un 80 por ciento más barato y al menos diez veces más rápido que los procesos usuales de construcción de prefabricados (secciones de construcción hechos en fábrica).

Capa a capa

Por ahora, el uso de impresoras 3D en construcción es especialmente en la forma de FDM (modelado por deposición fundida, por sus siglas en inglés): la técnica de depositar materiales capa a capa, al igual que al hacer un pastel, y dejarlos secar naturalmente. Solo el concreto, el barro o los materiales basados en arena pueden ser usados en este proceso.

La impresión de plásticos, por ejemplo, que proveería los tubos de PVC para plomería, aún no es posible –por lo menos no de manera de hacerlos más económicos que los tubos convencionales de PVC.

Pero la promesa de la impresión en 3D es enorme, especialmente considerando que, cada año, el costo de la tecnología se reduce a la mitad, mientras que su velocidad y área de impresión se duplican.

El costo, la velocidad y la disponibilidad de los materiales son desafíos críticos para cualquier nuevo sistema de construcción, particularmente en el mundo en desarrollo donde la demanda es mayor y el financiamiento es limitado. Estos tres parámetros, junto con los aspectos sociales de la provisión de viviendas, crean un escenario complejo no solo a nivel tecnológico, sino también a nivel político, económico y legal.

Las futuras mejoras a la impresión en 3D para vivienda deberían incluir una mayor flexibilidad arquitectónica, conformidad a códigos internacionales de construcción de vivienda y plena automatización de los procesos de construcción. Por ejemplo, fibras naturales como el bambú deberían ser incorporadas a los códigos de construcción.

Estas mejoras le darán al mundo las opciones de construcción más rápidas, y tal vez más baratas y verdes, que nunca antes se hayan visto, no solo para las personas pobres sino para todos. Yo creo firmemente en que la tecnología solo mejora y profundiza en lo que ya estamos haciendo –lo cual quiere decir que la tecnología por sí misma no será la salvación. La implementación es clave para el éxito. Y dado que es un proceso complejo, no solo las compañías y gobiernos locales pero también un número grande de colaboradores deben estar involucrados.

Considerando la escala masiva de la crisis urbana, lo cual significa que más infraestructura será necesaria en los próximos 35 años que la que fue necesaria en los últimos 3.500 años, tenemos que usar métodos de construcción eficientes e involucrar a todos los grupos de interés en la conversación.

Anielle Guedes es CEO y fundadora de Urban3D en Sao Paulo, Brasil. Puede ser contactada en [email protected]

La versión original de este artículo fue publicado en la edición global de SciDev.Net y es parte del Especial en Crisis de vivienda: reconstrucción luego de la tormenta
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