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  • Transparencia científica en manejo eficaz de gripe aviar

Esfuerzos por limitar la publicación de investigaciones controvertidas sobre gripe aviar podrían hacer más daño que bien.

La semana pasada, un niño de 12 años murió en Indonesia tras haber sido infectado con el virus de la gripe aviar H5N1. Su muerte elevó la cifra global de fallecidos a 347 desde que la enfermedad fue reportada por primera vez en humanos en 2005.

A primera vista la cifra no parece muy alarmante comparada con los varios millones que mueren por otras enfermedades infecciosas. Y aunque el virus es generalmente fatal —más del 80 por ciento de los infectados fallecen— la incidencia general de la infección en humanos permanece relativamente baja.

Ello se debe a que la mayor parte de las personas solamente pueden infectarse a través del contacto con aves de corral enfermas. Pero ¿qué pasaría si el virus se propagara entre los humanos?

Este escenario ha sido planteado por dos equipos de científicos, que trabajan en un centro médico en Holanda y en la Universidad de Wisconsin en los Estados Unidos. Cada grupo alteró genéticamente el virus de tal forma que puede pasar entre los hurones a través del aire, lo que supone que una cepa similar podría evolucionar (o crearse) y propagarse entre los humanos.

Las consecuencias podrían ser tan desastrosas que el año pasado una entidad de los Estados Unidos establecida en 2005 para examinar los riesgos potenciales de bioseguridad de organismos creados en laboratorio recomendó que los documentos de trabajo enviados a las dos revistas científicas líderes del mundo, Science y Nature, no deberían publicarse en su totalidad.

El argumento del Consejo Asesor Científico Nacional de Bioseguridad (NSABB por sus siglas en inglés) fue que la información podría ser usada por grupos terroristas o individuos para producir un arma biológica poderosa que podría esparcir una epidemia mortal si se libera entre la población humana.

Riesgos de la restricción

Hay una lógica sólida en este argumento. La retención de detalles técnicos sobre los pasos requeridos para producir un virus mortal ciertamente haría considerablemente más difícil para cualquier persona copiar el proceso.

Y algunos han abogado por restringir aún más el acceso a dicha información con llamados a prohibir toda investigación que pudiera conducir a virus nuevos y potencialmente letales. Su argumento es que la amenaza que tales virus podría generar si se escapan del laboratorio es tan grande que nada justifica el riesgo de llevar a cabo la investigación.

Ambos argumentos tienen fallas. Aquellos que buscan la publicación de la información de manera muy editada corren el riesgo de negar a los científicos el acceso a datos que podrían cumplir un papel esencial en la preparación de defensas contra el virus, como el desarrollo de vacunas.

La total prohibición de la investigación podría tener repercusiones similares. La comprensión científica de la gripe aviar, cómo se propaga y cómo muta, es esencial para minimizar las posibilidades de otra pandemia de gripe. El virus de la gripe que se extendió por todo el mundo en 1918 mató más del 20 por ciento de los infectados, causando un estimado de 50 millones de muertes.

Una estrategia alternativa

En los últimos meses, la comunidad científica ha tenido intensas discusiones en torno a cómo proceder con los artículos.

Inicialmente, la NSABB sugirió que una solución podría ser publicar versiones editadas de los artículos, omitiendo algunos datos científicos y técnicos.

Las dos revistas a las cuales se envió la investigación han estado explorando cómo podrían hacerlo, al tiempo que puedan poner las versiones completas de los artículos a disposición de los científicos, siempre y cuando se garantice el uso de los datos de una manera responsable.

Pero al examinarla de cerca, esta opción presenta dificultades. Por ejemplo, gran parte de los datos técnicos de uno de los artículos ya fue presentada en una conferencia científica por lo que intentar impedir su futura difusión podría resultar ineficaz.

Otra objeción importante planteada en una reunión organizada por la OMS en Ginebra hace dos semanas (16 de febrero) fue la dificultad de alcanzar un consenso internacional sobre los criterios para vetar a los científicos que soliciten los datos completos.

Preocupaciones en perspectiva

Posterior a la reunión de la OMS, Nature dijo en un editorial que los beneficios de la publicación abierta superaban los riesgos identificados hasta ahora, y que en principio "los artículos a la larga deberían ser publicados en su totalidad". [1]

De manera similar, el editor de Science dijo en una reciente entrevista con la BBC que "nuestra posición es que tenemos que publicar en forma completa". [2]

La decisión final está a la espera de más discusiones en la OMS. Pero esta posición es valiente y correcta.

En la medida en que más científicos tengan acceso a los datos, -si el objetivo es para entender los cambios potenciales del virus-, habrá importantes beneficios para la salud pública.

Eso supera las ventajas —que podrían ser de corta duración— de restringir el acceso para impedir que los datos caigan en manos equivocadas. Y en la actualidad, las preocupaciones de bioseguridad son "muy generales e hipotéticas", dice Nature.

Por otra parte, las sensibilidades políticas de decir cuáles son las 'manos equivocadas', y quién debería tomar esta decisión, aumentan el riesgo de las tensiones internacionales que ya existen sobre los intentos de limitar la proliferación de armas de destrucción masiva, más recientemente sobre el programa nuclear de Irán.

Pero hay dos cosas esenciales si los datos van a estar disponibles más ampliamente. Primero, la publicación abierta debe estar acompañada de un eficaz sistema de monitoreo, lo que ayudaría a prevenir un potencial mal uso de los datos.

Segundo, el tema necesita un debate público tan amplio como sea posible, promovido activamente por los funcionarios de salud y los periodistas para asegurar que sea informado adecuadamente.

Los países en desarrollo, como Indonesia, que tiene las tasas más altas de transmisión de gripe aviar y la mayor cantidad de víctimas, tienen un interés particular en los resultados de este debate. Son más las ganancias de las nuevas técnicas para prevenir la transmisión del virus, como las vacunas eficaces, que si se restringe la publicación de los datos.

Las preocupaciones sobre la bioseguridad se deben mantener en perspectiva. Estas son ciertamente importantes, pero no deben nublar nuestro juicio sobre la urgencia de desarrollar una adecuada protección contra una forma evolucionada del virus, ya sea natural o artificial.

David Dickson
Editor, SciDev.Net

Referencias

[1] Flu papers warrant full publication (Nature 482, 439 (2012))
[2] Journal's concern over bird flu research (BBC News en línea, 17 febrero 2012)