Acercar la ciencia al desarrollo mediante noticias y análisis

  • ¿Cómo el periodismo oculta la verdad sobre la ciencia?

El proceso de la ciencia no es tan lineal como lo sugiere la prensa al retratar sus avances. Elmien Wolvaardt describe cómo las informaciones simplistas pueden desvirtuar los hechos.

La ciencia retratada por la prensa como la primicia y la solución de problemas está lejos de ser verdad. Así lo dijo Rick Borchelt del Centro de Genética y Política Pública de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos, en un encuentro de científicos y periodistas científicos durante el segundo Euroscience Open Forum de Munich, Alemania, en julio del 2006.

Ese retrato que hacen los medios sobre la ciencia, como objetiva y autorregulada es, según Borchelt, "una narrativa de presunción y arrogancia: perpetúa la visión de la ciencia como una sucesión lineal de etapas y logros, sin dar crédito al ensayo y error que realmente ocurre a lo largo del proceso."

Borchelt, ex asesor de prensa del gobierno Clinton, expresó su preocupación de que esta imagen crea expectativas poco realistas haciéndonos pensar que la ciencia siempre acierta. "Cuando ocurren los inevitables errores se debilita la confianza en la ciencia y, consecuentemente, se cultiva un público cínico".

En esta narrativa prepotente (caracterizada por la arrogancia y la falta de comprensión), el énfasis recae principalmente en los productos de la ciencia: sus descubrimientos, resultados e implicaciones para la humanidad, dijo Borchelt. "Como si los 'grandes avances' surgiesen de la nada."

Pero hay otra manera de abordar la ciencia, explicó: a través de una narrativa humilde. "Debemos enfatizar el hecho de que la ciencia es un proceso incremental, con muchos errores y callejones sin salida — lo cual hace que también sea importante informar sobre resultados negativos."

Ir más a fondo

Según Borchelt, tal periodismo hace hincapié en los procesos, métodos y personas de la ciencia — elementos cruciales de la información científica.

Este modo de informar es especialmente importante en áreas del conocimiento muy inciertas y controvertidas — como la investigación con células madre y alimentos genéticamente modificados. "Los intereses en juego son muy grandes. ¿Habría llegado tan lejos el fraude de la investigación surcoreana sobre clonación si los escritores científicos hubiesen tenido una mirada más crítica y comprometida con los procesos y personalidades involucradas?" pregunta Borchelt.

Pero, ¿son realistas las sugerencias de Borchelt? ¿Por qué hay tan pocas informaciones sobre el proceso de la ciencia?

El escritor científico senegalés Armand Faye dice que eso ocurre porque el objeto de estudio de la ciencia es muy complejo. "Dedico gran parte de mi tiempo a tornar la ciencia comprensible y estimulante para el público. Creo que esta es una forma entretenida de informar sobre el proceso de la ciencia."

El escritor científico senegalés Armand Faye dice que eso ocurre porque el objeto de estudio de la ciencia es muy complejo. "Dedico gran parte de mi tiempo a tornar la ciencia comprensible y estimulante para el público. Creo que ésta es la mayor distracción al hacer reportería sobre el proceso de la ciencia."

Para la periodista de medios audiovisuales y autora sudafricana Christina Scott, el tiempo en el aire y la extensión de las columnas son sus principales restricciones. "En la radiodifusión y en el periodismo escrito el tiempo y el espacio disponibles son tan restringidos que me siento, a menudo, como un trabajador de la Cruz Roja en el campo de batalla, decidiendo a 'quién seleccionar'".

"Salvo lo que puedo y dejo de lado el resto. La naturaleza más bien fortuita de la investigación y del descubrimiento es, sin dudas, una de las facetas de la ciencia que suele ser olvidada."

David Dickson, fundador de SciDev.Net y ex editor de noticias de Nature tiene una explicación diferente. "Los procesos de la ciencia son realmente muy aburridos. Cuando ocurre un descubrimiento o un resultado de valor al final del día, puede ser interesante leer algo sobre los procesos que llevaron a ello. Pero, no creo que la mayoría de la gente quiera leer algo sobre el día a día del científico."

Dickson agrega que, "sin embargo, es muy importante para los periodistas científicos comprender los procesos de la ciencia. Esa comprensión debe informar la manera como hacemos la reportería de los descubrimientos y los resultados – lo que podría incluir resultados negativos."

Wolfgang Goede, editor de la exitosa revista de ciencia popular alemana PM y cofundador de la Federación Mundial de Periodistas Científicos, dice que los periodistas no informan sobre el proceso de la ciencia porque "muy pocos estamos entrenados para ello y, lo que es más importante, incentivados a mirar la ciencia como si fuera un partido político o una empresa pública — ese tipo de cosas que acostumbramos criticar."

Metáforas confusas

En un debate en la reunión de Euroscience, la lingüista y analista de metáforas Brigitte Nerlich, de la Universidad de Nottingham, defiende una toma de consciencia más crítica de las metáforas utilizadas en la información por quienes hacen reportería científica, lo que contribuye al persistente tono prepotente y arrogante de dichas noticias.

"De alguna manera, las metáforas simplemente se escapan de la boca, salen del bolígrafo o afloran del teclado sin que quienes las utilizan sean conscientes de su uso", dice Nerlich.

Scott describe el énfasis de la prensa en los avances como "una bendición y una maldición al mismo tiempo". Aunque destacan las conquistas de los científicos, dice, también ocultan el complejo proceso de transformar un descubrimiento en un producto tangible.

"Ellos escuchan la historia y quieren comprar el producto por Internet, sin darse cuenta que aún puede ser necesario realizar ensayos clínicos."

El periodista científico estadounidense Jim Cornell cree que Nerlich tiene parcialmente la razón. Mientras que los periodistas científicos están cada vez más conscientes de las implicaciones del uso de las metáforas en las primicias periodísticas, los no especialistas tal vez aún no lo estén.

Entre los no especialistas están los "editores que insisten en los ‘ganchos’ periodísticos que atraen rápida y fácilmente la atención del público".

Estos editores confían en las metáforas, dice Cornell, porque, así como los clichés, ellas "permiten simplificar y resumir conceptos complejos que encajan en el estilo abrupto y conciso de la prensa."

Pero la culpa puede no sólo ser de los periodistas o de sus editores, afirma Holger Wormer, profesor de periodismo científico de la Universidad de Dortmund en Alemania.

“Son muchos los científicos que inventan y usan metáforas muy fuertes."

Él calcula que "sólo una de cada 50 informaciones científicas representa realmente un gran avance".

Comunicación más clara

Nerlich aplaudió los esfuerzos de los comunicadores científicos, como el propio Borchelt, quien planteó tanto su preocupación, como la de otros colegas en relación con las metáforas tácitas que están permanentemente tentados a usar. Ella les aconseja a los escritores que traten de advertir sobre las metáforas que son muy dramáticas o simplemente usar metáforas alternativas.

Scott, también ofrece un consejo práctico. "Les seria útil a los periodistas que el comunicado de prensa incluyese frases tales como: 'advierte que...' para contrarrestar la cobertura excesivamente ambiciosa, 'rinde homenaje a... ' para incluir otros miembros del equipo, 'eso es importante porque... ' para proporcionar una noción del contexto, y 'el próximo paso es... ' para sugerir que la ciencia es un proceso."

Scott aún cree que el énfasis en los grandes avances es una fuerte indicación de que los científicos no están participando completamente del proceso de divulgación de la información. "En general, ellos están poco dispuestos a comunicar de una forma que sea comprendida por la mayoría de los ciudadanos de una misma sociedad," agrega ella.

Borchelt concuerda: Al menos en Estados Unidos, dice, la presión por generar fondos para investigación en un ambiente cada vez más competitivo significa que los científicos tienen aún menos tiempo para dedicarse a ayudar el público o a los generadores de política a entender la ciencia.

Pero esos obstáculos a la comunicación no disminuyen la carga de responsabilidad de los científicos, alega Borchelt. Los periodistas no están dispuestos a cambiar su forma de informar, insinúa, a menos que los propios científicos le den más importancia a su comunicación con el resto del mundo.

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