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  • Cómo aprovechar mejor la colaboración en investigación

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Informe de la OCDE describe buenas prácticas para una efectiva colaboración internacional en la investigación, pero no garantiza el éxito.

Uno de los aspectos más prometedores del escenario internacional del desarrollo en los últimos años ha sido la creciente disposición de los investigadores, impulsados por organismos como la Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional, para eliminar las fronteras de los países y contribuir al desarrollo de soluciones potenciales para importantes problemas científicos y sociales.

Inicialmente, la mayor parte de esta colaboración internacional se daba entre científicos del mundo desarrollado —que tendían a tener mayores recursos técnicos y financieros— y los de países en desarrollo que con frecuencia quedaban supeditados al papel de socios menores, asignándoseles tareas como recolección de datos o cálculos numéricos.

Recientemente, esas alianzas se han vuelto más equitativas a medida que los científicos de los países desarrollados han visto cómo el contexto local afecta a su trabajo, y los países en desarrollo han aumentado sus propias capacidades de investigación. La cooperación Sur-Sur en la investigación también ha crecido a medida que los países en desarrollo fortalecen su base científica.

El mes pasado, México y Honduras anunciaron un acuerdo de intercambio científico, el más reciente en una cada vez más numerosa lista de colaboraciones que están produciendo beneficios científicos, sociales e incluso políticos, ayudando a cimentar vínculos comerciales, por ejemplo.

Pero hay todavía un largo camino por andar hasta que estas colaboraciones fluyan sin problemas y de manera productiva.

En años recientes se ha visto que los planes para impulsar la investigación y el desarrollo en el mundo islámico no llegan a buen término. Y en África, los planes para conformar una red principal para la capacitación científica de posgrado quedaron postergados el año pasado debido a disputas políticas internas.

Con demasiada frecuencia, los malos entendidos, las expectativas poco realistas, las capacidades disparejas y la excesiva burocracia socavan los pasos para la creación de alianzas efectivas. Esos obstáculos pueden conllevar a la frustración, desperdicio de recursos y oportunidades perdidas.

Buenas prácticas 

En un intento por aumentar las perspectivas de una colaboración científica exitosa, el Foro Global de Ciencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó el mes pasado un informe de oportunidades, desafíos y buenas prácticas en la cooperación internacional en investigación entre los países desarrollados y en desarrollo.

Basado en las conclusiones de un proyecto iniciado por el gobierno japonés en 2008 y culminado en un taller realizado en Sudáfrica en setiembre pasado, el informe proporciona un panorama valioso de buenas prácticas y brinda sugerencias concretas para mejorar la colaboración.

El informe extrae un amplio conjunto de experiencias prácticas (tanto éxitos como fracasos). Está basado en una vasta consulta con científicos y agencias de desarrollo, aunque se reconoce que la mayoría correspondieron a países desarrollados.

Gran parte de lo que describe el informe resultará familiar para quienes ya están comprometidos en actividades de colaboración. Por ejemplo, establece los criterios que deberían usarse para seleccionar a los posibles socios, y cómo los colaboradores potenciales deberían sopesar sus objetivos.

Igualmente importante es la contribución que las colaboraciones pueden hacer a la construcción de las capacidades de investigación. Esto es a menudo el impacto más importante a largo plazo de los programas colaborativos auspiciados por las agencias de desarrollo.

El informe enfatiza la necesidad de alcanzar “un equilibrio óptimo entre los imperativos de la investigación (iniciativas de abajo hacia arriba, revisión por pares, etc.) con prioridades estratégicas de desarrollo de arriba hacia abajo”.

Y señala que cualquier colaboración potencial requiere prestar atención desde el inicio a la manera en que se evaluarán los resultados —sea en términos científicos o sociales— y cómo estos serán comunicados a los formuladores de políticas y al público en general.

Apoyo político

Pero algunas de las propuestas son menos obvias, aunque igualmente importantes. Por ejemplo, el informe resalta la importancia de un entorno de apoyo político para la colaboración en la investigación, y hace énfasis en el papel que los gobiernos pueden cumplir al brindar el tipo de respaldo para eliminar el papeleo y minimizar la burocracia.

Al mismo tiempo, advierte sobre los peligros de confiar en el respaldo político, particularmente en situaciones inestables donde ese patrocinio puede desaparecer de la noche a la mañana con un cambio de gobierno.

En un aspecto más positivo, los participantes del taller de Sudáfrica llegaron a la conclusión de que, en general, las preocupaciones sobre las “asimetrías” en las colaboraciones científicas entre los socios de los países desarrollados y en desarrollo ya no reflejan lo que pasa en la práctica, como fue resaltado hace algunos años en un informe de la Comisión Suiza para las Alianzas de Investigación con los Países en Desarrollo (KFPE, por sus siglas en inglés).

“Más bien, estas colaboraciones reúnen socios con fortalezas diferentes y complementarias”, dice el informe del Foro Global de Ciencia. “Este hallazgo insta a todas las partes involucradas a desarrollar formas de identificar las contribuciones en documentos, informes y evaluaciones de programas y proyectos”.

Sin garantías 

No hay una fórmula simple que asegure el éxito en la colaboración para la investigación. Lo que funciona en una situación —por ejemplo una alianza entre instituciones sin apoyo gubernamental de ningún lado— puede no funcionar en otra, donde el apoyo externo es esencial.

Incluso el apoyo político puede ser un arma de doble filo. Cuando está basado en una genuina oportunidad científica puede ayudar a alcanzar el éxito. Pero cuando las presiones políticas fuerzan la situación, con socios renuentes sin recursos apropiados, el fracaso es inevitable.

El informe de la OCDE proporciona a investigadores y administradores una valiosa lista de verificación de controles a considerar antes de embarcarse en un proyecto colaborativo.

El éxito nunca se puede garantizar. Cada proyecto tendrá sus propias tensiones internas y presiones externas. Pero una cosa es cierta: mientras más exitosos sean los proyectos colaborativos, mayor será la contribución global de la ciencia al desarrollo.

David Dickson,
Director, SciDev.Net

 
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