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  • África: agroforestería para reducir emisiones de bosques

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Plantar árboles entre los cultivos ayudaría al sostenimiento del medio ambiente y de los medios de subsistencia en África, dicen F.K. Akinnifesi, B. Muys y O.C. Ajayi.

El conflicto entre conservar el medio ambiente y mejorar las condiciones de vida está limitando los esfuerzos para reducir las emisiones de la deforestación y la degradación forestal (REDD por sus siglas en inglés) en el sub Sahara africano. Pero la agroforestería, es decir el manejo de los árboles junto a la producción agrícola, podría ayudar.

El Financial Times llama al mercado del carbono, el mercado de productos de más rápido crecimiento del mundo, con la agricultura, forestería y otros usos del suelo jugando un papel cada vez más importante. La idea detrás de la REDD es simple: pagar a los países para que reduzcan sus emisiones de carbono provenientes de la deforestación y la degradación de los suelos.

Pero la elaboración de soluciones prácticas que satisfagan los Objetivos de Desarrollo del Milenio –a saber, poner fin a la pobreza extrema y al hambre, y asegurar la sostenibilidad medio ambiental– sigue siendo difícil.

Más árboles, mejores condiciones de vida

Los países en desarrollo que buscan la seguridad alimentaria a través de la expansión agrícola, a menudo acaban deforestando y degradando los bosques. El principal desafío para la mayor parte del sub Sahara africano es cómo diseñar ambientes agrícolas para resolver el conflicto entre medios de subsistencia y ambiente, y mantener los beneficios que aportan los ecosistemas forestales, como reserva de agua, control de la erosión, conservación de la biodiversidad y rehabilitación de los suelos.

El camino a seguir es integrar el clima y los medios de subsistencia, la adaptación y la mitigación y la REDD y la agricultura. La agroforestería debería ser un componente clave de este enfoque. La integración de los árboles a los ambientes agrícolas a escala masiva crearía un sumidero de carbono eficaz a la vez que aseguraría una producción sostenible de alimentos, y asimismo ayudaría a adaptar el cambio climático en otras formas.

Los sistemas basados en árboles son mucho mejores acumulando carbono, por encima y debajo del terreno, que la agricultura. Un proyecto de “inversión verde” en la India demostró cómo aprovechar la plantación de árboles para compensaciones de carbono (Ver: Growing money on trees?). Los expertos en árboles y carbono del Centro Mundial de Agroforestería sugieren que mil millones de hectáreas de tierra agrícolas (la mayor parte en los países en desarrollo) podrían convertirse en ambientes agrícolas ricos en carbono, con capacidad potencial de secuestrar 50 mil millones de dióxido de carbono, un tercio del desafío de la reducción de carbono.

Por supuesto, el ahorro de carbono no suele ser la prioridad principal de los pequeños agricultores, pero la agroforestería puede contribuir con muchos de los otros beneficios que estos agricultores esperan. Por ejemplo, un meta análisis de 94 publicaciones científicas –llevado a cabo por los investigadores del Centro Mundial de Agroforestería y publicado en Plant and Soil en 2008– indica que el uso de ‘árboles fertilizadores’ que capturan nitrógeno del aire y lo transfieren al suelo, puede reducir la necesidad de fertilizantes de nitrógeno comerciales en un 75 por ciento, y al mismo tiempo duplicar los rendimientos de los cultivos. Si se combinan con otros manejos de la fertilidad del suelo, como la agricultura de conservación, los árboles fertilizantes pueden acrecentar significativamente la sanidad sostenible del suelo e incrementar la seguridad alimentaria. Una cobertura de árboles diversos puede, igualmente, incrementar la resistencia de los agroecosistemas a sequías, plagas y enfermedades y otras amenazas a la producción alimentaria inducidas por el cambio climático. 

Cascada de beneficios

Para que la REDD –o de hecho, cualquier otro esfuerzo por mitigar el cambio climático– tenga éxito, debe reconocer las prioridades de subsistencia del sector rural y enfocarse en proporcionar una ‘cascada de beneficios’. Los árboles de las plantaciones agroforestales lo ofrecen, al proporcionar desde productos arbóreos, como frutas, medicinas y maderas, hasta beneficios para el ecosistema como polinización, almacenamiento de agua y control de la erosión.

La creación deliberada de oportunidades para los productos no maderables de los árboles es una forma sólida de reducir los riesgos y diversificar las opciones de la agroforestería. Pero ello requerirá poner los árboles, mercados y políticas adecuados en su lugar.

Otro desafío para las comunidades locales en el Sur es la obtención de pagos por el carbono que secuestran. La experiencia muestra que la calificación y el registro de iniciativas como el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) –y no con menor probablidad la REDD– conlleva obstáculos técnicos que impiden una mayor participación de los usuarios de las tierras en el Sur.

Excelentes herramientas, como ENCOFOR, el proyecto financiado por la Unión Europea para diseñar proyectos forestales de MDL, podrían ayudar. El Centro Mundial de Agroforestería también está ayudando a desarrollar capacidades para el uso de los datos satelitales y nuevas técnicas de medición remota de alta tecnología para calcular las reservas de carbono a través de millones de kilómetros cuadrados de tierras agrícolas y bosques. Sin embargo, los desafíos continúan.

Los esquemas de compensación de carbono, como la REDD, podrían mejorar el medio ambiente y generar ingresos. Creemos que el ambiente sostenible del futuro en el sub Sahara africano tendrá que estar basado en los árboles para garantizar el logro de los objetivos de subsistencia y medio ambiente sostenibles. Pero debemos exhortar a los políticos a reconocer a la agroforestería como una importante solución.

El primer paso será el escalamiento de las prácticas existentes basadas en sistemas arbóreos que han sido probadas e integradas, como la combinación de la agricultura de conservación con la agroforestería en tierras agrícolas –que nosotros llamamos ‘agricultura siempre verde’– para obtener ‘grandes reservas de carbono’, seguridad alimentaria y condiciones de vida sostenibles.

Ello necesitará mecanismos amigables de apoyo a las decisiones de parte de los investigadores –apoyados por los políticos para una efectiva ejecución– que construyan conocimientos, alianzas y capacidades a todas las escalas. También involucra proporcionar como punto de partida insumos de semillas de calidad, invernaderos, capacitación y materiales de extensión, mercados de productos, créditos de carbono, pago por servicios ambientales y otros estímulos financieros a los agricultores.

F.K. Akinnifesi y O.C. Ajayi son investigadores del Centro Mundial de Agroforestería. Están localizados en el Programa al sur de África, en la Estación de Investigación Agrícola Chitedze en Malawi.

B. Muys es profesor en KLIMOS (Plataforma de Investigación sobre Clima y Desarrollo), Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica.

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