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  • Tratados climáticos deben recompensar manejos forestales

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Los países del sur de Asia deben ser recompensados por sus labores de forestación, reforestación y aumento en las reservas de carbono, dicen N. H. Ravindranath y Shamama Afreen.

En diciembre de 2007, ante la conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNCCC en inglés), en Bali, Indonesia, los gobiernos de los países desarrollados y en desarrollo adoptaron por igual una 'hoja de ruta' con el propósito de intensificar los esfuerzos para combatir el cambio climático.

La hoja de ruta incluyó, entre otras medidas, un compromiso para establecer una política e incentivos para reducir las emisiones de la deforestación y degradación de los bosques (REDD por sus siglas en inglés). Se prevé que éstos sean aprobados durante las negociaciones sobre cambio climático de la UNFCCC en Copenhague a fines del presente año.

Las estrategias de la REDD han sido intensamente debatidas y algunos países en desarrollo se benefician claramente de sus propuestas. Pero otros, particularmente aquellos con poca cobertura forestal y bajas tasas de deforestación, poco pueden beneficiarse a no ser que los negociadores consideren también el papel de la conservación y manejo sostenible del bosque.

Los ganadores de la REDD

De acuerdo con el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (más conocido por sus siglas en inglés IPCC), el sector forestal contribuye con aproximadamente 17 por ciento de las emisiones globales de efecto invernadero, por lo que es la segunda fuente más importante junto al suministro de energía. Los estimados ubican a las emisiones de la deforestación en los años noventa en 5.8 gigatoneladas de dióxido de carbono al año. La deforestación es ciertamente la más importante fuente de emisiones de muchos países en desarrollo. De acuerdo con investigaciones previas se estima que 12.9 millones de hectáreas de bosque tropical se perdieron anualmente entre 2000 y 2005, principalmente mediante su conversión a tierras agrícolas, pero también debido a la expansión de asentamientos e infraestructura.

Brasil, Indonesia, Myanmar, la República Democrática del Congo y Zambia, ocuparon las cinco posiciones principales entre 1990 y 2005, deforestando anualmente desde cerca de medio millón de hectáreas en Zambia a casi tres millones de hectáreas en Brasil. Y si no se toman medidas, es probable que la deforestación permanezca a ese ritmo en el trópico en los próximos años y décadas.

Por lo tanto, la reducción de la deforestación tropical se plantea como una medida de alta prioridad para la mitigación potencial del cambio climático. En su Cuarto Informe de Evaluación 2007, el IPCC concluyó que hacerlo no costaría mucho.

La visión del UNFCCC para la REDD es proporcionar incentivos financieros a los países en desarrollo para reducir las tasas nacionales de deforestación y las emisiones de carbono asociadas por debajo de una línea de base (ya sea basada en un caso de referencia histórica o proyección futura). Al hacerlo, la REDD debería contribuir a la mitigación y adaptación al cambio climático.

Conservación compensada

Pero qué tanto los países individualmente pueden participar y beneficiarse bajo la REDD depende de las tasas actuales y proyectadas de deforestación y degradación.

Los países con deforestación generalizada tienen más opciones de ganar. Otros, particularmente aquellos con baja cobertura forestal y poca tasa de deforestación, tienen pocas probabilidades, a menos que las negociaciones sobre cambio climático que tendrán lugar en Copenhague también consideren las disposiciones más generales de la hoja de ruta de Bali, en particular "el papel de la conservación, manejo sostenible de los bosques y mejora de las reservas de carbono forestal en los países en desarrollo".

El sur de Asia por ejemplo, en general tiene menos de 50 por ciento de cobertura forestal y baja deforestación (menos de dos por ciento al año), y es poco probable que pueda beneficiarse directamente de los mecanismos actuales propuestos por la REDD.

En las pasadas dos décadas, India redujo exitosamente la deforestación y estabilizó en gran medida su área forestal, en aproximadamente 23 por ciento. Su misión Greening, parte del Plan Nacional de Acción sobre Cambio Climático del país, tiene por objeto incrementar su cobertura forestal –y por tanto sus sumideros de carbono—de casi 20 por ciento a 33 por ciento, a través de programas a gran escala de forestación, reforestación, agroforestería y cinturón de viviendas. Solo el programa de forestación de la India planta árboles en más de 1.3 millones de hectáreas por año, ya está incrementando las reservas de carbono y creará un sumidero neto para los próximos 25 años.

También Bután incrementó su área forestal entre 2000 y 2005 a razón de 0.3 por ciento cada año a través de una efectiva conservación del bosque y de labores forestales.

Los países del sur de Asia necesitan ser recompensados por sus labores de forestación, reforestación y crecimiento de las reservas de carbono. India, en su propuesta a la UNFCCC, ha sugerido un marco para la 'conservación compensada' argumentando que los países que mantienen o incrementan su cobertura forestal mediante políticas y medidas de conservación existentes, deben ser compensados por tales esfuerzos.

El Instituto para Estrategias Medioambientales Globales, con sede en Japón, ha sugerido de manera similar, que los países con bajas tasas de deforestación deberían obtener más apoyo técnico y financiero por su manejo forestal por parte de las organizaciones regionales e internacionales y de mecanismos como los de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la Organización Internacional de Maderas Tropicales o los mecanismos de la REDD y del mercado de carbono.

La conservación forestal en la India y otros países con baja deforestación se produce con un enorme costo en términos de renuncia a usos más rentables de las tierras o de cosechar productos forestales. Recompensar a los países que mantienen e incrementan sus reservas de carbono sería un fuerte incentivo para que los países en desarrollo conserven y desarrollen los bosques existentes.

N. H. Ravindranath y Shamama Afreen son investigadores del Instituto Indio de Ciencias, Bangalore, India.

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