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  • ¿Qué significa el nuevo Papa para el sector del desarrollo?

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Hay gran esperanza de que el Papa Francisco marque una era de reforma sanitaria y activismo social, pero quedan dudas, dice Imogen Mathers.

A medida que el polvo se ha asentado en la elección que los cardenales han hecho del Papa para la Iglesia Católica, la mirada de la comunidad del desarrollo se mantiene fija en el argentino que ahora está al frente del Vaticano.

Con el sector preparándose para el Día Mundial de la Salud este fin de semana (7 de abril), continúan los debates acerca de los cambios —si ocurren— que el Papa Francisco hará en la iglesia cristiana más grande del mundo, y si como licenciado en química y jesuita estudioso será más abierto a los diálogos científicos sobre temas sanitarios y sociales críticos.

DE UN VISTAZO

  • El nuevo Papa se compromete a priorizar a los pobres del mundo
  • El sector del desarrollo espera con optimismo un Papado más abierto y pro ciencia
  • Sin embargo, el cambio es probable que siga siendo modesto, obstaculizado por el conservadurismo doctrinal y la burocracia

Las organizaciones afiliadas a la Iglesia Católica ejecutan programas de ayuda, salud y educación en todo el mundo; la Iglesia mantiene relaciones diplomáticas formales con 180 países y tiene estatus de observador en la ONU, por lo que su postura en cuestiones clave del desarrollo es de gran importancia.

Hay muchas más preguntas acuciantes: ¿este autoproclamado “Papa de los pobres” marcará una era de altruismo radical, empujando la mitigación de la pobreza a la palestra y cumpliendo sus promesas de las últimas semanas?, ¿O verá rota su lealtad declarada a las comunidades más marginadas del mundo en la lucha interna del Vaticano y la burocracia?

El tiempo lo dirá. Por ahora, la esperanza es que la promesa del Papa Francisco a los pobres pueda, y sea, traducida en acción social aplicable.

Se ha conjeturado mucho sobre la crianza del ex arzobispo en el Sur del globo, sobre su estilo de vida modesto y su postura abierta acerca de diversos temas sociales y económicos, desde los abusos contra los derechos humanos y la “esclavitud urbana” que abundan en Buenos Aires, hasta la violencia de género y los oscuros alcances del capitalismo neoliberal.

Su sólida mezcla de humildad y activismo en derechos humanos ha traído esperanza a los que esperan que el Vaticano finalmente use toda su fuerte influencia para crear un mundo mejor y más justo.

“Sabemos que es muy fuerte en justicia social; un hombre sencillo y humilde”, dijo Chris Bain, director de la Agencia Católica de Desarrollo CAFOD, a The Guardian el mes pasado. “Espero que él ponga la pobreza global, el cambio climático y el desarrollo ambiental más arriba en la agenda de la Iglesia”. [1]

Francisco Hernández, coordinador regional para América Latina y el Caribe de Caritas Internacional —el brazo oficial de la Iglesia Católica en cuestiones humanitarias y de desarrollo—, ha hablado de sus esperanzas de un “Papa universal que realmente se preocupe por todo el mundo”. [2]

Apertura científica


Entre aquellas personas y grupos que trabajan para poner a la ciencia en el corazón del desarrollo, la elección del Papa Francisco de un tomar el nombre de un protector del ambiente, su formación en química y la habitual defensa de los jesuitas del rigor académico se han promocionado como el anuncio de un renovado compromiso del Vaticano con la ciencia.

Un reciente editorial de Nature expresó esperanzas tentativas de que el Papa Francisco amplíe el espíritu de investigación que ha definido el compromiso del Vaticano con la ciencia —al menos en algunas cuestiones— a partir del siglo XX. [3]

“La erudición es simplemente una parte de ser un jesuita”, dice James Matarazzo, copresidente del Grupo de Trabajo de la Fe en el Consorcio del Reino Unido sobre SIDA y Desarrollo Internacional.

“Los jesuitas son conocidos por sus instituciones educativas, muchas de las cuales son de clase mundial”, dice a SciDev.Net. La formación jesuita de entre ocho a 14 años implica el estudio académico intensivo a través de una amplia gama de disciplinas —las ciencias y la medicina, así como las humanidades— y los jesuitas enseñan y guían la estrategia académica tanto en instituciones católicas como seculares del mundo.

En el pasado, prominentes jesuitas del Vaticano han hablado públicamente sobre su compromiso con la investigación científica: en un discurso en el Centro de Ciencias de Glasgow, Reino Unido, en 2006, el astrónomo residente jesuita Guy Consolmagno remarcó que “la religión necesita de la ciencia para mantenerla alejada de la superstición y cercana a la realidad, para protegerla del creacionismo”.

Matarazzo dice que la percepción popular de que la religión y la ciencia a menudo están en desacuerdo no es aplicable en el Vaticano. “El Vaticano ve la ciencia y la fe como entidades separadas pero complementarias”. “Es bastante abierto de mente cuando se trata de la investigación científica básica en muchas áreas, y temas como la evolución darwiniana simplemente no son un problema para ellos”.

Cuando se trata de asuntos menos controvertidos, entonces, Matarazzo predice que el apoyo del Papa Francisco a la investigación científica será una continuación “muy positiva” de un legado papal moderno de ser “bastante proactivo y pro ciencia”. 

Los especialistas en desarrollo esperan que el Papa ajuste la posición de la Iglesia sobre el uso del condón

Flickr/randomtruth


Obstinación dañina

Por supuesto, el catolicismo y la investigación científica no siempre han sido compañeros felices.

Recientemente, las esperanzas publicitadas para un debate científico optimista en la Iglesia han sido atemperadas por la advertencia de que la posición de Francisco sobre el control de la natalidad, la sexualidad y el aborto probablemente permanecerá bajo el yugo de un estrecho conservadurismo doctrinal, con implicaciones de largo alcance para los programas sociales y de investigación en el mundo en desarrollo.

“Cuando se llega a cosas que fundamentalmente desafían la doctrina, como la investigación con células madre que involucra fetos abortados, entonces la Iglesia comienza a endurecerse”, dice Matarazzo.

En el mundo, y especialmente en el sector del desarrollo, durante mucho tiempo ha habido desesperanza sobre la intransigencia del catolicismo sobre el uso del condón para la prevención del VIH/SIDA, como otros urgentes temas sociales y sanitarios.

En algunas partes del mundo, donde la fuerte práctica religiosa va de lado de la pobreza arraigada y de una alta prevalencia del VIH, el papel de la Iglesia es potente, afectando a la práctica social, el financiamiento de la salud, el apoyo a la investigación, la educación y muchos otros temas.

Mientras que el Vaticano podría haber suavizado ligeramente su línea sobre el uso del preservativo en la última década, el cambio no ha sido sustancial. En 2010, el Papa Benedicto XVI dijo que los condones pueden, en algunas circunstancias, ser moralmente justificados para reducir el “riesgo de infección, en un primer paso de un movimiento hacia una manera diferente, más humana, de la vida sexual”.

El pronunciamiento puso nervioso a algunos en las filas conservadoras de la Iglesia, pero para muchos fue visto como el anuncio de que el tan buscado cambio radical respecto a la posición de esta institución sobre la anticoncepción y el VIH podría estar próximo.

‘Levantando la prohibición’

Alice Welbourn, directora fundadora de la Fundación Salamandra —que hace campaña sobre cuestiones vinculadas al VIH, género y salud reproductiva—, cree que permitir el uso del preservativo sería lo más importante que el nuevo Papa podría hacer.

“Si el Papa Francisco levanta la prohibición de los condones, de un solo golpe también podría proteger la vida de millones de católicos en el mundo, [y ayudarlos a prevenir] que contraigan el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, algunas de las cuales, como la clamidia, también causan infertilidad”, dijo a SciDev.Net.

“Los preservativos salvan vidas: evitan que la gente con VIH, incluida yo misma, comparta el virus con parejas estables, que también son nuestros cuidadores cuando nos enfermamos”, dijo Welbourn. “El uso del condón en tiempos de SIDA adquiere un gran sentido”.

La opinión está dividida sobre si el Papa Francisco tomará un enfoque más realista sobre la enseñanza del uso del condón.

Matarazzo cree que el Papa mostrará una “voluntad de participar” en enfoques pragmáticos para la prevención del VIH, pero no llegará a “hacer ningún tipo de cambios fundamentales en el control de la natalidad”.

Hasta que las esperanzas de Welbourn por una "firme postura" lleguen, muchos en la Iglesia y las organizaciones benéficas afiliadas a ella están tomando acciones prioritarias que se apartan de la línea del partido.

En los países incondicionalmente cristianos del mundo en desarrollo y en particular en África Subsahariana, se sabe que agencias de asistencia, e incluso algunos obispos católicos, promueven y distribuyen condones gratuitamente en un intento desesperado por salvar vidas, dice Matarazzo.

Hay un pragmatismo a nivel de base que no puede siempre concordar con aquel de las partes superiores de la jerarquía de la Iglesia, dice.

Apoyo por un mundo más verde

En el sector de los medios de comunicación y el desarrollo, también hay esperanza de que un compromiso con la protección del ambiente sea un fuerte enfoque de este pontificado. El ‘Informe de Desarrollo Humano 2013’, publicado por la ONU el mes pasado, advirtió que “las amenazas ambientales se encuentran entre los obstáculos más graves para elevar el desarrollo humano”, y que otros tres mil millones de personas podrían ser caer en la pobreza sin una “acción global coordinada”. [4]

Los expertos predicen que el Papa Francisco no trabajará para aumentar la conciencia de los vínculos entre cambio climático y pobreza

Flickr/BBC World Service

Muchos esperan que el nuevo Papa use la influencia de la Iglesia para reenfocar la atención en los vínculos entre inseguridad ambiental y pobreza.

“Mi conjetura es que va a tomar la línea de que la pobreza y el cambio climático están relacionados”, dice Matarazzo. “Me imagino que su preocupación principal será que cualquier efecto en el clima mundial afectará negativamente a los más pobres”.

Pero más allá de las declaraciones públicas, los gestos simbólicos y los sermones, ¿qué mecanismos puede usar el nuevo Papa para promover el papel de la ciencia en el desarrollo, y un mayor compromiso con el desarrollo humanitario?

Muchas de las 160 agencias afiliadas al Vaticano en el mundo trabajan en la interfaz de la investigación y el desarrollo, con los avances científicos alimentando y dando forma a programas para la prestación de asistencia sanitaria hasta la adaptación al cambio climático. Y la Iglesia tiene otras posibilidades importantes que influyen en la formulación de políticas.

La Santa Sede —el gobierno episcopal de la Iglesia Católica de Roma— mantiene relaciones diplomáticas formales con 180 Estados y organizaciones intergubernamentales, incluida la Unión Europea.

Desde 1964 ha sido Estado observador permanente en la ONU, un canal que usó para intentar dar forma a políticas en temas que van desde los cultivos genéticamente modificados hasta el VIH/SIDA. Los representantes de la Santa Sede, incluyendo los dos inmediatos predecesores del actual Papa, han hecho declaraciones de políticas formales y conferencias en la Asamblea General de la ONU, y se les permite participar en negociaciones de políticas privadas.

Posición controversial

Inevitablemente, con frecuencia esto ha provocado controversia, con críticos reprendiendo a la Iglesia por su cercanía con la política conservadora de Estados Unidos y su postura sobre el VIH/SIDA y el control de la natalidad, junto con las acusaciones regulares de una receptividad peligrosa hacia el lobby corporativo, de las multinacionales agrobiotecnológicas, por ejemplo.

Los expertos predicen que el Papa Francisco estará muy alerta a que el acceso especial de la ONU a la Santa Sede sea un canal que debe usarse hábilmente.

Y, mientras la comunidad internacional cambia su foco hacia la fecha límite de los Objetivos del Desarrollo del Milenio post 2015, muchos en el sector de desarrollo católico esperan que el Vaticano y los defensores de los derechos humanos que ahora están a la cabeza pondrán a prueba su fuerza para ayudar a crear el próximo grupo de objetivos de desarrollo de la ONU: los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha dicho que espera que la ONU y el Vaticano puedan trabajar juntos en “elementos centrales del desarrollo sostenible”. La pregunta es si esto probará ser políticamente posible y, de hecho, beneficioso, para la comunidad mundial.

Sin embargo, también hay temores de que la relativa inexperiencia del Papa en la geopolítica lo hagan vulnerable a la manipulación.

Los próximos años serán una prueba de fuego para la capacidad del Papa para negociar y equilibrar las demandas conflictivas de la fuerza implacable de una Iglesia creciente y socialmente diversificada.

Mientras, alrededor del mundo, hay cierto optimismo de que la permanencia del Papa Francisco en la casa de San Pedro se caracterizará por una empatía valiente y comprometida, y que utilizará la influencia de la institución para ayudar a mejorar las vidas de miles de millones que viven en la pobreza y dar comienzo a una nueva era por un mundo mejor y más justo.

Referencias

[1] Poverty Matters Blog Will Pope Francis's appointment be a positive step for poor countries? (Guardian, 14 marzo 2013)

[2] Pasquini, E.L. New pope: good for the poor? (Devex.com, 14 marzo 2013)

[3] Editorial A pope for today (Nature, 19 marzo 2013)

[4] Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Human Development Report 2013 (PNUD, marzo 2013)

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