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Una sesión plenaria durante COP 23.
  • América Latina se contradice en cumbre climática

Una sesión plenaria durante COP 23.
Crédito de la imagen: UNclimatechange

De un vistazo

  • Debates giraron en cómo lograr coherencia entre propuestas de gobiernos y realidad locales

  • Deforestación para agricultura y explotación intensiva de combustibles fósiles generan polémica

  • Lista de contradicciones abarcó a cada país latinoamericano presente en COP23

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[BONN, ALEMANIA]  Una nueva muestra de las contradicciones que atraviesan a América Latina desde lo ambiental se vivió durante la Conferencia de Cambio Climático de la ONU (COP23), realizada en la ciudad alemana de Bonn del 6 al 17 de noviembre.
 
Por un lado, mientras en los eventos realizados por los gobiernos se puso énfasis en los progresos y mejoras de las contribuciones nacionales al esfuerzo global para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, por otro lado las realidades locales muestran dificultades serias para encarar los desafíos ambientales en una región que ostenta el récord de asesinatos de activistas de la causa.
 
Dos son los principales temas polémicos de la agenda: deforestación para agricultura y explotación intensiva de combustibles fósiles, debido a los problemas que generan a pueblos y comunidades, además del daño al ambiente propiamente dicho.

La cuestión es cómo duplicar la infraestructura y a la vez bajar las emisiones en un 20 por ciento”.

Nicholas Stern, autor de Informe Stern sobre impacto de cambio climático en economía mundial

 
El Ministerio de Ambiente de Argentina, por ejemplo, dio números de cómo piensa implementar su contribución nacional, especialmente en el área de transporte. Pero a la vez, el propio ministro, Sergio Bergman, se declaró en contra de las leyes que amparan bosques y glaciares en el país: “(Esas leyes)... tratan de frenar lo que ya profanamos, son tardías e hiperrestrictivas, no resuelven ni la naturaleza ni el desarrollo sustentable”, dijo en torno a versiones respecto de que su gobierno busca cambiarlas, algo que ya generó malestar en organizaciones ambientalistas.
 
También Perú mostró aquí su modelo de contribuciones, pero en casa sus poblaciones locales reclaman, sobre todo respecto de la minería ilegal que se practica en la zona de Madre de Dios, en plena amazonía.
 
“Tenemos claro que el manejo de territorio no se puede hacer sin las personas que lo habitan, en ese sentido las comunidades indígenas y locales tienen que tener una participación activa en el proceso de implementación de las contribuciones nacionalmente determinadas. Darle una oportunidad de desarrollo sostenible a la Amazonía es muy importante para el gobierno”, les dijo aquí a los periodistas de ConexiónCop la ministra de ambiente Elsa Galarza.
 
Brasil, que fue uno de los primeros países en mostrar un fuerte compromiso de reducciones, volvió para atrás y en 2016 mostró un nivel alto de emisiones, que retrotrajo la situación a 2008: “Aunque es verdad que la tasa de deforestación bajó, aún sigue siendo más alta de lo aceptable, con 6,6 millones de kilómetros cuadrados por año”, dijo Mauricio Voivodic, de WWF, en uno de los eventos paralelos.
 
La lista de contradicciones podría extenderse a cada país latinoamericano. La extracción de combustibles fósiles, sobre todo de la mano del sistema de fractura hidráulica (fracking), también es motivo de controversias y debates sociales en la zona.
 
Respecto de cómo lograr una necesaria coherencia entre lo propuesto en el marco de la ONU y las realidades locales, Ignacio Lorenzo, director de cambio climático de Uruguay y miembro del Fondo Verde del Clima, pidió ver con más detalle la articulación de actores y encontrar socios privados y con aportes de la sociedad civil. “Hay que lograr ver oportunidades concretas, como la transformación en la matriz eléctrica que se dio en el Uruguay y la electrificación del transporte”, dijo. Ese país, con casi 3.5 millones de habitantes, está implementando un piloto con ómnibus eléctricos y espera llegar al centenar para 2020.
 
Y fue la necesidad de inversión en infraestructura —algo que se vislumbra como clave para la región— tema de otro evento paralelo realizado entre el Reino Unido y cuatro países de la región: Colombia, México, Perú y Brasil.
 
El economista británico Nicholas Stern, autor del celebrado “Informe Stern”, sobre el impacto del cambio climático en la economía mundial, hizo referencia a “décadas de baja inversión de Latinoamérica en infraestructura, lo que es un problema para el crecimiento. La cuestión es cómo duplicar la infraestructura y a la vez bajar las emisiones en un 20 por ciento”, señaló.
 
Y citó como ejemplo a imitar el impuesto a las emisiones de carbono de México. A su lado, el ministro de ambiente y recursos naturales de ese país, Rafael Pacchiano, contó que ya llevan recaudados mil millones de dólares por este concepto desde 2014, pero sigue siendo insuficiente para hacer frente a los desafíos monetarios que implica el cambio climático.
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