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  • Profesoras pueden cerrar la brecha de género en ciencia

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Más profesoras y mejores métodos de enseñanza motivarán la ciencia en las niñas, dice Minella Clutario Alarcon, educadora científica.

La falta de científicas en altos puestos es bastante común tanto en los países desarrollados como en desarrollo.

Pero en estos últimos, es particularmente difícil para las mujeres participar en ciencia. Diversos obstáculos se interponen en su camino: actitudes negativas que provienen de los valores culturales y sociales; la disminución del número de profesores de ciencias y matemáticas; el uso persistente de métodos anticuados para enseñar ciencias y la falta de apoyo gubernamental para promover métodos de enseñanza de la ciencia de última generación.

Las actitudes culturales y los valores sociales pueden constituir una barrera significativa para la educación e las mujeres, especialmente en las ciencias. No obstante, las nuevas formas de enseñar la ciencia pueden empoderar a las mujeres y ayudarlas a superar la barrera de las actitudes negativas, allanándoles el camino para su participación fructífera en este campo. Además, la enseñanza proporciona una oportunidad para que las científicas realicen una importante contribución a la superación de las barreras de género.

Roles tradicionales

En algunos países en desarrollo, las niñas no pueden beneficiarse completamente de la educación porque se espera que permanezcan en el hogar y ayuden en las tareas domésticas mientras los niños de la familia sí van a la escuela. En muchas familias es normal darle prioridad al desarrollo educativo de los niños.

En otros países, las jóvenes y las niñas no pueden continuar su educación más allá de la escuela porque se casan demasiado pronto y se espera que dediquen sus vidas a su esposo y su familia.

Cuando están en el sistema educativo, con frecuencia las niñas y jóvenes no reciben estímulos para estudiar ciencias o matemáticas. Ello se debe a las creencias tradicionales que dictaminan que esas áreas de estudio son apropiadas solamente para los varones.

Hay países en desarrollo donde las mujeres tienen más oportunidades de estudiar ciencias, a veces hasta el grado de maestrías. Pero muchas de ellas (algunas con su consentimiento, otras a regañadientes) eligen dejar a un lado su carrera en las ciencias para casarse y constituir una familia.

Otras simplemente no pueden competir con sus colegas masculinos porque, de acuerdo con los roles tradicionales, se espera que regresen temprano a casa para preparar la comida familiar. En general, las mujeres dedican más tiempo a cuidar de la familia.

Escasez de profesores

Las científicas que estudian en universidades o trabajan en los campos por ellas elegidos tienden a ser el centro de las discusiones sobre la reducción de la brecha de género en la ciencia. Sin embargo, los profesores de ciencias de las escuelas están involucrados en la formación de la siguiente generación de científicos. Por lo tanto no se les debe pasar por alto.

En muchos países en desarrollo, las profesoras de ciencias se convierten en modelos a seguir y juegan un papel esencial en atraer a la ciencia a las niñas y mujeres jóvenes, inspirándolas y dándoles confianza, así como la fuerza necesaria para ser mejores y alcanzar más en la vida.

Pero hay escasez de profesores escolares, especialmente mujeres que enseñen ciencias y matemáticas. El Instituto de Estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), estima que 96 países requerirán en total, por lo menos 1.9 millones más de profesores para el 2015 de los que tenían en 2007. El África subsahariana estará gravemente afectado con 27 de 45 países enfrentando una brecha crítica.

Esta tendencia, aunada al bajo número de mujeres y niñas que estudian ciencias, agrava el problema de la subrepresentación de las mujeres en la ciencia en los países en desarrollo.

Educar en ciencia a las jóvenes y niñas las hace más sólidas, dándoles las herramientas y la confianza para hacer frente a las actitudes culturales y los valores sociales que dificultan la plena participación de las mujeres en la sociedad.

Las jóvenes y las niñas que estudian ciencia son capaces de pensar críticamente, analizar sus propias circunstancias y su entorno y, más importante aún, tomar decisiones informadas sobre su vida.

Mejor enseñanza

Pero los métodos establecidos de enseñanza de las ciencias no son lo suficientemente buenos. Necesitamos formar y re-formar a las profesoras de ciencias en métodos de enseñanza efectivos e innovadores. Ello les dará una mejor comprensión de la ciencia, permitiéndoles volverse científicas innovadoras y modelos a seguir para las jóvenes y niñas.

El método tradicional de enseñar ciencia, basado en charlas y memorización de hechos, es ineficiente. Para atraer a las profesoras de ciencias, y para atraer a la ciencia a las jóvenes y niñas, se debe cambiar la enseñanza de la ciencia en todos los niveles educativos.

Los nuevos enfoques para la enseñanza de la ciencia deben estar centrados en el estudiante y basados en actividades que comprometan activamente a los estudiantes en el proceso de aprendizaje. La investigación ha demostrado que este estilo de enseñanza permite a los estudiantes aprender mejor y beneficiarse más de las clases de ciencia.

Para que la educación científica sea efectiva, debe ser inclusiva y reconocer que los profesores de ciencias, los científicos, las familias y la comunidad tienen que trabajar juntos para alcanzar las metas de enseñanza y aprendizaje.

Se requiere un mejor financiamiento de la educación científica para formar más y mejores profesores de ciencias, en especial mujeres. Los gobiernos y los organismos no gubernamentales deberían promover talleres de capacitación continua y ofrecer programas progresivos de formación al profesorado que incluyan la enseñanza de las ciencias centrada en el estudiante y basada en actividades.

Es urgente y esencial apoyar y financiar estas actividades de formación para cambiar la enseñanza de la ciencia.

Cada país se beneficia inmensamente al capacitar a las profesoras de ciencias en métodos efectivos de enseñanza, así como del aumento de mujeres que estudian ciencias y trabajan en el campo científico.

Minella Clutario Alarcon es física de formación y jubilada de la UNESCO, donde gestionó programas en educación en ciencia y tecnología y construcción de capacidades técnicas, así como de físicas y matemáticas, como especialista principal de programa en la División de Ingeniería y Ciencias Básicas del sector de Ciencias Naturales de la UNESCO en París, Francia.

Este artículo forma parte del Informe especial Superar las barreras de género en la ciencia.

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