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  • Climatólogos deben mostrarse más abiertos con los medios

Debacle del 'Climagate' se debió a problemas de la comunicación, no de la ciencia. Urge una relación abierta entre periodistas e investigadores. 

Hace dos meses los investigadores del clima que trabajan en la próxima evaluación mundial para el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), recibieron una carta del director del panel, Rajendra Pachauri, dando instrucciones sobre cómo relacionarse con los medios de comunicación. 

En ella reconocía que tras el reciente interés mediático sobre el trabajo del IPCC, es probable que los investigadores sean exhaustivamente consultados sobre su trabajo y sobre el propio IPCC. Pero, refiriéndose a los últimos cuestionamientos, Pachauri señaló: “Mi recomendación sería mantener alejados a los medios de comunicación”. 

Luego de que esta declaración se hiciera pública — y fuera ampliamente criticada — Pachauri dijo que él había hecho “una mala elección de palabras” que no reflejaban la política del IPCC: “En tiempos en que el trabajo de los científicos del clima está sometido a intenso escrutinio, es esencial que promovamos una comunicación clara y abierta con los medios de comunicación y el público”, escribió. 

Pero la inquietud causada por su declaración inicial no sólo refleja sensibilidad sobre la solidez de la ciencia del cambio climático, sino también sobre la forma en que ésta es reporteada y la estrecha relación que ello requiere entre científicos y periodistas. 

Es esencial que, al fortalecer la ciencia, no se pongan excesivas restricciones a la comunicación.
 
Limitaciones que causan daños 

La sensibilidad refleja el daño a la credibilidad del trabajo del panel tras las acusaciones del año pasado, amplificadas a través de los medios, indicando que científicos de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido, estaban ocultando información que podía socavar el consenso científico sobre la creciente amenaza del calentamiento global. 

Los involucrados en el llamado ‘Climagate’ ya han sido eximidos de cualquier falta a la conducta científica. Varias investigaciones han confirmado que la ciencia subyacente al consenso es sólida. 

Pero las investigaciones también han confirmado que algunas de las acciones de los científicos, tales como borrar correos electrónicos que podían considerarse como solicitudes sujetas a la libertad de información, reflejan falta de apertura. 

Esto, junto con los relativamente menores, pero altamente publicitados errores en los informes del IPCC, ha perjudicado la credibilidad de todo el proceso de creación de consensos del IPCC, y ha llevado a un posible replanteamiento de la forma en que opera, incluyendo su política hacia los medios de comunicación. 

La comunicación es la clave 

Una revisión del panel establecido por el Consejo Interacadémico (IAC, por sus siglas en inglés) ha publicado recientemente varias recomendaciones sobre lo que el IPCC necesita hacer para restablecer la credibilidad en su trabajo. 

Éste concluye que el IPCC requiere reformas fundamentales en su estructura administrativa para situar sus operaciones sobre una base más sólida, más que simplemente dejarlas a la comunidad científica y a nombramientos de tiempo parcial. 

El IAC también señala que las controversias sobre los hallazgos del IPCC han surgido en gran medida no por la forma en que han sido identificadas las amenazas climáticas, sino por la forma como han sido comunicadas. 

Además, hace varias sugerencias sobre cómo ayudar a los medios de comunicación a mejorar la cobertura de la inevitable incertidumbre que rodea a las predicciones del cambio climático, lo que no es fácil considerando que las organizaciones de noticias prefieren centrarse en hechos establecidos (o las impugnaciones a éstos). 

Es relativamente fácil proveer un resumen preciso sobre los hallazgos preliminares de un artículo científico, particularmente si éste es acompañado de un comunicado de prensa de la revista y/o la institución de investigación involucrada, como está ocurriendo cada vez con mayor frecuencia. 

Más difícil es promover una interpretación equilibrada de los resultados, en la medida en que cualquier comunicado de prensa, casi inevitablemente, tenderá a favorecer los intereses de las instituciones u organizaciones que lo emiten. Esto aplica de igual forma a agencias gubernamentales y organismos no gubernamentales. 

Se necesita un contacto profundo entre periodistas y científicos para discutir y representar de forma precisa tanto los hallazgos de la investigación como sus implicancias. 

Guardianes podrían cerrar puertas 

Pero parece que ahora el IPCC está considerando formas de aumentar el control sobre cómo es interpretado su trabajo, al establecer políticas para los vínculos entre científicos y periodistas. Pachauri puede haber ido muy lejos en su comentario inicial. Pero su aclaración — que más bien sugiere que cualquier cosa que se diga sobre el trabajo del IPCC debiera provenir del mismo IPCC — da una impresión de cautela, por no decir de desconfianza. 

Un ejemplo claro: cuando el colaborador de SciDev.Net, Alex Abutu, pidió datos de contacto de los científicos africanos nominados en los grupos de trabajo del IPCC, un encargado de comunicaciones indicó que las solicitudes para contactarse con los científicos participantes debían “hacerse a través del equipo de medios y comunicaciones”. Y que no se entregarían detalles hasta que los científicos involucrados hubiesen sido capacitados para trabajar con los medios. 

Como ha advertido Andrew Revkin, periodista de cambio climático y bloguero del New York Times, este enfoque podría ser efectivo en el mundo desarrollado. Pero en países en desarrollo, donde puede faltar una tradición de apoyo institucional para los vínculos entre periodistas y científicos, esto podría en realidad aumentar la brecha entre los dos, particularmente si la capacitación en medios no está próxima. 

El IPCC será aplaudido por su determinación a dar los pasos necesarios para restaurar su credibilidad después de sus experiencias del año pasado. Pero en el proceso, debe asegurar que también se construya y mantenga la confianza entre científicos y periodistas, y no se creen obstáculos que, aunque en principio tengan buenas intenciones, en la práctica puedan hacer que un contacto más cercano entre ambos se vuelva más difícil en la práctica. 

David Dickson
Director, SciDev.Net



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