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  • 92 países a favor de reducir contaminación por mercurio

Global Enviroment Facility

De un vistazo

  • Se espera que la convención entre en vigor dentro de tres años

  • Aún falta proporcionar financiamiento y asesoría para aplicar el tratado

  • También se requieren esfuerzos para mejorar monitoreo mundial de mercurio

Un innovador tratado mundial jurídicamente vinculante para reducir la contaminación por mercurio acaba de ser suscrito por 92 países.
 
El tratado significa “el comienzo del fin del mercurio como amenaza a la salud humana y al ambiente”, subrayó Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de Medio Ambiente de la ONU (PNUMA), ante una reunión de diplomáticos realizada en Japón a comienzos de este mes (10-11 octubre) en el transcurso de la cual se firmó el tratado.
 
Sin embargo, resta aún mucho por hacer para conseguir el financiamiento y el asesoramiento técnico y científico necesario para implementar el tratado, y para ampliar la capacidad de vigilancia de las emisiones de mercurio, advierten expertos.
 
La Convención Minamata del Mercurio entrará en vigor una vez sea ratificada por 50 países. Así se acordó en Ginebra en enero pasado.
 
“Tenemos la esperanza de que la ratificación tome un máximo de tres años y que tendremos una pronta ratificación basándonos en el abrumador apoyo que hemos visto aquí, con 92 países signatarios y 139 países asistentes”, señala a SciDev.Net Tim Kasten, sub director de la División de Implementación de Políticas Ambientales del PNUMA.
 
El tratado prohíbe una serie de productos con mercurio para el 2020 y prohibirá la minería de mercurio fresco así como las emisiones de mercurio procedentes de nuevas plantas de energía a los 15 años de entrada en vigor del tratado.
 

Las disposiciones relativas a la creación de capacidad y asistencia técnica y financiera son una vía para ayudar a que los países y comunidades más pobres sean parte de este importante esfuerzo global”.

Achim Steiner, PNUMA

Los países también requerirán elaborar planes para frenar las operaciones artesanales y de pequeña escala de extracción de oro, una de las principales causas de contaminación por mercurio, según el informe de enero del PNUMA, titulado ‘Evaluación Global de Mercurio 2013’.
 
La conferencia ministerial de Kumamoto, Japón, discutió lo que debe hacerse en el periodo de transición hasta la entrada en vigor del tratado, incluyendo identificar el tipo de asistencia que se requiere para ayudar a los países en desarrollo a elaborar inventarios de mercurio.
 
El trabajo por delante “incluye una revisión científica exhaustiva sobre los problemas del mercurio en los países donde están las fuentes, el tipo de productos que se están haciendo, y la clase de emisiones que podrían tener”, señala Kasten a SciDev.Net.
 
Los países de occidente y los fondos internacionales entregarán recursos para ayudar con este y otros requerimientos del tratado.
 
“Las disposiciones relativas al desarrollo de capacidades y asistencia técnica y financiera —por ejemplo a través [de la organización de financiamiento] el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y las contribuciones voluntarias— son una vía para ayudar a que los países y comunidades más pobres sean parte de este importante esfuerzo global”, señaló Steiner.
 
Compromisos de financiamiento
 
Durante la reunión, Japón se comprometió a aportar US$1 millón para la elaboración de leyes internacionales que regulen el mercurio, la creación de capacidades en los países en desarrollo y para ayudar en la búsqueda de tecnologías industriales que reemplacen las necesidades de mercurio de la minería y la industria.
 
Suiza anunció una contribución de 7.5 millones de francos (aproximadamente US$8.3 millones) prometiendo un millón de francos en enero.
 
Seis millones de francos suizos irán al mejoramiento de las condiciones en el sector minero informal y de pequeña escala de la extracción de oro, anunció la ministra de energía de Suiza, Doris Leuthard.
 
Suiza “apoyará la introducción de estándares ambientales, sociales, legales y de tecnología en este sector”, confirmó a los delegados. El resto del financiamiento apoyará la ratificación y pronta implementación de la convención.
 
Suecia anunció una cantidad no especificada y Finlandia se comprometió con €300.000 (alrededor de US$332.000) para el periodo de transición. China y Noruega hicieron promesas de financiamiento a inicios de año.
 
El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés) había asignado anteriormente US$15 millones para medidas de control del mercurio. En junio, acordó colocar otros US$10 millones bajo una ronda de financiación que dura hasta 2014.
 
Los US$25 millones de financiamiento del GEF y de otros compromisos implican que se tendrán más de US$30 millones disponibles para implementar la convención antes que el tratado entre en vigencia. Pero Kasten advierte que la suma está muy por debajo de los US$100 millones requeridos para ayudar a los países a la implementación antes que ello ocurra.
 
Asesoría científica
 
La reunión ministerial también discutió el establecimiento de un grupo de expertos que brindn orientación técnica y científica.
 
“Será una tarea sumamente importante ayudar a identificar cuál es la mejor tecnología disponible y cuáles las mejores prácticas ambientales”, reconoce Kasten.
 
Seguirán funcionando las alianzas con la comunidad científica en forma paralela a la convención formal, indica Noelle Selin, profesora asistente en ingeniería de sistemas y química atmosférica del Instituto Tecnológico de Massachusets, Estados Unidos.
 
“Necesitamos mejorar no solo en la vigilancia sino también en herramientas de modelamiento y de interpretación que nos permitan averiguar de dónde viene el mercurio”, precisa.
 
Sin embargo, el monitoreo también será crucial para evaluar el cumplimiento, expresa Nicola Pirrone, coordinador del Sistema de Observación Global del Mercurio (GMOS por sus siglas en inglés), un proyecto para establecer un sistema mundial que mida el mercurio en el medio ambiente.
 
Informa que actualmente hay 45 estaciones de monitoreo en todo el mundo, pero se carece de mediciones en el hemisferio Sur.
 
“Lo que la convención necesita es tener un sistema de observación mundial que pueda suministrar datos de las concentraciones de mercurio en todas las áreas ambientales”, incluidos los océanos, subraya.
 
Si se puede ampliar el sistema a un mayor número de países en desarrollo, ayudará a supervisar si la convención es eficaz, dice Pirrone. “Esperamos crear sitios adicionales de vigilancia en las áreas de minería aurífera artesanal, especialmente Venezuela, Brasil y Chile”, manifiesta.
 
Enlace a la convención