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  • Cambio climático trae desastres naturales y enfermedades

El tsunami de diciembre de 2004 propició un gran caldo de cultivo para los mosquitos, Flickr/EU Humanitarian Aid and Civil Protection

Urge preparación para enfrentar los eventos del cambio climático que favorecerán las enfermedades transmitidas por mosquitos, dice Jai P. Narain de la OMS.

El cambio climático se afianza, con temperaturas globales que se estima subirán hasta cuatro grados Celsius para 2100. Los ciclones tropicales probablemente serán más frecuentes e intensos, las lluvias se incrementarán y el nivel del mar podría subir casi un metro en la medida que las temperaturas de la superficie del mar aumenten.

También es de esperarse que el cambio climático traiga más desastres naturales, como sequías e inundaciones. Tales cambios inevitablemente afectarán la salud, particularmente en el mundo en desarrollo, ocasionando más muertes por golpes de calor, enfermedades diarreicas y malnutrición.

En particular, es probable que cambie la incidencia de enfermedades transmitidas por los mosquitos.

En algunas regiones tropicales, tanto los ciclones como las inundaciones crean caldos de cultivo para el crecimiento de los mosquitos que transmiten la malaria y el dengue. Las poblaciones pobres de las áreas costeras son particularmente vulnerables al aumento del nivel del mar y a la consiguiente amenaza de transmisión de enfermedades causadas por los mosquitos.

Aumento de enfermedades

En el sur y sudeste de Asia, la última década trajo consigo muchos desastres, entre los que se incluyen devastadoras inundaciones en los estados indios de Gujarat y Mumbai, súper ciclones en la India, Bangladesh y Myanmar, y tsunamis que afectaron a la India, Indonesia, Sri Lanka y Tailandia. La manera en que los desastres naturales afectan a las enfermedades transmitidas por los mosquitos varía de región a región, dependiendo tanto del medio ambiente como de las condiciones de vida de los habitantes.

Con excepción de los súper ciclones, todos los eventos descritos exacerban la transmisión de enfermedades transmitidas por mosquitos, particularmente la malaria. En la India, las inundaciones interrumpieron la prestación de servicios de salud y llevaron a una profusa reproducción de mosquitos, lo que dio como resultado brotes de malaria. La sequía también ha sido señalada como responsable de los brotes de malaria en Sri Lanka.

Del mismo modo, el tsunami que asoló la región en 2004 creó un gran caldo de cultivo para los mosquitos, interrumpiendo los servicios de salud y dejando más de 1.6 millones de personas a la intemperie. El resultado fue un enorme aumento de la incidencia de malaria en las islas Andaman entre enero y abril de 2005.

Y la chikungunya, una enfermedad que prácticamente había sido olvidada en la India, reapareció en algunas regiones del sur del país y para mayo de 2007 estaba extendida a casi todos los distritos de Kerala. Aunque los factores para su reaparición no se pueden determinar con precisión, la razón subyacente es que los cambios climáticos ayudaron a la reproducción y sobrevivencia del mosquito Aedes.

Tiempo de aprender las lecciones...

El Informe Stern 2006 del Reino Unido acerca de la economía del cambio climático señala enfáticamente que sin medidas de mitigación y adaptación, el daño causado por el cambio climático sería mucho más grave que el simple costo económico.

Pero de los pasados eventos se pueden aprender varias lecciones. Para comenzar, debemos documentar nuestras experiencias con los desastres naturales –lo que funcionó y lo que no– para ayudar a guiar la acción futura. Los brotes de malaria en las islas Andamán, por ejemplo, fueron controlados con detección y tratamiento efectivos, medidas de control del vector y servicios de rehabilitación.

La Oficina Regional de la OMS en el sudeste de Asia ya está analizando la relación entre el cambio climático y la salud, preparando protocolos de investigación para evaluar de qué manera puede afectar el cambio climático a las enfermedades transmisibles como la diarrea y el cólera, así como a las enfermedades transmitidas por mosquitos, y para evaluar los planes de preparación. La OMS probará dichos protocolos en Calcuta (India) y Thimpu (Bután) a fines de este año, y está considerando realizar otros estudios en seis o siete países más de la región el próximo año.

... y estar preparados

Otros investigadores y diseñadores de políticas deberían adoptar medidas similares. La información que manejamos sobre la relación entre desastres naturales, cambio climático y enfermedades transmitidas por mosquitos todavía es a nivel exploratorio. Necesitamos más datos y mejores modelos. Los modelos mundiales no ayudan a las evaluaciones regionales o nacionales porque son demasiado generales. Los países deben estudiar de manera individual los datos de los brotes anteriores de las enfermedades y evaluar los posibles efectos del cambio climático en las enfermedades transmitidas por los mosquitos, tanto en términos de otras áreas en riesgo como de poblaciones con posibilidades de ser afectadas.

Con el fin de crear las políticas necesarias para hacer frente al cambio climático y a las enfermedades transmitidas por mosquitos, también debemos abordar cuestiones prácticas relevantes para los diseñadores de políticas, que incluyen la producción de proyecciones socioeconómicas y los costos estimados de las medidas de adaptación comparadas con las probables ganancias o pérdidas económicas debidas al cambio climático.

Los países también necesitan otro tipo de información para identificar a las víctimas potenciales y evaluar los estados actuales de preparación. Deberían estar evaluando la infraestructura existente de los sistemas de salud, identificando las últimas herramientas de intervención disponibles y proporcionando los recursos requeridos para combatir las consecuencias del cambio climático sobre la salud. Los gobiernos deben proporcionar la capacidad de las comunidades locales para hacerle frente y así determinar qué otros aportes adicionales se requieren.

Con la investigación, las políticas y las herramientas adecuadas, regiones como el sur y el sudeste de Asia se pueden preparar para cualquier aumento en las enfermedades transmitidas por mosquitos y causado por el cambio climático. Pero ello requerirá esfuerzos concertados para desarrollar la capacidad de investigación necesaria que permita evaluar la amenaza del cambio climático y construir modelos de las implicancias de la enfermedad.

Jai P. Narain es director del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la Oficina Regional de la OMS para el sudeste de Asia, localizada en la India.