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  • Costa brasileña registra pérdida de arrecifes de coral

[SAO PAULO] En 50 años el nordeste brasileño ha perdido 80 por ciento de sus arrecifes de coral, consigna un estudio realizado por el Programa Nacional de Monitoreo de los Arrecifes Coralinos.

Los investigadores atribuyen esta situación principalmente a la polución, sobrepesca, destrucción de manglares, deforestación y sedimentación.

A lo anterior se suma el calentamiento global, que al aumentar la temperatura de los océanos y la recurrencia de fenómenos como El Niño, ha contribuido al blanqueamiento y mortandad de los corales.

El estudio, cuyos resultados se presentaron durante el VII Congreso Brasileño de Unidades de Conservación (23-27 septiembre), en Natal, buscaba sentar las bases para implementar un programa de monitoreo de la salud de los arrecifes coralinos, evaluar las poblaciones de peces en áreas cerradas a la pesca y articular las unidades de conservación existentes.

Beatrice Padovani, investigadora de la Universidad Federal de Pernambuco, Brasil, y coordinadora del estudio, señala que los arrecifes que están más degradados son los próximos a la costa.

En cuanto a los peces, añadió que se registran bajas cantidades de grandes predadores, como tiburones y meros.

“Esto confirma las valoraciones referente al estado de estas especies, varias de las cuales están amenazadas de extinción, incluso aquellas en unidades de conservación, cuya protección actual es insuficiente para mantenerlas”, dijo a SciDev.Net.

Sin embargo, agregó que los arrecifes coralinos están respondiendo bien a las medidas de protección, con rápida recuperación, y que, a pesar del preocupante escenario, es posible recuperar las áreas degradadas.

La fase piloto del monitoreo se realizó entre 2002 y 2003 y luego se registró una segunda fase entre 2005 y 2012. El monitoreo contó con el apoyo de ONG, voluntarios, gestores y estudiantes y se extendió a lo largo de 2.000 kilómetros de costa, abarcando las regiones de Abrolhos, Maracajaú, Fernando de Noronha, Itaparica, Atol das Rocas y el área de protección ambiental Costa dos Corais, entre otras.

Para Clovis Castro, de la Universidad Federal del Río de Janeiro y coordinador del proyecto Coral Vivo, el programa es una iniciativa valiosa, pero sus deficiencias económicas dificultan implementar un protocolo de monitoreo más detallado.

Agregó que los arrecifes coralinos son ambientes de biodiversidad y que es preciso crear nuevas áreas de preservación entre las unidades existentes.

“La pérdida de esos ecosistemas no sucede repentinamente. Por eso es importante verificar qué contribuye a su degradación. De ahí la importancia de este estudio”, dijo.

Castro destacó que “cuanto más disminuyamos la presión local sobre ese ecosistema, más condiciones tendrá para superar el efectos de estos fenómenos”.

Los resultados del programa se entregaron al Ministerio del Medio Ambiente y serán publicados en 2012.