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  • Mujeres en la ciencia: un recurso aún sin explotar

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Países en desarrollo se beneficiarán con la creación de oportunidades que permitan a las mujeres hacer pleno uso de su capacidad científica.

Una razón citada frecuentemente para explicar el bajo nivel de la actividad científica en el mundo en desarrollo es la falta de recursos. Sin embargo, uno de ellos está disponible, pero por una compleja red de razones sociales y culturales, a menudo se deja de lado en esas regiones: el capital intelectual de sus mujeres.

El panorama no es del todo sombrío. Las mujeres cumplen un papel significativo en la comunidad científica en América Latina y el Caribe donde, por ejemplo, ellas constituyen casi la mitad (45 por ciento) de la mano de obra científica, muy por encima del 33,9 por ciento del promedio europeo.

De hecho, el instituto de estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) estima que varios países por ejemplo, Venezuela y Uruguay en América Latina; Lesotho en el sur de África, y Filipinas y Tailandia en el sudeste de Asia tienen más científicas que científicos. En Myanmar, las cifras dan cuenta de un porcentaje muy alto: 85,5 por ciento.

En otros lugares, no obstante, el registro es pobre. En México y Chile, hay más de dos científicos varones por cada científica y lo mismo ocurre en muchos países de África. Solo el 14,8 por ciento de investigadores de la India son mujeres.

Los países en desarrollo no pueden darse el lujo de ignorar la evidencia creciente de que el aumento de la participación de las mujeres en la ciencia puede impulsar el desarrollo económico y social. Tanto las políticas como quienes las formulan deben ser conscientes de esta correlación y dar pasos efectivos para superar las múltiples barreras que impiden la participación de las mujeres en la ciencia.

Superar los obstáculos

Esta semana, publicamos una serie de artículos en un especial que analiza por qué se está desperdiciando tanto talento femenino en el mundo en desarrollo. Hacemos énfasis en los obstáculos que impiden a las mujeres entrar o progresar en una carrera científica y los pasos que ellas —así como sus colegas varones— pueden dar para promover la igualdad de género en la educación y la investigación científica.

Un artículo de fondo escrito por Jeanne Therese H. Andres presenta los hechos y cifras que ilustran sobre la sub-representación de las mujeres en las ciencias naturales, resaltando las brechas en las estadísticas específicas de género y revelando una red invisible de barreras que comienzan en las primeras etapas de la vida y continúan mucho después que las mujeres han alcanzado grados avanzados de educación.

Se complementa con un artículo en el que periodistas de SciDev.Net dan a conocer cómo tuvieron que luchar las científicas de cinco países en desarrollo para alcanzar la cúspide en su especialidad. Sus historias revelan los cambios que enfrentaron y lo que las ayudó a lograr el éxito.

En el primero de los cinco artículos de opinión, Emily Ngubia Kuria, neurocientífica del Hospital Universitario Caridad de Berlín, Alemania, desafía los conceptos errados sobre las aptitudes de las mujeres en ciencia que persisten incluso en las instituciones académicas. La creencia de que la brecha de género comienza en la escuela primaria es un error, sostiene, porque es en la escuela secundaria cuando las niñas abandonan el sistema educativo.

Naledi Pandor, ministra de Ciencia y Tecnología de Sudáfrica, señala que aumentar el acceso de las mujeres al conocimiento científico es fundamental para el crecimiento económico. Y que aunque la igualdad de género toma su tiempo, los países pueden dar pasos prácticos para corregir esta situación.

Las propias mujeres pueden tener un papel activo para reducir la brecha en la enseñanza de la ciencia, afirma Minella Alarcon, ex especialista principal de programas de la UNESCO. Los profesores de ciencia son escasos y los métodos de enseñanza, obsoletos. Afirma que el financiamiento gubernamental para formar a la siguiente generación de mujeres científicas puede hacer una diferencia.

La tutoría es otra manera de alentar a las estudiantes a seguir en el área de ciencias naturales, y Tineke Willemsen, psicóloga social de la Universidad Tilburg, de Holanda, establece las reglas de juego. Explica cómo una relación de tutoría puede beneficiar a ambas —tutora y aprendiz— y satisfacer los retos que enfrentan.

Por último, Mary AnnMason, de la Universidad de California en Berkeley, dice que la universidad puede ser parte del motor para el cambio. Describe cómo las políticas institucionales a favor de la niñez pueden fomentar una cultura que ponga a hombres y mujeres en igualdad de condiciones en sus carreras.

El camino por delante

Las mujeres tienen éxito en la ciencia como resultado de su actitud decidida y a menudo, del apoyo familiar. Pero el éxito sigue siendo la excepción y no a regla, no hay una manera fácil de promover la igualdad de género en la ciencia. Este conjunto de artículos indica los componentes esenciales para cualquier solución a largo plazo.

En primer lugar, mejorar el acceso de las niñas a la educación básica y secundaria —especialmente en ciencias— es crucial. Pero tan solo el acceso no es suficiente: sin estímulos en el salón de clases y sin métodos modernos de enseñanza, las niñas pueden seguir al margen de los campos científicos.

En el largo plazo, la educación de las niñas puede reformar las creencias tradicionales, derribar los obstáculos culturales y los estereotipos de género y ayudar a transformarlas en colaboradoras de la economía. Esta transformación socio-cultural necesita comenzar en el hogar y extenderse a la comunidad en general.

Para las científicas que llegan a la educación superior y emprenden una carrera, políticas institucionales como la tutoría, el cuidado de los hijos y el financiamiento pueden determinar si avanzan o permanecen a la zaga de sus colegas masculinos.

En el nivel nacional, se requiere recoger datos específicos de género para la elaboración de políticas y esas estadísticas deben ser comparables entre países. Con datos confiables, es posible seleccionar áreas prioritarias específicas de intervención en ciencia y género, y documentar los avances (o fracasos) en la reducción de la brecha de género.

Para alcanzar las metas del desarrollo, se debe proporcionar más apoyo e incentivos para alentar a las niñas y mujeres a convertirse en científicas e innovadoras. Tanto los países como las instituciones necesitan considerar los temas de género en la ciencia como parte integral de sus políticas de investigación y no solo como una cuestión opcional extra.

David Dickson, Director, SciDev.Net
Jeanne Therese H. Andres, consultora de especiales

Este artículo forma parte del especial Superar las barreras de género en la ciencia.

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