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  • El cultivo de caña de azúcar puede enfriar el clima

[CURITIBA] El cultivo de caña de azúcar, la principal fuente de biocombustible de Brasil, enfría el clima local cuando se lo compara con la siembra de otros cultivos o con el uso de la tierra para el ganado, halló una investigación publicada en Nature Climate Change (17 de abril). 

El estudio, realizado por investigadores del Instituto Carnegie y de las universidades de Stanford y de Montana, en Estados Unidos, es el primero en cuantificar los efectos directos que tiene sobre el clima la expansión de la caña de azúcar en áreas de cultivo y pastoreo en el cerrado brasileño, el segundo mayor bioma del país, que se extiende por ocho estados. 

El equipo analizó datos de centenares de imágenes satelitales capturadas en cerca de 1,8 millón de kilómetros cuadrados —tres veces la superficie de Francia— considerando la temperatura, la reflectividad (radiación incidente reflejada por una superficie), la pérdida de agua del suelo por evaporación y de la planta por transpiración. 

Descubrieron que transformar áreas con vegetación natural en áreas de actividad ganadera o para otros cultivos aumenta la temperatura en el cerrado, en promedio, en 1,55° C, pero que el cultivo posterior de caña de azúcar en esas tierras lleva a un enfriamiento de cerca de 0,93° C. Pese a ello, la caña genera un aumento de la temperatura local de 0,62° C si se compara con la vegetación natural. 

“Nuestra investigación es una prueba más de que la caña puede brindar beneficios para el clima, siempre que su cultivo sea cuidadosamente planificado y no interfiera con la vegetación natural. Potencialmente, estos beneficios pueden manifestarse tanto local como globalmente”, dijo a SciDev.Net el coordinador de la investigación, Scott Loarie. 

Según el estudio, el cultivo de caña enfría el ambiente porque refleja la luz solar devolviéndola al espacio, y porque las plantas ‘exhalan’ agua más fría que otros cultivos.

El profesor y coordinador del Laboratorio de Procesamiento de Imágenes y Geoprocesamiento de la Universidad Federal de Goiás, Laerte Guimarães Ferreira Junior, reconoció que la expansión de la caña de azúcar en áreas de pasturas sustituyó un mal sistema de enfriamiento y almacenamiento por otro mucho más eficiente. 

Sin embargo, señaló que aún son necesarias políticas públicas específicas para aprovechar mejor el cerrado. “Hay un precio que pagar, pues la caña demanda riego y necesitamos saber qué impacto tendrá esto a corto, mediano y largo plazo en el ciclo hidrológico. Asimismo, se utilizarán más fertilizantes, con impactos en los ciclos biogeoquímicos del cerrado”, dijo. 

Ferreira Junior agregó que con la sustitución de áreas de pasto por caña es preciso hacer que las pasturas sean más productivas. Pero esto cuesta caro y demanda políticas públicas eficientes de gobierno territorial, opinó.

Enlace al estudio completo en Nature Climate Change

Referencias

doi:10.1038/nclimate1067