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  • Cambio climático: ¿que papel cumplen los bosques?

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Hannah Chalmers explica cómo la reducción de emisiones por deforestación puede cumplir un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático.

Según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, más de 1.6 mil millones de personas alrededor del mundo dependen de los recursos forestales para su sobrevivencia. [1] Los bosques también proporcionan una serie de servicios derivados de los ecosistemas, como reservorios de agua, incremento del régimen de lluvias, reciclaje de nutrientes, biodiversidad y estabilización de los suelos, y pueden ayudar a controlar las inundaciones y aumentar la productividad agrícola.

Pero a medida que la población crece y los países se desarrollan, aumenta el estrés de muchos bosques, particularmente en el mundo en desarrollo, donde muchos países están padeciendo una rápida deforestación (Ver Cuadro 1).

Región
Tamaño de los bosques en 2005

Tasa de cambio anual
(1990–2000)

Tasa de cambio anual
(2000–2005)

Área del bosque
(1,000 ha)

Área (% de área del suelo)
Área por 1,000 habitan-tes (ha)
(1,000 ha)
(% de área del suelo)
(1,000ha)

(% de area del suelo)

África
635,412
21.4
673
-4,375
-0.64
-4,040
-0.62

Asia y el Pacífico

734,243
25.8
201
-1,275
-0.17
633
0.09
Europa
1,001,394
44.3
1,369
877
0.09
661
0.07
América Latina y el Caribe
859,925
47.3
1,870
-4,147
-0.46
-4,483
-0.51
Norteamérica
677,464
32.7
1,537
17
0.00
-101
-0.01

Asia occidental y central

43,588
4.0
117
34
0.08
14
0.03
Total
3,952,025
30.3
599
-8,868
-0.22
-7,317
-0.18

Cuadro 1: Área de bosques y cambio de área. [2]

La deforestación también tiene implicancias importantes para el cambio climático (Ver Figura 1). Se estima que la deforestación representa alrededor del 20 por ciento de las emisiones globales de gases invernadero, más que las aportadas por el sector transporte en su conjunto. [4]

Figure 1: Cumulative net flux of carbon to the atmosphere from changes in land use, 1950–2000 [3]
Figure 1: Cumulative net flux of carbon to the atmosphere from changes in land use, 1950–2000 [3]

Figura 1: Flujo neto de carbono acumulado en la atmósfera producto de los cambios en el uso de la tierra, 1950–2000 [3]

La deforestación en las negociaciones del cambio climático

El valor de la forestación (plantación de árboles) fue reconocido internacionalmente en 1997, cuando se le incluyó en el Protocolo de Kyoto, un acuerdo de acción global para reducir el riesgo del peligroso cambio climático. Pero la disminución de la deforestación y de la degradación de los bosques ha estado históricamente ausente de las negociaciones internacionales porque son muy difíciles de alcanzar.

En años recientes, a medida que los negociadores se encaminan hacia un nuevo acuerdo global que suceda al Protocolo de Kyoto cuando finalice su primer periodo de compromisos en 2012, el combate contra la deforestación –particularmente en el trópico– está de nuevo sobre la mesa ya que se cree que es cada vez más crucial para la mitigación del cambio climático futuro.

Las propuestas para integrar el combate contra la deforestación en el acuerdo de cambio climático post Kyoto 2012 han evolucionado con el tiempo. Inicialmente el enfoque estaba centrado en reducir las emisiones de la deforestación (RED por sus siglas en inglés), pero las negociaciones actuales se están enfocando en la reducción de emisiones de la deforestación y de la degradación de los bosques (REDD en inglés). Las iniciativas más recientes incluyen considerar la deforestación, la degradación y el aumento de las reservas de carbono forestal (REDD-plus).

El Cuadro 2 resume el desarrollo de las actividades de la REDD, incluyendo los recientes movimientos en las políticas, y comenzando con la primera propuesta en 2005.

Fecha
Actividad clave

Diciembre 2005

 
 

La Coalición de Naciones con Bosques Tropicales, encabezada por Costa Rica y Papúa Nueva Guinea, propone un mecanismo para la RED en los países en desarrollo ante la reunión de la Convención Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (UNFCCC por sus siglas en inglés) realizada en Montreal, Canadá. La propuesta[1.05MB] recibe un amplio apoyo, se establece un grupo de contacto y comienza un proceso de dos años para explorar opciones.

Mayo 2006

Basándose en la información remitida por las partes del UNFCCC, durante la reunión del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA en inglés), la comunidad internacional comienza a considerar de qué manera incluir la propuesta en las negociaciones futuras.

Agosto 2006

Primer taller de la UNFCCC sobre la RED en los países en desarrollo, en Roma, Italia. Los participantes discuten cuestiones científicas y enfoques políticos.

Octubre 2006

The Stern Review sobre la economía del cambio climático recomienda que se deben incluir "medidas para evitar la deforestación" en las políticas sobre el cambio climático.

Setiembre 2007

Australia e Indonesia establecen la alianza Kalimantan Forests and Climate Partnership[76.3kB], financiada inicialmente con Aus$30 millones de Australia, para desarrollar e implementar una demostración de la REDD a gran escala en Kalimantan central, Indonesia.

Diciembre 2007

 

En las conversaciones ante la UNFCCC realizadas en Bali, Indonesia, se reconocen oficialmente las medidas de la REDD como acciones de mitigación nacionalmente apropiadas (NAMAs en inglés) que podrían incluirse en las políticas climáticas post 2012. El Plan de Acción de Bali[101kB] acordado incluye: "Los enfoques políticos e incentivos positivos en cuestiones relacionadas con la reducción de emisiones por deforestación y degradación forestal en los países desarrollados, y el papel de la conservación, manejo sostenible de los bosques y aumento de las reservas de carbono forestal en los países en desarrollo".

Abril 2008

Las negociaciones sobre las REDD son ahora asumidas por el Grupo de Trabajo Ad Hoc para las Acciones de Cooperación a Largo Plazo de la UNFCCC y por SBSTA.

Junio 2008

El Forest Carbon Partnership Facility (FCPF), del Banco Mundial, hace operativa la provisión de fondos para ayudar a los países en desarrollo a prepararse, evaluar y probar las actividades de la REDD.

Se establece el Congo Basin Forest Fund (CBFF) para reducir la deforestación en la cuenca del Congo mediante el mejoramiento de las capacidades locales en su manejo del bosque. Financiada inicialmente por un fondo de £100 millones (US$165 millones) de los gobiernos británico y noruego, el CBFF es concebido como un fondo de donantes múltiples.

La UNFCCC realiza un taller en Tokio, Japón, sobre asuntos metodológicos concernientes a la REDD. La reunión hace énfasis en la necesidad de establecer métodos sólidos y rentables para estimar los cambios en las cubiertas forestales y las reservas de carbono, y en la necesidad de mejorar las capacidades técnicas de los países en desarrollo para implementarlos.

Julio 2008

Se establece el programa UN-REDD programme para apoyar el diálogo internacional para la inclusión de la REDD en un régimen post 2012. Es una iniciativa conjunta del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA), el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Agosto 2008

Brasil establece un fondo internacional para financiar la reducción de la deforestación en el Amazonas, que deberá aumentar a más de US$21 mil millones para 2021. Noruega hace una promesa inicial de US$100 millones.

Diciembre 2008

La UNFCCC sostiene conversaciones sobre el cambio climático en Poznan, Polonia. Hubo mucho debate acerca de la REDD en los eventos colaterales y fuera del proceso formal de las Naciones Unidas, pero poco progreso en las conversaciones.

Abril 2009

Representantes indígenas de todo el mundo firman la Declaración de Anchorage sobre el cambio climático, haciendo énfasis en la necesidad de negociaciones internacionales sobre el tema para comprometer a los pueblos indígenas y respetar sus derechos, incluyéndolos en cualquier iniciativa acordada en la REDD.

El concepto de REDD-plus que incluye el papel de la conservación y el aumento de las reservas de carbono, es discutido en las conversaciones sobre clima de la UNFCCC en Bonn, Alemania.

Junio 2009

Los ministros de medio ambiente de África acuerdan adoptar la Declaración de Nairobi sobre clima[71.4kB], que incluye la necesidad de fondos para brindar incentivos con el propósito de reducir las emisiones mediante un manejo sostenible de los suelos.

Diciembre 2009

La UNFCCC sostendrá conversaciones sobre el cambio climático en Copenhague, Dinamarca. El Plan de Acción de Bali exige que en esas conversaciones se logre un acuerdo global que dé un marco internacional post 2012. Para la REDD, esto incluye acordar metodologías que permitan incluirla en la contabilidad del carbono y en los sistemas comerciales.

REDD para el desarrollo

Si las medidas de la REDD logran ser implementadas exitosamente, deberían proporcionar una valiosa oportunidad para que los países en desarrollo disminuyan sus emisiones de carbono al mismo tiempo que obtienen beneficios reales, como la conservación de la biodiversidad y el mejoramiento de los medios de subsistencia.

Algunos proyectos iniciales ya están demostrando el potencial de la REDD para satisfacer las metas del desarrollo. Un ejemplo es el trabajo de la Fundación para el Amazonas Sostenible (FAS) en Brasil. [7] Su programa Bolsa Forestal, desarrollado con las comunidades locales en el Amazonas, valora y compensa a los pobladores indígenas por su papel en la conservación del bosque. Según FAS, para 2008, la Bolsa Forestal había pagado recompensas mensuales a casi 5,000 familias.

FAS también ha ayudado a manejar la reserva Juma –establecida por el gobierno del estado de Amazonas en 2006, que comprende casi 600,000 hectáreas de bosque amazónico– como un proyecto de la RED en el cual la supervisión y control de la deforestación se financiarán bajo la venta de créditos. Se espera que el proyecto Juma prevenga la deforestación de más de 360,000 hectáreas de bosque tropical y libere consiguientemente más de 200 millones de toneladas de dióxido de carbono. [7]

El tamaño no es igual para todos

Pero el éxito de tales proyectos no garantiza que la REDD se pueda aplicar rápida y fácilmente en otros lugares. El principio básico de la REDD –que todos los países sean compensados por reducir las emisiones por deforestación– puede ser simple, pero el desarrollo de metodologías sólidas y equitativas para su ejecución no lo es.

Un obstáculo principal es la amplia variación que existe entre los países elegibles para la REDD, que van desde los que tienen una gran cobertura forestal combinada con alta deforestación, como ocurre en gran parte del sudeste de Asia, a los de baja cobertura forestal y baja deforestación, como se aprecia en el sur de Asia y algunas áreas del África sub sahariana. [5]

Esas circunstancias variables significan que los países individualmente tienen puntos de vista bastante diferentes sobre los atributos que harían de la REDD un mecanismo exitoso de apoyo. Los países con tasas históricamente altas de deforestación, por ejemplo, se beneficiarían aún más si se aplica un mecanismo de la REDD que use líneas de base históricas en lugar de proyectadas. Por el contrario, los países con baja cobertura forestal y bajas tasas de deforestación tal vez no se beneficiarían de ningún mecanismo de la REDD a menos que ésta incluyera actividades para aumentar las reservas de carbono.

Los 3 criterios E

Los investigadores del Centro Internacional de Investigación Forestal (CIFOR) en Indonesia han identificado algunos de los problemas que enfrentan los científicos y negociadores que buscan implementar las actividades de la REDD, enmarcando sus discusiones dentro de lo que en inglés se conoce como los "3 criterios E": Eficacia del carbono; Eficiencia de costos (rentabilidad), y Equidad y co-beneficios. [8]

Al evaluar si la REDD puede reducir efectivamente la emisión de gases de efecto invernadero, un obstáculo importante es la supervisión y verificación de los cambios en la cobertura forestal, especialmente en lo que refiere a degradación. Se requiere de una línea de base para determinar el grado de beneficio de la mitigación del cambio climático que pueda ser acreditado a un proyecto, además de métodos para evaluar si los cambios atribuidos a la REDD son permanentes –de manera que los créditos no se den solo por un retraso en la deforestación o degradación forestal– y para determinar si un proyecto exitoso de la REDD en una región simplemente no está conduciendo a la deforestación o degradación forestal en otra.

La eficiencia de los costos de las actividades de la REDD dependerá de los costos de supervisión, información y verificación, así como de los generados por la implementación de políticas y oportunidades de pago, donde a los usuarios de las tierras se les paga por renunciar a usos alternativos. Algunos investigadores han encontrado que, aunque la oportunidad de costos puede ser baja, es probable que muchos países en desarrollo requieran ingentes inversiones en construcción de capacidades, ciencia, políticas e instituciones antes de que puedan implementar la REDD (Ver: ¿Cuánto cuesta reducir las emisiones forestales?). El Instituto para los Recursos Mundiales (WRI por sus siglas en inglés) en Washington, ha resaltado la necesidad de explorar métodos para el financiamiento sostenible de los proyectos de la REDD y de otros incentivos positivos para una implementación exitosa. [9] 

En la evaluación de los asuntos de equidad y beneficios compartidos, es ampliamente reconocido que la REDD puede reducir la pobreza, mejorar la gobernabilidad forestal y ayudar a conservar la biodiversidad, pero esto dependerá en gran medida de la manera como se implementen los proyectos de la REDD. Algunos científicos argumentan que la REDD está demasiado limitada en su alcance y que sería mejor dar valor a todos los servicios de los ecosistemas de los bosques, no solo al carbono. Otros han expresado su preocupación sobre el tratamiento potencial de los pueblos indígenas y comunidades locales en los proyectos de la REDD. Otros grupos interesados, entre los que se incluyen las propias comunidades indígenas, han propuesto opciones para facilitar su participación en el proceso de toma de decisiones. [10]

Un nuevo consenso

Existen múltiples opiniones acerca de cómo podría y debería trabajar la REDD. Además de los países que han sido elegidos para la REDD, otras partes interesadas están enviando propuestas a la Convención Marco o contribuyendo al debate, incluyendo a los países desarrollados signatarios del Protocolo de Kyoto que desean créditos comerciales, y muchos organismos no gubernamentales.

Cualquier marco global debe ser lo suficientemente flexible para acomodarse a las diferentes necesidades de los países. Esto incluye reconocer las diferentes etapas de desarrollo de los países y sus capacidades para supervisar, informar y verificar las actividades de la REDD.

Pero, aunque la flexibilidad es importante, se necesitará acordar un marco general antes de que la REDD sea aceptada en un acuerdo global sobre cambio climático en Copenhague. Esto probablemente incluya un enfoque de tres fases que comprenda:

  • Desarrollo de una estrategia nacional de la REDD, que incluya el diálogo nacional, el fortalecimiento institucional y actividades de demostración;
  • Implementación de políticas y medidas desde las estrategias nacionales;
  • Pago por rendimiento sobre la base de cuantificar las emisiones forestales y la absorción de los bosques en comparación con los niveles de referencia acordados. [5]

El Cuadro 3 resume otros aspectos que también deberán ser abordados antes de que se adopte una estrategia final. Aunque algunos de ellos presentan dificultades técnicas, la mayoría tendrán dificultades políticas. Por ejemplo, sentar las líneas de base conlleva también un elemento técnico –cómo predecir de manera real la deforestación y la degradación futura en un escenario hipotético– pero, de igual forma, tiene consecuencias en torno a los beneficios que recibirá un país, pues las líneas de base determinarán el nivel desde el cual cada país debe comenzar a ser acreditado para las reducciones de las emisiones. [8]

Tema
Preguntas
Opciones
Nuevo consenso
Alcance

¿Qué actividades son elegibles?

Reducción de emisiones de la deforestación

(RED), reducción de emisiones de la deforestación y la degradación (REDD), o reducción de emisiones por deforestación y degradación y aumento de las reservas de carbono (REDD-plus)

Sólo se debe permitir la participación de los países en desarrollo. Los mecanismos deben incluir aspectos de deforestación y degradación, aunque el aumento de reservas va ganando más respaldo. La preferencia parece ser hacia enfoques por fases que comenzarían con la deforestación para continuar con actividades de degradación y mejora.

Nivel de referencia

¿A qué escala se debe calcular la reducción de emisiones?

¿En qué periodo de tiempo?
 
Escala: Sub nacional, nacional o global.
 
Periodo de referencia:

Línea de base histórica, línea de base ajustada históricamente o línea de base proyectada

 

Hay una fuerte preferencia por los cálculos nacionales, aunque ello podría afectar a algunos países en desarrollo que no tienen la capacidad de crear una contabilidad nacional de carbono. Muchas propuestas no gubernamentales prefieren las líneas de base históricas, mientras que la mayor parte de propuestas gubernamentales sugieren las líneas de base históricas con un factor de ajuste de desarrollo.

Distribución
¿Adónde va el dinero?
¿Existe un mecanismo para premiar las reservas de carbono?
 
Dinero: Redistribución de fondos existentes.

Mecanismo: Financiación adicional a través de, por ejemplo, donaciones voluntarias, ingresos por subastas o de un impuesto sobre actividades como el transporte marítimo o la aviación.

Relativamente pocas propuestas incluyen las medidas de redistribución.

 
Financiamiento
¿De dónde viene el dinero?
¿Existen múltiples fuentes de financiación?

De un fondo voluntario, del mercado de carbono o de un mecanismo ligado al mercado

Hay cada vez más acuerdo sobre un enfoque gradual que combine diferentes fuentes de financiación para diferentes aspectos de la REDD que tengan probabilidades de ser exitosos. Esto permitiría también a los diferentes países usar diversos mecanismos, de acuerdo con sus niveles de desarrollo y otras necesidades.

Cuadro 3: Temas esenciales a ser considerados en las metodologías de la REDD (basados en el análisis de 32 propuestas en [5]).

El camino a Copenhague

Aunque la REDD no está formalmente establecida en el marco de la UNFCCC, ya se están vendiendo algunos de sus créditos en los mercados voluntarios y se están otorgando algunos financiamientos iniciales para proyectos piloto. El Forest Carbon Partnership Facility, del Banco Mundial, incluye un mecanismo disponible para ayudar a los gobiernos a participar en la REDD. En particular, ayuda a los países en desarrollo a estimar sus reservas forestales de carbono, establecer escenarios nacionales de referencia, calcular sus costos de oportunidad y diseñar sistemas de supervisión, información y verificación. A setiembre de 2008, 14 países tropicales y subtropicales estaban haciendo uso de este mecanismo. [6]

Se ha establecido el programa formal de la REDD de las Naciones Unidas con seis proyectos, un presupuesto total aprobado de más de US$25 millones y compromisos a la fecha (mayo 2009) de US$52millones. Este programa en un inicio financiará proyectos piloto para evaluar si "las estructuras de pago cuidadosamente estructuradas y la capacidad de apoyo pueden crear los incentivos para asegurar reducciones de emisión reales, duraderas, viables, confiables y medibles, al mismo tiempo que mantienen y mejoran el suministro de otros servicios del ecosistema forestal". [11]

No obstante, el futuro de la REDD sigue siendo incierto. Como el plazo para la entrega de borradores al Plan de Acción de Bali se acerca a su fin, aún no está claro qué se acordará cuando la futura acción global de respuesta al riesgo del peligroso cambio climático se discuta en Copenhague.

La importancia de identificar enfoques para mitigar las emisiones de carbono provenientes de la deforestación y de la degradación forestal está firmemente inscrita en el orden del día. Pero no queda claro todavía si será posible desarrollar una metodología sólida de la REDD que pueda proporcionar reducción de emisiones que sean efectivas y equitativas y estén sustentadas por opciones financieras sostenibles.

La contribución de los científicos e ingenieros al desarrollo de soluciones técnicas sólidas, la implementación de proyectos piloto y el debate político informado pueden –y deben– jugar un papel fundamental en la configuración del resultado final.

Hannah Chalmers es investigadora del Energy Technology for Sustainable Development Group del Imperial College London y consultora de cambio climático y energía de SciDev.Net.

Referencias

[1] Forests: The green and REDD of climate change [67kB]. UN-DESA (2009)
[2] State of the World's Forests. FAO (2009)
[3] Carbon Emissions from Land Use, 1950 to 2000. World Resources Institute (2003)
[4] Stern, N. Stern Review on the Economics of Climate Change. HM Treasury (2006)
[5] Parker, C. et al. Little REDD+ book. Global Canopy Programme (2008)
[6] Tauli-Corpuz, V. et al. Guide on climate change and indigenous peoples [5.18MB]. Tebtebba (2008)
[7] Amazonas Sustainable Foundation. (2009)
[8] Angelsen, A. (ed.) Moving ahead with REDD: Issues, options and implications [1.62MB]. CIFOR (2008)
[9] Daviet, F. Beyond carbon financing: The role of sustainable development policies and measures in REDD [699kB]. World Resources Institute (2009)
[10] The Anchorage Declaration. Indigenous Peoples' Global Summit on Climate Change (2009)
[11] UN-REDD Programme Fund. UNDP (2009)

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