Acercar la ciencia al desarrollo mediante noticias y análisis

  • Metas de la ciencia en la agenda de desarrollo post-2015

Hacer que la ciencia integre la nueva agenda de desarrollo requerirá nuevos marcos, y una nueva reflexión sobre los objetivos.

El panel de alto nivel de la Secretaría General de la ONU sobre vida después de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)  —la Agenda de Desarrollo Post-2015— celebró su segunda reunión en Londres a principios de noviembre. Es un recordatorio de que el tiempo ha llegado para que todos nosotros planifiquemos nuestro futuro en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos, a medida que éstos se configuran.

Existen discusiones interesantes en marcha. El documento final de la conferencia Río+20 en junio hace referencias específicas al papel del conocimiento científico en el desarrollo sostenible [1]. El panel de alto nivel repitió la aprobación en su primera reunión en Nueva York en setiembre, destacando que la toma de decisiones basada en la evidencia es un pilar de la buena gobernanza.

Pero aún falta mucho camino por recorrer desde esta retórica hasta la mejora de la interfase entre ciencia y desarrollo. Aunque la aprobación es bienvenida, los delegados en la conferencia de Río+20 dejaron de lado la ciencia en favor de discusiones sobre las compensaciones fiscales para la economía limpia, y las políticas de las maniobras institucionales.

¿Dónde están las metas científicas?

Si la ciencia ha de tener un impacto significativo sobre los nuevos ODS, como se desprende del documento final de Río+20, las comunidades científicas y las de desarrollo necesitarán aprender de la experiencia de los ODM

La lección crucial, quizás como era de esperar, surge del trabajo del Equipo de Tareas del Proyecto Milenio sobre Ciencia, Tecnología e Innovación. Uno de los 13 equipos de trabajo que informaron sobre los aspectos de los ocho ODM involucró a un gran elenco de académicos, funcionarios públicos y personas exitosas de la sociedad civil. Su informe presenta un caso convincente sobre el valor de la ciencia en cada uno de los ODM [2].

De manera significativa, también establece tres prioridades estratégicas para las inversiones que deberían permitir que la ciencia acelere —y mantenga— los objetivos de desarrollo: estimulación en infraestructura, educación y negocios.

Pero hay un gran problema con el informe cuando se ve junto a los productos de la mayoría de los otros grupos de trabajo: no hay ODM claros para la ciencia ante los cuales se pueda monitorear progreso. El grupo de trabajo sobre el hambre, por ejemplo, tenía en la mira el ODM 1 (erradicar la pobreza extrema y el hambre), el ODM 4 (reducir la mortalidad infantil) y el ODM 5 (mejorar la salud materna).

Si vamos a mejorar la aplicación de la ciencia y tecnología (CyT) para la agenda post-2015 se necesitan dos cosas: un marco conceptual que una el desarrollo sostenible y el papel de la CyT; y un marco institucional para ayudar a la planificación y transferencia.

Modelos para un marco

El primero de estos [marcos] es relativamente fácil de alcanzar. Aquí, la experiencia de las organizaciones no gubernamentales (ONG) en la consolidación de la paz podría ser útil. Esta comunidad ha usado seis marcos de construcción de la paz para auditar los ODM y hacer recomendaciones para la próxima generación de objetivos.

Lo que es particularmente interesante es el modo en que la elección de los marcos promovió la aprobación de una variedad de instituciones en el sector.

Donde ellos sentían que los ODM no brindaban los elementos claves para la consolidación de la paz, identificaban qué estaba faltando y las reservaban como áreas para ser exploradas en la agenda post-2015 [3].

La comunidad de CyT tiene suficientes acuerdos entre instituciones y campos de especialización para desarrollar un ejercicio similar.

Ya hay una cantidad de conceptos articulando el vínculo entre ciencia y desarrollo sostenible. El Sistema de Grupos de Trabajo de la ONU en la Agenda de Desarrollo Post-2015 ha preparado un ‘artículo de reflexión’ sobre la ciencia, mientras en la revista The Lancet, el economista Jeffrey Sachs plantea convincentes argumentos a favor de los ODS y una revolución en la gestión del conocimiento [4, 5].

Quizás lo más prometedor es el modelo de ‘economía de rosquillas’, desarrollado por Oxfam, que ofrece una visión atractiva de la colaboración interdisciplinaria, basándose en el trabajo del Centro Resiliencia de Estocolmo [6]. Por un lado, este modelo reconoce los límites de los ecosistemas de la Tierra y, por otro, una base de sistemas sociales justos y equitativos. El espacio en el medio es lo que tiene que ser negociado para el desarrollo sostenible.

El desafío, entonces, es sintetizar estos marcos —permitiendo un nivel mínimo de consenso sobre cada uno— de modo que sean accesibles para un público de desarrollo. Un enfoque más directo sería actualizar el informe del Grupo de Tareas del Proyecto del Milenio sobre Ciencia, Tecnología e Innovación, pidiéndoles que examinen los avances de los últimos 12 años y dirijan su atención al desarrollo sostenible.

Un replanteo radical

Volver al informe del grupo de trabajo nos lleva a otro problema: mientras el marco conceptual es relativamente claro, crear el espacio institucional para la entrega es más complicado. La ciencia es vista más como un indicador de proceso que como un resultado de desarrollo: es el medio por el cual podría alcanzarse la seguridad alimentaria y otros objetivos, pero no es un objetivo en sí misma.

Esto hace que sea más difícil argumentar a favor de la inclusión de la ciencia en la lista de objetivos, si lo que se busca es una lista corta y fácil de defender.

En su artículo, Sachs argumenta que los ODS requerirán una revolución en los sistemas de conocimiento a escala de época cambiante. Reconocer la necesidad de repensar radicalmente la manera en que organizamos nuestras sociedades e industrias sugiere que necesitamos algo más trascendental que una meta de gobernanza que haga referencia a los tomadores de decisiones usando la evidencia.

Esto aboga por una reconsideración fundamental de la estructura de los ODM. Tal vez el camino hacia adelante podría ser un conjunto de ODS donde algunos involucren resultados para las comunidades, tales como la seguridad alimentaria y la inclusión económica, y donde otros sean resultados para los expertos, quienes establezcan objetivos como la integración de la consolidación de la paz y de la investigación científica.

De este modo habría criterios y expectativas de que ciertas cuestiones sean consideradas en estrategias para alcanzar las metas. Esto nos da el tipo de responsabilidad para cuestiones transversales que estuvieron seriamente olvidadas con los ODM.

Nick Ishmael Perkins
Director, SciDev.Net
Siga a Nick en Twitter @Nick_Ishmael

 

Referencias

[1] UN Conference on Sustainable Development. Future We Want – Outcome document. Paragraph 251 (2012)
[2] UN Millennium Project. Innovation: applying knowledge in development. Task Force on Science, Technology and innovation (2005)
[3] Saferworld. Approaching post-2015 from a peace perspective, Briefing (2012)
[4] UN System Task Team on the Post-2015 UN Development Agenda.
Science, technology and innovation and intellectual property rights: The vision for development. Thematic Think Piece (2005)
[5] Sachs, J. D. From Millennium Development Goals to Sustainable Development Goals. The Lancet 379, 2206–2211 (2012)
[6] Raworth, K. A safe and just space for humanity: Can we live within the doughnut? Oxfam Discussion Paper (2012)