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Dudas sobre El Niño retrasan preparación ante desastres
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  • Dudas sobre El Niño retrasan preparación ante desastres

Crédito de la imagen: Patrick Brown/Panos

De un vistazo

  • Efectos del fenómeno aún son confusos a lo largo del continente

  • No hay certeza, pero cruzarse de brazos no es opción, según Organización Panamericana de la Salud

  • Hay consenso científico del 95 por ciento sobre posibilidades de un El Niño fuerte

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Los desacuerdos que existen entre los científicos sobre la posibilidad de que Centro y Sudamérica sufran o no un fuerte evento El Niño están generando cierto retraso en las preparaciones, según advierten las principales organizaciones que trabajan en el clima de la región.
 
Algunos investigadores sudamericanos aún tienen dudas sobre la forma cómo se desarrolla el evento este año. Esta incertidumbre impacta en los funcionarios y los estados, que deberían actuar cuanto antes para prevenir los peores escenarios, incluyendo muertes debido a desastres naturales, reclaman las organizaciones meteorológicas.
 
Eduardo Zambrano, investigador del Centro de Investigación Internacional sobre el Fenómeno de El Niño (CIIFEN) en Ecuador, y uno de los centros regionales de la Organización Meteorológica Mundial, dice que el problema es que los efectos del fenómeno todavía no han sido claros y evidentes en todo el continente.

“Algunas imágenes de satélite nos muestran un Océano Pacífico muy caliente, una de las características de El Niño”.

Willian Alva León, presidente de la Sociedad Meteorológica del Perú

 
“De todos modos podemos hablar sobre las extremas sequías en el noreste de Brasil, Venezuela y la zona del Caribe”, dice, y menciona además las inusualmente fuertes lluvias en el desierto de Atacama en Chile desde marzo y las inundaciones en zonas de Argentina, Uruguay y Paraguay.
 
El Niño alcanza su pico cuando una masa de aguas cálidas para los habituales parámetros del este del Océano Pacífico, se mueve de norte a sur y toca costas peruanas y ecuatorianas. Este movimiento causa efectos en cascada y estragos en todo el sistema de América Central y del Sur, convirtiendo las áridas regiones altas en lluviosas, al tiempo que se presentan sequías en las tierras bajas y tormentas sobre el Caribe.
 
Pero El Niño continúa siendo de difícil predicción debido a sus muy diferentes impactos. Los científicos, según Zambrano, esperaban al Niño el año pasado “cuando todas las alarmas sonaron, y luego no pasó nada demasiado extraordinario debido a un cambio en la dirección de los vientos”.
 
Tras ese error, muchas organizaciones prefirieron la cautela para evitar el alarmismo. “Algunas imágenes de satélite nos muestran un Océano Pacífico muy caliente, una de las características de El Niño”, dice Willian Alva León, presidente de la Sociedad Meteorológica del Perú. Pero, agrega, este calor no se mueve al sudeste, hacia las costas peruanas, como sucedería en caso del evento El Niño.
 
Alva León cree que los peores efectos ya sucedieron este año, lo que significa que el fenómeno está en retirada. “El Niño tiene un límite de energía y creo que ya ha sido alcanzado este año”, dice.
 
Este desacuerdo entre las instituciones de investigación del clima preocupa a quienes generan políticas, pues necesitan guías claras para iniciar las preparaciones necesarias del caso. Ciro Ugarte, asesor regional del área de Preparativos para Emergencia y Socorro en casos de Desastre de la Organización Panamericana de la Salud, dice que es obligatorio actuar como si El Niño en efecto estuviera en proceso para asegurar que el continente enfrente las posibles consecuencias.
 
“Estar preparados es importante porque reduce el impacto del fenómeno así como otras enfermedades que hoy son epidémicas”, dice.
 
Para asegurar el grado de probabilidad de El Niño, algunos científicos usan modelos que abstraen datos de la realidad y generan predicciones. María Teresa Martínez, subdirectora de meteorología del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia, señala que los modelos más confiables predijeron en marzo que había entre un 50 y un 60 por ciento de posibilidad de un evento El Niño. “Ahora El Niño se desarrolla con fuerza desde su etapa de formación hacia la etapa de madurez, que será alcanzada en diciembre”, señala.
 

Ugarte admite que no hay certezas, pero dice que para su organización “no hacer nada no es una opción”.
 
“Como creadores de políticas de prevención, lo que tenemos que hacer es usar lo que es el consenso entre los científicos, y hoy ese consenso dice que hay un 95% de posibilidades de tener un fuerte o muy fuerte evento El Niño”, dice.
 
La versión original de este artículo se publicó en la edición global de SciDev.Net

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