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Más ciencia ciudadana para conocer biodiversidad
  • Más ciencia ciudadana para conocer biodiversidad

Crédito de la imagen: Chris Stowers / Panos

De un vistazo

  • Científicos ciudadanos contribuyen a la ciencia ambiental global

  • Voluntarios ayudan a monitorear biodiversidad y recolectar datos de precipitación

  • Programas existentes de ciencia ciudadana deben expandirse y escalar

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Los ‘científicos ciudadanos’, aquellos miembros del público que voluntariamente se comprometen con trabajo científico, ya contribuyen en gran medida a la ciencia ambiental, pero aún podrían apoyar mucho más en las evaluaciones regionales y globales de la biodiversidad, dice un estudio publicado en la revista Biological Conservation (3 de noviembre).

“Hemos visto un amplia gama de participantes capaces de hacer contribuciones realmente importantes, incluyendo grupos de estudiantes y miembros de la comunidad local”, apunta Mark Chandler, autor líder del estudio y director de investigación en la organización sin fines de lucro Instituto Earthwatch, quien además identifica varios caminos para inducir a los científicos ciudadanos a recolectar datos.

Por ejemplo, los institutos de investigación podrían trabajar con comunidades locales para ayudar a monitorear la biodiversidad en hábitats y especies que cuidan los voluntarios, tales como bosques y especies que son cazadas como alimento, por razones económicas o culturales; los locales usualmente conocen bien la diversidad donde viven. Pueden promoverse aplicaciones globales, tales como iNaturalist o eBird para grupos urbanos, administradores de parques y turistas para ayudar a capturar registros fotográficos y especies en determinadas locaciones.

“Tener una red más formal también podría ser útil porque nos ayudaría a colectar los datos en un único lugar y tenerlos más accesibles”

Elisabeth Holland, Centro Pacífico para el Desarrollo Ambiental y Sostenible


El apoyo podría extenderse a grupos locales e instituciones para aumentar su capacidad en el desarrollo de programas de ciencia ciudadana, dice el estudio. Este apoyo local será esencial para escalar esfuerzos locales vía portales de ciencia ciudadana y repositorios de datos, así como para incrementar la experiencia técnica, explica el reporte.
 
El estudio agrega que parte de esta inversión en ciencia ciudadana puede ser en un pequeño número de instituciones capaces de administrar, evaluar y compartir los datos. También hay redes de observación de la biodiversidad regional que podrían ser útiles.

Con el fin de garantizar la seguridad y protección, Chandler dice que podría ser necesario evaluar, en primer lugar, cuáles serían los posibles riesgos y determinar límites alrededor de áreas vedadas por su elevado riesgo.

“También es necesario tener un equipo entrenado para gestionar posibles problemas”, explica. “Cuando entran los datos, un experto local debe revisarlos y, si los colectores están de acuerdo, deben ser compartidos local y globalmente mediante organizaciones, tales como el Servicio Mundial de Información sobre Biodiversidad”.

Elisabeth Holland, directora del Centro Pacífico para el Desarrollo Ambiental y Sostenible en Fiji dice que algunos países en el Pacífico ya tienen programas de ciencia ciudadana, pero que deberían ser escalados y expandidos a través de la región.

Por ejemplo, en Vanuatu, miembros de la comunidad local están recolectando datos de precipitación que, si se extienden a otros países en la región, podrían ser muy útiles pues “tenemos una red de medidas meteorológicas muy dispersas que pueden ayudarnos a describir el cambio climático”.

“Tener una red más formal también podría ser útil porque nos ayudaría a colectar los datos en un único lugar y tenerlos más accesibles”, dice Holland a SciDev.Net.

“Idealmente, la información será accesible a la comunidad y al mundo, por lo que tenemos la capacidad de hacer análisis de metadatos y buscar patrones regionales más amplios”.
En Colombia, el investigador Jorge Botero dice que los observadores de aves demuestran el “enorme potencial que tiene la ciencia participativa en el conocimiento de las aves porque no solamente salen a verlas y tomar fotografías, sino suben sus registros a una plataforma mundial georeferenciada, ebird, donde quedan disponibles a cualquier persona del mundo”.

Para escribir una de las fichas del Libro Rojo de Aves de Colombia sobre una especie en particular, Botero consultó la plataforma buscando registros no publicados en artículos científicos sobre su distribución. “Fue muy útil”, dice a SciDev.Net.

Agrega que aunque esa actividad se está convirtiendo en una verdadera ciencia participativa, tiene problemas: “al ser ciudadanos no expertos, las posibilidades de error son mayores aunque haya filtros y revisores”, comenta.

Este artículo fue producido por la Edición de Asia Sudoriental y el Pacífico de SciDev.Net, con información adicional de América Latina y el Caribe

Referencias

Mark Chandler y otros. Contribution of citizen science towards international biodiversity monitoring (ScienceDirect, 2 Noviembre 2016)
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