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  • Tecnologías limpias: es mejor cooperar a obligar

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Concesión obligatoria de tecnologías limpias, necesaria sólo si países desarrollados eluden obligaciones con UNFCCC, dice Dalindyebo Shabalala.

Los países en desarrollo necesitarán ‘tecnologías limpias’, como la energía micro eólica, si quieren desempeñar un papel activo en la lucha contra el cambio climático durante las próximas décadas. La pregunta es ¿cómo acceder a ellas? La respuesta radica en una transferencia de tecnología genuinamente cooperativa entre el mundo en desarrollo y el desarrollado.

La concesión obligatoria de licencias, mediante la cual los gobiernos permiten a los fabricantes producir bienes protegidos por patentes para uso doméstico sin el consentimiento del propietario de la patente (algunas veces pagando), es una opción. Ha funcionado bien para la medicina, aunque las naciones en desarrollo han tenido que luchar arduamente para tener acceso a algunos medicamentos esenciales. Y algunos países, como Tailandia, han sufrido severas sanciones políticas, como amenazas de eliminar o suspender las preferencias comerciales.

Muchos, en el debate sobre el cambio climático, abogan por licencias obligatorias nuevas y más flexibles para las tecnologías limpias, sobre todo teniendo en cuenta la demanda potencial de los países en desarrollo y el poco tiempo disponible para la acción.

¿Último recurso?
De manera individual, cada país podría usar unilateralmente las regulaciones en vigencia de la Organización Mundial de Comercio sobre el uso de licencias obligatorias para acceder a tecnologías limpias esenciales. Pero ello –y cualquier nuevo sistema de concesión de licencias– debería ser necesario solo en caso que los países industrializados incumplan con sus compromisos de transferencia de tecnología y financiamiento asumidos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (más conocida por sus siglas en inglés UNFCCC).

Algunos defensores de una nueva concesión obligatoria de licencias de tecnologías relacionadas con el clima han malinterpretado las diferencias esenciales que existen entre el debate por el acceso a medicamentos (en el marco del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio, más conocidos por su siglas en inglés TRIPS) y la transferencia de tecnología bajo la UNFCCC.

Hay que tener en cuenta que el TRIPS contiene solamente un compromiso relativamente débil con la transferencia de tecnología, referido tan sólo a los países menos desarrollados, mientras que la UNFCCC lo aborda de manera más completa, definiendo pautas claras, especialmente en lo referente al financiamiento, para los países desarrollados y en desarrollo.

Y hay otros factores que las licencias obligatorias no pueden resolver. Por ejemplo, en muchas tecnologías climáticas, como las micro-hidroeléctricas, la eólica y la solar, el costo principal podría no ser la propiedad intelectual (PI), sino el hardware y su mantenimiento.

Más que el acceso a las tecnologías actuales, los países en desarrollo requieren acceso a las destrezas, conocimiento técnico y capital que puedan ayudarlos a usar, reproducir y adaptar las tecnologías limpias. Las licencias obligatorias –con excepción de las concedidas por razones de competencia– podrían dejar de transferir este conocimiento tácito, que con frecuencia está protegido por los secretos comerciales.

Las obligaciones de la Convención Marco
Bajo la UNFCCC, los países industrializados se comprometieron a proporcionar y financiar la transferencia de tecnología, independientemente de las patentes. Ellos están obligados a hacer asequibles los fondos y los mecanismos para asegurar el acceso, distribución y la utilización racional, en términos medio ambientales, de las tecnologías relacionadas con el clima en los países en desarrollo. Por ejemplo, el Protocolo de Montreal –un tratado internacional para proteger la capa de ozono– paga derechos de licencia a un costo razonable. Los países son libres de ejercer las licencias obligatorias cuando las compañías se niegan a conceder la licencia de sus productos.

El Protocolo de Montreal –y la UNFCCC– también toman en cuenta las deficiencias del mercado de PI, donde los bienes patentados o el conocimiento son inaccesibles para la mayor parte de los consumidores. En virtud de los mismos, los países desarrollados garantizan la transferencia de tecnologías, incluyendo el pago por licencias, si la tecnología en cuestión existe y no está disponible en el mercado nacional a un costo razonable.

A diferencia de las licencias obligatorias, este compromiso representa un enfoque cooperativo. Solo si falla en llegar a los países en desarrollo, éstos, abandonados a su suerte, tienen que recurrir a medidas unilaterales.

Aquellos comprometidos en las actuales negociaciones de la UNFCCC están muy conscientes de que acordar un mecanismo viable para la transferencia de tecnología es esencial. Resulta crucial para las estrategias que buscan combatir con éxito el cambio climático antes del 2012 (cuando culmina el primer periodo de los compromisos del Protocolo de Kyoto).

Las lecciones de Montreal
El Protocolo de Montreal demuestra que la transferencia de tecnología puede ser abordada de manera exitosa. Lo que se requiere es un mecanismo de financiamiento que pague la totalidad de los costos para poder acceder a la tecnología, especialmente las licencias de patentes y los servicios de acompañamiento. Y debe existir un mecanismo equitativo para el manejo de las barreras de propiedad intelectual, como negación de licencias, costos de licencia injustificadamente onerosos, prácticas restrictivas de concesión de licencias y otros asuntos.

Los países en desarrollo han propuesto a la UNFCCC un Mecanismo de Cooperación Tecnológica que se base en las experiencias del Protocolo de Montreal. Los países desarrollados, que aún no han propuesto ningún mecanismo, necesitan reconocer el éxito de experiencias como las del Protocolo de Montreal y participar activamente con los países en desarrollo en la búsqueda de una solución de colaboración mutua y de buena fe. Solamente entonces los países en desarrollo podrán comenzar a tomar parte efectiva en los desafíos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptación al cambio climático.

Mientras tanto, los países en desarrollo continuarán usando las licencias obligatorias como una moneda de cambio.

Pero todos debemos esperar que las medidas unilaterales sigan siendo nada más que eso. Si los países en desarrollo tienen que recurrir a licencias obligatorias a gran escala para adquirir tecnologías relacionadas con el clima, significará una ruptura fundamental en el régimen de políticas sobre el clima mundial. Los países en desarrollo habrán sido abandonados a su suerte y deberán hundirse o nadar en el diluvio que otros están provocando.

Dalindyebo Shabalala es director del Proyecto de Propiedad Intelectual y Desarrollo Sostenible del Centro Internacional de Derecho Ambiental (CIEL en inglés). Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista de CIEL o sus patrocinadores.

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