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  • Nanotecnología para asegurar agua potable a los pobres

La nanotecnología encierra el enorme potencial de proveer agua limpia a los pobres del mundo, pero falta superar muchos retos para lograrlo.

Cuando hace más de 30 años el economista Fritz Schumacher acuñó la expresión "lo pequeño es hermoso", lo hizo con la esperanza de impulsar las "tecnologías intermedias", que emplean técnicas, conocimientos y materiales locales, antes que soluciones de alta tecnología, para resolver los problemas de los pobres.

Sin embargo, en el último tiempo la frase ha adquirido un significado diferente, a medida que científicos e ingenieros comenzaron a desarrollar la nanotecnología — procesos que controlan la materia a escala atómica o molecular — y demostraron que también este campo puede fomentar el desarrollo sostenible.

En nanotecnología, no hay área más promisoria que el tratamiento del agua. Las técnicas de nanofiltración y las nanopartículas pueden reducir o eliminar contaminantes y contribuir a lograr un Objetivo de Desarrollo del Milenio clave: reducir a la mitad la cantidad de personas que carecen de acceso sostenible al agua potable, hacia 2015.

Los retos son muchos y no se limitan solo a cuestiones técnicas. Algunos se relacionan con la seguridad e higiene, y la importancia de contar con normas adecuadas que contemplen ambos aspectos. Otros son más bien de carácter político, como la necesidad de hacer que las tecnologías básicas sean accesibles y controlables por parte de las comunidades que más las necesitan. Como sucede con toda nueva tecnología, la aceptación de la comunidad es crucial para que ésta funcione de manera eficaz en los pueblos del mundo en desarrollo, donde los problemas del agua suelen ser más graves.

Pero hay numerosas razones para ser optimistas y pensar que podemos superar estos retos e inaugurar, a través de la nanotecnología, un nuevo paradigma del uso de la tecnología moderna para el abordaje de las necesidades de desarrollo. Las aplicaciones actuales demuestran cómo se pueden conciliar la ciencia y la tecnología modernas con la preocupación por la salud humana y ambiental, por una parte, y con el compromiso de participación ciudadana en la innovación tecnológica, por otra.

Asimismo, estas aplicaciones ponen de manifiesto lo que se puede conseguir cuando investigadores (y empresas) no se contentan con trabajar para que sus productos dejen los laboratorios de los países desarrollados y se inserten en entornos locales del mundo en desarrollo, sino que además colaboran con las partes interesadas en los propios países pobres.

Nanotecnología en acción

Esta semana publicamos una serie de artículos que exploran distintos aspectos del uso de la nanotecnología para generar agua limpia.

El artículo introductorio ofrece un panorama de las principales cuestiones, que resume los obstáculos que afronta el mundo para garantizar el agua potable a los pobres, y cómo puede ayudar la nanotecnología en este sentido, con un repaso de iniciativas clave que están en marcha (véase 'Nanotecnología para obtener agua limpia: hechos y cifras').

El desarrollo de nanoesponjas que absorben el agua y atrapan las impurezas sobresale como ejemplo de cómo se podrían resolver los problemas de depuración del agua por medio de la nanotecnología en países como Sudáfrica, si se superan las dificultades relativas a su ensayo y comercialización (véase 'Nanoesponjas: esperanza de agua limpia para Sudáfrica').

Ashok Raichur, del Instituto de Ciencias de la India de Bangalore nos recuerda los desafíos que tenemos por delante y sostiene que la clave es desarrollar productos utilizables. Pero es más fácil decirlo que hacerlo y el salto hacia las aplicaciones comerciales todavía es una meta lejana para la mayor parte de los países en desarrollo (véase 'Tratamiento nano del agua exige ingeniería innovadora').

Malini Balakrishnan y Nidhi Srivastava, del Instituto de Energía y Recursos de la India, tratan los posibles riesgos para la población y el medio ambiente, y plantean que, con toda la atención que merecen, el uso de la nanotecnología para obtener agua limpia debe regularse a través de la legislación de seguridad e higiene vigente y no sancionando nuevas leyes (véase 'Agua y mundo nano: ¿nuevas tecnologías, nuevas reglas?').

Dos investigadores brasileños, Paulo Sergio de Paula Herrmann Jr. y José Antônio Brum, ilustran el papel de la cooperación Sur-Sur en la investigación y desarrollo de nanotecnología para el tratamiento del agua describiendo un programa conjunto de India, Brasil y Sudáfrica (véase 'Mundo en desarrollo avanza en tratamiento nano del agua').

Mohamed M. Abdel-Mottaleb, quien dirige la consultora de nanotecnología SabryCorp de Egipto, demuestra cómo la colaboración entre la academia y las empresas puede favorecer el aprovechamiento de la nanotecnología para generar agua limpia, y sostiene que la nanotecnología ofrece tanto a pequeñas como a grandes empresas del mundo en desarrollo la oportunidad de innovar, crecer y ponerse al nivel de los países industrializados (véase 'Tratamiento nano del agua ayuda a innovar y a crecer').

Por último, Thembela Hillie y Mbhuti Hlophe, de Sudáfrica, subrayan la importancia de establecer una alianza sólida entre los científicos que conciben las soluciones tecnológicas y las comunidades locales que las emplean, y demuestran a través de sorprendentes ejemplos cómo logran los investigadores de aquel país que la investigación en nanotecnología sea relevante para las necesidades locales (véase 'Apropiación, clave en proyectos nano para tratar aguas').
Nanotecnología, paso a paso
Cuando los científicos comenzaron a impulsar la nanotecnología para el desarrollo, diversos grupos defensores del medio ambiente lanzaron sombrías advertencias de que, a menos que la nueva tecnología se manejara con cuidado, sus posibles riesgos para la salud y el ambiente podían generar la misma reacción contraria en la sociedad que los cultivos modificados genéticamente.

Por suerte, esa reacción no se ha concretado, posiblemente porque no existen grandes corporaciones multinacionales a las que se pueda identificar como los malos de la película. Pero también, sin duda alguna, porque las advertencias de los críticos han sensibilizado a los gobiernos del mundo entero sobre la necesidad de dar a esta nueva tecnología una bienvenida cautelosa y calurosa al mismo tiempo.

Como demuestran los artículos del informe especial, todavía hay que superar muchos retos para lograr un uso eficaz de la nanotecnología con miras a mejorar las fuentes de acceso al agua. Pero tan importantes como los retos serán los beneficios obtenidos si aquellos se sortean con éxito. Unos años atrás, la organización creada por Schumacher, el Grupo de Desarrollo de Tecnología Intermedia, cambió su nombre por el de Acción Práctica, indicando una nueva disposición a conjugar la tecnología moderna con las prácticas tradicionales. Así ha permitido que, pese a haber surgido en los laboratorios del mundo en desarrollo, la nanotecnología pueda ser abrazada por los defensores de la idea de que “lo pequeño es hermoso”.

David Dickson
Director, SciDev.Net

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