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Administración masiva de medicamentos en escuela de Haití.
  • Haití: administración masiva de fármacos resulta efectiva

Administración masiva de medicamentos en escuela de Haití.
Crédito de la imagen: Margaret Davide-Smith, RTI International

De un vistazo

  • Desde 2001 Haití inició un programa de administración masiva de medicamentos

  • Varias enfermedades parasitarias han sido atacadas

  • Aceptación comunitaria y sistema de entrega de medicamentos son clave para el éxito

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La exitosa experiencia de Haití en la administración masiva de medicamentos (AMM) para combatir enfermedades tropicales desatendidas en los últimos quince años se logró, principalmente, por una población dispuesta a aceptar tratamientos y un sistema de salud capaz de entregarlos con eficacia.

Esto se desprende de un estudio publicado en PLOS Neglected Tropical Diseases (5 octubre), que describe los aspectos clave empleados por el Programa Nacional contra Enfermedades Tropicales Desatendidas para combatir la filariasis linfática y tres tipos de helmintiasis transmitidos por el suelo.

“La administración masiva de medicamentos debe acompañarse de educación para mejorar prácticas de higiene y saneamiento, junto con la integración de estrategias y sectores”.

Ana Cecilia Morice, consultora médica


Estas enfermedades parasitarias son transmitidas por gusanos, y son responsables de alteraciones del sistema linfático y deterioro del desarrollo físico y cognitivo, respectivamente, en millones de personas al año, especialmente las más vulnerables.

En Haití toda la población está en riesgo por ambas enfermedades. Desde 2001, dos programas las combatían de manera aislada, distribuyendo los medicamentos albedozale y dietilcarbamazina. En 2008 se fusionaron para crear el programa nacional, con una única AMM. A partir de ese año, gracias al financiamiento del proyecto ENVISION de la organización USAID, los beneficiarios aumentaron significativamente.

De acuerdo con el estudio, factores como la adecuada planificación, el financiamiento, la disponibilidad de medicamentos y recurso humano, así como el compromiso político y la calidad de información acerca de la población en riesgo y el impacto del tratamiento fueron clave para garantizar la buena cobertura de la AMM, pues generaron capacitaciones, campañas educativas y estrategias de movilización social, entre otras.

Abdel Direny, investigador de la organización RTI y parte del proyecto ENVISION, explicó que el proyecto pretendía potenciar la cobertura de los medicamentos, reducir la infección y disminuir proporcionalmente la AMM.

“El principal reto fue coordinar los programas de desparasitación existentes para evitar duplicar esfuerzos, además de trabajar con inestabilidad política y los desastres naturales de la última década”, indicó.

Para 2012, el programa alcanzó 100 por ciento de la cobertura geográfica del país, y la cobertura epidemiológica llegó a 65 por ciento para filariasis y 75 por ciento para helmintiasis. Tres años después, 45 de 140 comunidades lograron los criterios para finalizar la AMM e iniciar la fase de prevención y control.

“Este tipo de programas son importantes para países como Haití y República Dominicana (que comparten la isla La Española); su base es la comunidad con un adecuado entrenamiento”, mencionó el médico Demian Herrera, de las universidades Odontológica Dominicana e Iberoamericana de República Dominicana. A su criterio, es necesario ampliar los instrumentos de evaluación del programa para profundizar por qué la población lo consideró exitoso.

Ana Cecilia Morice, consultora médica epidemiológica costarricense, rescató que para progresar hacia la eliminación de enfermedades transmisibles se requiere de estrategias intensivas para captar las poblaciones en corto tiempo y alcanzar elevadas coberturas. “Intervenciones como la AMM son particularmente importantes en contextos complejos y poblaciones con alta prevalencia, donde las comunidades enfrentan diversas dificultades para acceder a los servicios de salud de rutina”, expresó.
“La educación para mejorar prácticas de higiene y saneamiento, junto con la integración de estrategias y sectores, aseguran la efectividad de estos programas, pero se debe acompañar de indicadores y análisis para determinar cuáles poblaciones fueron captadas y si los logros serán sostenidos”, agregó.
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