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‘Ley Monsanto’ pone en juego patentes agrícolas en Chile
  • ‘Ley Monsanto’ pone en juego patentes agrícolas en Chile

Crédito de la imagen: Flickr/Mapuexpress

De un vistazo

  • Opositores dicen que el proyecto de ley favorece a empresas grandes sobre pequeños agricultores

  • Pero las compañías de biotecnología rechazan el argumento de que reduciría injustamente el uso de las semillas

  • Derechos sólidos de propiedad intelectual podrían fomentar las exportaciones agrícolas, dicen sus partidarios

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[SANTIAGO] Los activistas que protestaron el mes pasado en más de doce ciudades chilenas contra un proyecto de ley conocido como la ‘Ley Monsanto’, por la mayor empresa biotecnológica estadounidense, planean más manifestaciones si la tramitación del proyecto avanza en el Senado.
 
Mientras tanto, partidarios del proyecto en su mayoría asociaciones de grandes agricultores están presionando a los senadores para que la respalden.

Si UPOV 91 se transforma en ley, será ilegal para los agricultores guardar e intercambiar semillas”.
 

Iván Santandreu
Chile sin Transgénicos

El tema en discordia es la implementación legal en Chile de la última versión del Convenio Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV 91).
 
Como firmante de la versión de 1978, Chile ya protege los derechos de propiedad del obtentor nombre que se le da a una persona o empresa que ‘crea’ una nueva variedad vegetal pero los activistas sostienen que la nueva versión del convenio está hecha a la medida de los obtentores comerciales en desmedro de los convencionales.
 
“UPOV 91 extiende los derechos de propiedad intelectual a las compañías semilleras, aumentando así su monopolio sobre la producción e intercambio de semillas”, dice a SciDev.Net Iván Santandreu, co-fundador de la ONG Chile Sin Transgénicos.
 
“Si la UPOV 91 se transforma en ley, será ilegal para los agricultores guardar e intercambiar semillas”, añade.
 
Pero Miguel Sánchez, director ejecutivo de ChileBIO, asociación de compañías de biotecnología agrícola, dice: “UPOV 91 permite al obtentor pedir que se le pague por el uso de una variedad protegida, incluso retroactivamente”.
 
“Pero nadie obliga a un agricultor a comprar y utilizar una variedad con protección intelectual. Si lo hace es por decisión propia y para obtener mejores resultados en su producción”.
 
Sánchez añade que los temores de los activistas de que cualquier persona se va a poder adueñar de vegetales o semillas nativas o con uso histórico en nuestro país son inválidos.
 
“Un desarrollador de semillas no puede reclamar derechos de propiedad intelectual sobre una especie vegetal, el maíz por ejemplo. Solo lo puede hacer si ha desarrollado una variedad de maíz con una característica que la hace nueva y distinta de otras variedades”, dice Sánchez a SciDev.Net.
 
Otro temor de los activistas es que el proyecto de ley pavimentaría el camino para los cultivos GM en Chile al permitir que las compañías registren semillas transgénicas (el cultivo de vegetales OGM no está autorizado en Chile).
 
“Este argumento está equivocado: UPOV 91 no menciona a los OGM”, dice a SciDev.Net Patricio Parodi, asesor científico del Ministerio de Agricultura.
 
“Los activistas están mezclando la adopción por Chile de UPOV 91 con el proyecto de ley que regula el uso de cultivos genéticamente modificados, que ha estado durmiendo en el Congreso desde 2006. Solo esta última ley podría autorizar el cultivo de los OGM en Chile,” añade.
 
Santandreu replica que, aunque UPOV 91 no nombra a los OGM, sí se refiere al mejoramiento genético de plantas que va desde la hibridación hasta la ingeniería genética.
 
Pero los políticos, los grandes agricultores y las compañías agrícolas que respaldan el proyecto de ley afirman que un país exportador de productos agrícolas como Chile necesita una protección sólida de los derechos de propiedad intelectual.
 
“No podemos parecer un país pirata en cuanto a la propiedad intelectual. Chile ha firmado muchos acuerdos de libre comercio, incluyendo con EE.UU. y Japón, sobre la base de reciprocidad en cuanto a los derechos de propiedad intelectual”, dice Parodi.
 
José Antonio Poblete, gerente comercial de la Asociación Gremial de Viveros Frutales, declaró al Tribunal Constitucional el año pasado: “Si Chile no adhiere a la UPOV 91, todos los esfuerzos por obtener nuevas variedades en 12 programas genéticos de nuevas variedades de frutas no serán recompensados”.
 
Pero estos argumentos no convencen a los activistas en contra de los OGM.
 
“Organizaremos nuevas manifestaciones apenas haya resultados importantes [sobre el proyecto de ley] en el Congreso”, dice Santandreu.
 
Enlace a Convenio Internacional para la Protección de Obtentores Vegetales
 
La versión original de este artículo se publicó en la edición Global de SciDev.Net
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