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La quema de biomasa para despejar terreno emite contaminantes a la atmósfera
  • Incendios agrícolas y forestales causan daño pulmonar

La quema de biomasa para despejar terreno emite contaminantes a la atmósfera
Crédito de la imagen: Wikimedia

De un vistazo

  • Incendios agrícolas y forestales son práctica común en muchos países para cambio de uso de suelos

  • Partículas de menos de 10 micrones originadas en estos incendios causan daño pulmonar

  • Estos resultados ayudarán a formular políticas de protección en países que usan estas prácticas

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Un compuesto químico presente en los incendios forestales y agrícolas causaría la muerte de células pulmonares humanas o daños irreversibles en su ADN.

Esos incendios son una práctica generalizada en muchas partes del mundo en desarrollo para clarear la tierra y propiciar su cambio de uso hacia fines agrícolas o ganaderos. Cerca de 3.000 millones de personas en todo el mundo están expuestas a contaminantes provenientes de la quema de biomasa, derivada de prácticas agrícolas, deforestación, quema de madera o carbón para uso como combustible.

Espero que nuestros hallazgos sirvan como incentivo para que las partículas menores a 10 micrones sean mejor estudiadas y para que sus concentraciones ambientales pasen a ser reguladas por las organizaciones de salud en aquellas regiones del mundo fuertemente afectadas por la quema de biomasa”.

Nilmara de Oliveira Alves Brito, becaria de posdoctorado de la FAPESP.


Un grupo de investigadores brasileros analizó las partículas —recogidas en la Amazonía— que se inhalan durante esos incendios que propician la combustión de material orgánico de origen vegetal (biomasa), para evaluar sus efectos en la salud humana.

El equipo expuso cultivo de tejidos de células pulmonares humanas a partículas menores a diez micrones (10 μm), que son las comúnmente emitidas durante esos incendios y que logran llegar a los alveolos pulmonares.

Casi desde el inicio de la exposición, las células comenzaron a producir grandes cantidades de moléculas pro-inflamatorias y a liberar cantidades significativas de especies reactivas de oxígeno, sustancias que en grandes cantidades dañan las estructuras celulares.

Seguidamente, las células dejaron de replicarse “lo que sugería que estaban ocurriendo daños en el ADN”, explica Nilmara de Oliveira Alves Brito, autora principal del artículo publicado en la revista Scientific Reports, y becaria de posdoctorado de la FAPESP.

Los daños fueron observados tan solo en 24 horas de exposición. “A medida que el tiempo pasaba, el daño genético aumentaba y las células entraban en proceso de apoptosis [especie de muerte celular no inflamatoria] y de necrosis [tipo de muerte en que la célula libera su contenido interno, induciendo inflamación en el lugar]”, prosigue.

Tres días después, el 33 por ciento de las células expuestas había muerto por necrosis frente a solo un 2 por ciento del grupo de control. Según la investigadora, las células sobrevivientes presentaban daños en su ADN, lo que “puede predisponerlas al desarrollo de cáncer en el futuro”.

Al analizar los componentes de las sustancias recogidas en la Amazonía, los investigadores notaron la presencia de diversos compuestos perteneciente a los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), que se forman durante la combustión de diversas sustancias orgánicas, incluyendo la carne preparada en la parrilla. Muchos HAP ya son reconocidos como carcinogénicos, aunque la mayoría aún no han sido estudiados.

Los investigadores descubrieron que el reteno era el compuesto presente en mayor cantidad dentro de los HAP de menos de 10 μm identificados en las muestras.
 
Decidieron entonces repetir el experimento en las células usando el reteno de forma aislada y en la misma concentración recogida en las muestras, comprobando que el reteno, por sí solo, inducía el daño y la muerte celular.
"No encontramos en la literatura científica información sobre la toxicidad del reteno. Espero que nuestros hallazgos sirvan como incentivo para que las partículas menores a 10 micrones sean mejor estudiadas y para que sus concentraciones ambientales pasen a ser reguladas por las organizaciones de salud en aquellas regiones del mundo fuertemente afectadas por la quema de biomasa”, dijo Alves Brito a la agencia informativa de la FAPESP.
Un aspecto que preocupa a los investigadores es la capacidad del contaminante de traspasar grandes distancias. En la atmósfera de grandes ciudades, como São Paulo, es posible encontrar reteno, señala Paulo Artaxo, del Instituto de Física de la Universidad de São Paulo y coautor de la investigación.

Tal presencia probablemente sea consecuencia de la quema de caña y de otros tipos de biomasa en los alrededores de esa urbe, la segunda ciudad más grande de Brasil, añade.

Tomado del Boletín de la Agência FAPESP y editado por el equipo editorial de América Latina y el Caribe de SciDev.Net

Enlace al artículo en Scientific Reports
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