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  • Los satélites en el manejo de desastres

Los satélites pueden salvar vidas en caso de desastres naturales pero los países en desarrollo pierden oportunidades por escaso apoyo político.

Exitosamente aplicadas, las nuevas tecnologías pueden acelerar el desarrollo de un país y ayudar a transformar las perspectivas socioeconómicas de sus habitantes.

Esto es más cierto que nunca para las tecnologías satelitales. Los satélites de telecomunicaciones, por ejemplo, ya están entregando material didáctico a las comunidades alejadas y asesorando a los agricultores sobre la mejor época para sembrar sus cultivos.

Los satélites ofrecen a los países en desarrollo una nueva oportunidad para mejorar sus condiciones de vida: la teledetección para el manejo de desastres.

Y eso es importante. En el mundo en desarrollo se produce más del 95 por ciento de todas las muertes causadas por desastres naturales. Solamente el año pasado, dos desastres —el ciclón Nargis en Myanmar y el terremoto de Sichuán en la China— mataron más de 225,000 personas.

Sin embargo, con notables excepciones, los gobiernos de los países en desarrollo rara vez son conscientes del uso de satélites de detección a distancia para reducir sus muertos. Y la mayoría no proporciona la capacidad ni los recursos para hacerlo realidad.

Poder desde arriba

Los satélites pueden recoger información precisa, frecuente y prácticamente instantánea a lo largo del mundo. A menudo son la única manera de ver las áreas de desastre.

El mundo desarrollado ya hace uso de la teledetección para monitorear y manejar los desastres. En 2005, por ejemplo, varios satélites de la NASA siguieron la estructura e intensidad del huracán Katrina a través del ciclo de vida de la tormenta, proporcionando información para guiar la recuperación posterior, evaluar los daños y analizar los impactos medioambientales.

Algunos gobiernos de los países en desarrollo también dependen de la teledetección para manejar sus desastres naturales. Cuando un severo terremoto sacudió la provincia de Sichuán en China el año pasado, por ejemplo, fueron procesadas cerca de 1300 imágenes de satélite para monitorear y evaluar los daños, mitigar amenazas adicionales y conducir a los trabajadores de rescate a través de las áreas afectadas.

Pero muchos de los países en desarrollo más pobres —y con frecuencia también los más vulnerables a los desastres naturales— han tardado en usar la teledetección por satélite para el manejo de desastres. En parte esto refleja las barreras de acceso, como los costos. Colaboraciones como las de la Carta Internacional sobre el Espacio y Grandes Catástrofes (International Charter on Space and Major Disasters en inglés), ofrece a los gobiernos información gratuita proveniente de los satélites de las agencias de cooperación espacial, para ayudar a hacer frente a los desastres en curso. Sin embargo, quedan todavía otros costos para el monitoreo de largo plazo y la predicción de riesgos.

Algunas veces (no siempre), la limitada adopción proviene de barreras en la implementación: los países pueden carecer de la infraestructura institucional o de la pericia humana para analizar e interpretar rápidamente la información satelital y difundirla a los servicios de emergencia.

Pero sin duda la barrera más importante en las regiones más pobres del mundo es la falta de respaldo político. Muy pocos políticos —particularmente en África— han mostrado interés en la teledetección, o en aprender cómo ésta puede ayudar a manejar los desastres naturales.

Lecciones compartidas

Esta semana, la teledetección por satélite será el centro de atención. Nuestra serie de artículos comparte las lecciones aprendidas de las aplicaciones exitosas, pone de manifiesto las brechas en el conocimiento y proporciona asesoramiento a los diseñadores de políticas.

Un artículo de fondo esboza las principales formas de usar la teledetección por satélite para la gestión de desastres naturales. También analiza temas importantes para el mundo en desarrollo, entre los que se incluyen el acceso a la información y la inversión (Ver: Teledetección para desastres: Hechos y cifras).

Hasta qué punto deben invertir los países en desarrollo en diseñar y lanzar sus propios satélites es un asunto particularmente difícil, especialmente debido a la creciente disponibilidad de información gratuita de los satélites existentes (Ver: Lanzar satélites propios: ventajas y desventajas).

Como director del Centro de Aplicación Espacial de la India, Ranganath Navalgund opina que los desastres vienen en todas las formas y tamaños, y cada uno de ellos requiere datos ligeramente diferentes. No se puede esperar que algún satélite por sí solo pueda satisfacer todas las necesidades. Por el contrario, señala, quienes tienen a su cargo el manejo de desastres requieren constelaciones de satélites con sensores multiespectrales (Ver: "Constelación" de satélites para manejo de desastres).

No obstante, se puede hacer mucho con los conjuntos de datos existentes. Philip Frost, del Instituto CSIR-Meraka de Sudáfrica, demuestra cómo combinando la información gratuita de los satélites con la tecnología cotidiana, como teléfonos celulares, es posible proporcionar herramientas baratas y eficaces para el manejo de incendios (Ver: Incendios: satélite los ubica y teléfono da la alerta)

El experto en volcanes Geoff Wadge, de la Universidad de Reading en el Reino Unido, señala cómo los datos obtenidos a través de la Carta Internacional sobre el Espacio y Grandes Catástrofes ha suministrado información crucial a quienes manejan los desastres, acelerando y mejorando la planificación ante emergencias (Ver: Satélites ofrecen datos clave en seguridad de volcanes)

Pero ya que la Carta solo se activa cuando ocurre un desastre, es de poca ayuda para que los países en desarrollo reduzcan los riesgos de una catástrofe en el largo plazo. Con énfasis en el monitoreo de terremotos en África, el director técnico de una firma consultora en ciencias de la tierra de Sudáfrica, Chris Hartnady, sostiene que para reducir el riesgo debemos crear conciencia pública de los peligros naturales a través de programas de preparación en la comunidad y en las escuelas (Ver: Africanos necesitan educación sobre terremotos). 

Aún más importante, según el parlamentario de Kenia Wilbur K. Ottichilo, es convencer a los diseñadores de políticas de que la teledetección es una opción viable para reducir el riesgo de desastres. En África, opina Ottichilo, los diseñadores de políticas a menudo deben equilibrar los limitados presupuestos contra problemas más tangibles que el riesgo de desastres futuros (Ver: Satélites ayudan a vigilar y manejar sequía en África).

Nunca ha sido fácil

Sin embargo, la teledetección debería ser una tecnología de 'igualdad de oportunidades', en la que se ofrece la misma calidad y cantidad de información independientemente de su ubicación.

Sin duda, los países en desarrollo pueden saltarse etapas de desarrollo y aprovechar las últimas tecnologías. Los equipos y el software están indudablemente más baratos que nunca. Los datos ya procesados del satélite cada vez están disponibles de manera gratuita. Los sistemas de información geográfica (SIG) —también baratos y fáciles de usar— pueden integrar información relevante a nivel regional y local, como la densidad de población o un inventario de las edificaciones.

Y en muchos países en desarrollo es posible encontrar personal capacitado para analizar y usar la información de teledetección. En África, por ejemplo, el Centro Regional de Cartografía de Recursos para el Desarrollo (establecido por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África), ha hecho mucho para promover la teledetección y los SIG en el continente mediante la construcción de capacidades y servicios de asesoría.

Pero resulta frustrante que la gente capacitada raramente encuentre las facilidades o la oportunidad para aplicar y usar sus conocimientos.

La triste realidad es que sin la decisión política, la teledetección para el manejo de desastres permanecerá como un sueño distante para los países pobres. Eso mantendrá a las poblaciones más vulnerables del mundo a merced de los caprichos de la naturaleza durante demasiado tiempo.

Sian Lewis
Editor comisionado, SciDev.Net